La hepatitis es una enfermedad más común que el VIH e incluso, es de 50 a 100 veces más contagiosa. Sin embargo, la conciencia y conocimiento sobre el padecimiento es poco y muchos de los afectados no saben que la tienen.

El 28 de julio es el Día Mundial de la Hepatitis, organizado por la Alianza Mundial de Hepatitis, con el objetivo de fomentar la toma de conciencia sobre las hepatitis virales y las enfermedades que causan. Para el 2013, el lema es “Conócela, afróntala”, que busca que las personas acepten el problema y busquen solución.

“La hepatitis es un término que se refiere a la inflamación del hígado, la cual puede ser causada por diferentes tipos de virus como el A, B, C, D y E. El tipo B y C son conocidos por ser los más peligrosos y los que desembocan en mayores complicaciones a largo plazo”, explica la Dra. Alicia Marín, especialista en medicina natural y asesora médica de GNC.

Según la especialista, el virus tipo B y D se transmite a través del contacto con la sangre u otros fluidos corporales de una persona infectada. El virus sobrevive fuera del cuerpo por al menos siete días, durante los cuales puede causar una infección si llega a entrar al cuerpo de una persona. 

El tipo A y E se transmiten de forma fecal-oral, donde lo más frecuente es por el agua contaminada. El tipo C, por su parte, es por vía parenteral, que quiere decir por contaminación con sangre infectada.

Como indica la Dra. Marín, durante la fase de infección se pueden producir trastornos de la coagulación y problemas digestivos, que en algunas personas pueden ser graves. Algunos tipos de hepatitis pueden complicarse a mediano o largo plazo, con cirrosis hepática o cáncer de hígado, por el daño celular irreversible que algunas personas sufren durante la infección.

Según la Alianza Mundial de la Hepatitis[1], la enfermedad afeca a más de 500 millones de personas en el mundo, lo que significa que una de cada 12 personas, sufre de algún tipo de hepatitis. Por año, el padecimiento acaba con la vida de un millón de individuos, lo que en promedio se trata de 2740 personas, por día.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), indica que el tipo B es el responsable de matar a 600.000 personas por año[2] y la vacuna para prevenirla es 95% efectiva. Además, el 90% de los adultos sanos que son infectados con hepatitis B, se logran recuperar completamente en un periodo de seis meses.

Sin embargo, los niños que padecen la enfermedad en su primer año de vida, tienen de 80-90% de probabilidad de desarrollar infecciones crónicas y un riesgo de 30-50% antes de los seis años. El 20% de los adultos que tuvieron la infección durante la niñez, morirá de cáncer de hígado o cirrosis.

Con respecto al tipo E, la OMS explica que todos los años hay 20 millones de infecciones, más de tres millones de casos agudos y 57.000 muertes relacionadas[3]. La hepatitis A, por su parte, es la responsable de 1.4 millones de casos por año[4]. Además, alrededor de 150 millones de personas están infectadas crónicamente con hepatitis C y más de 350.000 mueren, cada año, por las enfermedades relacionadas. Al año, se contagian entre tres y cuatro millones de personas con este tipo[5].

Según el Área de Estadísitica en Salud de la Caja Costarricense de Seguro Social[6], se registraron 72 egresos hospitalarios por hepatitis durante el 2011.

Proteger y fortalecer el hígado “Para cuidar el hígado se debe: no abusar de los medicamentos ni hacer combinaciones de estos sin el consejo profesional. Además, consumir suplementos dietéticos de buena calidad y libres de metales pesados. Quienes gustan de las terapias como la aromaterapia, no deben ingerir los aceites pues la mayoría pueden producir daño hepático. Se debe mantener controlado el peso, el colesterol y los triglicéridos”, indica la Dra. Marín.

La especialista indica los alimentos que ayudan a proteger el hígado:

  • Vegetales verdes crudos y orgánicos: aportan vitaminas y minerales al hígado, y fibra para mejorar la digestión y facilitar el trabajo del hígado.
  • Alcachofa: rica en vitamina B y posee sustancias que ayudan a producir bilis de manera adecuada.
  • Manzana: posee una gran cantidad de cisteína, que ayuda a eliminar toxinas del hígado y a mejorar su circulación.
  • Alimentos ricos en fibra: previenen el estreñimiento y mejoran la digestión, lo cual beneficia al hígado. Por ejemplo: frutas con cáscara, salvado de avena y arroz integral.
  • Evitar las grasas, en especial las de origen animal, ya que aumentan el trabajo del hígado durante la digestión y pueden predisponer al “Hígado Graso”.
  • Evitar alimentos procesados con colorantes y preservantes, ya que estas sustancias tienen que ser eliminadas por el hígado y muchas de ellas son tóxicas.

Con respecto a los productos naturales o suplementos, la Dra. Marín recomienda:

  • Glutatión: potente protector hepático, se recomienda en personas que deben consumir medicamentos o que acostumbran consumir alcohol con regularidad.
  • Milk Thistle o Cardo Mariano: ha mostrado tener propiedades regenerativas en el hígado y se recomienda en personas que tienen hígado Graso, piedras en la vesícula o hepatitis.
  • Lecitina: ayuda a movilizar la grasa acumulada en el hígado. Es muy útil en personas con colesterol o triglicéridos altos, y para prevenir o tratar el hígado graso.
  • Vitamina B: indispensable para el correcto funcionamiento del hígado.
  • Vitamina C: potente antioxidante con cualidades antivirales.
  • Diente de León: ayuda a mejorar la circulación en el hígado y mejorar la expulsión de bilis, por lo que es útil en personas que requieren mejorar la función o desintoxicar el hígado.
  • Té verde: posee un alto poder antioxidante, y puede ayudar en la prevención del cáncer; es excelente en personas que han tenido hepatitis y desean evitar las complicaciones relacionadas.
  • Cúrcuma: ayuda a reducir la inflamación del hígado y otros tejidos por su alto poder antioxidante. Es ideal para personas que tienen hepatitis o hígado graso.