Rovinski nació en San José en 1934. Es autor de obras en diversos géneros como teatro, cuento y ensayo. Algunos de sus títulos más conocidos son “Las fisgonas de Paso Ancho”, “La víspera del sábado”, “Un modelo para Rosaria, “Cuentos judíos de mi tierra” y “La hora de los vencidos”.

A continuación, algunas de las personas que lo conocieron de cerca expresan su opinión sobre este triste acontecimiento, que enluta las letras y la cultura costarricenses:

Manuel Obregón, ministro de Cultura: “Samuel fue un representante de todo lo que podemos considerar como la intelectualidad brillante y patriótica de Costa Rica., una generación de artistas y pensadores que se proyectaron desde una amplia preparación humanista, generando obras de gran importancia en la sociología política de nuestro país”.

Oscar Castillo Herrera, cineasta.  “La bondad, la rectitud como Norte permanente, el respeto profundo por los demás, la honestidad a toda prueba, la prudencia, la inteligencia cultivada como pasión de vivir, la defensa a ultranza y el amor incondicional por los suyos, la justicia como exigencia permanente, la mirada incisiva sobre los hechos de la vida y la enorme capacidad para reír con ironía de esos acontecimientos, su generosa y tolerante amistad, su talento para expresarse mediante el uso de las palabras, tuvieron su premio: su vida vivida a plenitud, rica y hermosa, se apagó rápidamente, sin largos tormentos, dejando una huella profunda que perdurara por mucho tiempo. Hasta siempre querido Samuel Rovinski”.

Iván Rodríguez, viceministro de Cultura: Su partida es una pérdida sumamente sensible, no sólo entre sus próximos, sino para la cultura de nuestro país. El trabajo de don Samuel fue singular y diverso. No solo dio al teatro costarricense algunas de sus obras más emblemáticas, sino que tomó parte en instancias gubernamentales desde las cuales apoyó, de manera tenaz, un proyecto de  cultura costarricense. Su labor al frente del Teatro Nacional es ampliamente recordada por muchas personas. El montaje de "El martirio del pastor" fue, por un lado y en lo personal, una experiencia especialmente entrañable. Por otro, un texto que se produjo en un momento político en Centroamérica particularmente convulso, del que don Samuel construyó una perspectiva que hoy resulta imprescindible para la reflexión de nuestra historia”