Al final de la eucaristía que se realizó en la Plazoleta de la Basílica de Cartago ante miles de fieles católicos, la presidenta Laura Chinchilla tomó el micrófono y leyó la consagración de “mi persona, mi familia y mi gobierno” a la Virgen de los Ángeles.

En su última peregrinación como presidenta de la República, la mandataria también hizo un breve repaso sobre la situación en que recibió el país (8 de mayo de 2010), en el marco de la crisis económica internacional y la difícil situación fiscal.

Destacó los esfuerzos realizados para evitar el naufragio de la Caja Costarricense del Seguro Social, detener la inseguridad y la delincuencia, los logros en el desempeño de la economía y los programas de ayuda social.

Chinchilla ofreció a Dios su gobierno y pidió su protección a través de la Virgen de los Ángeles.

Le siguió el presidente de la Asamblea Legislativa, Luis Fernando Mendoza, quien consagró el Poder Legislativo a la Virgen, aumentando la sorpresa que causó la consagración ofrecida por la mandataria.

Después le llegó el turno a la presidenta de la Corte Suprema de Justicia, Zarela Villanueva, quien repitió el acto de consagración para el Poder Ejecutivo a la “Virgencita” y pidió por el bienestar de nuestra patria.

El obispo Fernández “en nombre de la Iglesia que peregrina en Costa Rica y de sus fieles” pidió perdón por todos los errores cometidos, principalmente en contra de los más desposeídos y consagró a la Iglesia Católica costarricense a la Virgen de los Ángeles.

Después de la aceptación, Fernández declaró oficialmente el 2 agosto Día de la consagración de Costa Rica a la Virgen de los Ángeles.

El obispo de Cartago monseñor Francisco Ulloa, quien presidió la eucaristía, destacó que en el Año de la Fé con la consagración de Costa Rica a la Virgen, nuestro país se renueva en la fé católica. Una clara demostración de la profundización de Costa Rica como un estado confesional que la presidenta Chinchilla se apresuró a resellar antes de que finalice su mandato, en mayo de 2014.