En 1973 se exilió en Argentina y 1976 se trasladó a España. En 1985 regresó a Uruguay. Más adelante fundó la editorial El Chanchito. También comenzó a publicar una columna en el diario mexicano La Jornada.

La obra literaria de Galeano ha sido catalogada como una radiografía de Latinoamérica. Sus libros han sido traducidos a más de 20 idiomas.

Las venas abiertas de América Latina (1971), una de las más emblemáticas, analiza la explotación del continente en la época de la colonia. Ha sido editada en más de 30 oportunidades.

En 1975, 1978 y 2011 fue galardonado con el premio Casa de las Américas. El Ministerio de Cultura del Uruguay premió su trilogía Memoria del fuego: Los nacimientos (1982), Las caras y las máscaras (1984) y El siglo del viento (1986).

En 2010 recibió el Stig Dagerman, uno de los galardones literarios más importantes en Suecia y en 2013 el Premio Alba de las letras. 

Días y noches de amor y de guerra (1978); El libro de los abrazos (1989); Las palabras andantes (1993); Patas arriba, la escuela del mundo al revés (1998); Bocas del tiempo (2004); Espejos, una historia casi universal (2008), forman parte de su producción literaria.

En 2014 dedicó la lectura de su libro Los hijos de los días (2011) al líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez.

En 2007 superó un cáncer de pulmón, pero el pasado 13 de abril, el escritor uruguayo ingresó a un centro hospitalario tras sufrir varias recaídas y falleció a los 74 años de edad.

Algunas frases para recordar a Galeano

"Son los árboles que dan frutos los que sufren las pedradas".

"Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos".

"Con el dinero ocurre al revés que con las personas: cuanto más libre, peor".

"La cultura de consumo, cultura del desvínculo, nos adiestra para creer que las cosas ocurren porque sí".

"La historia es un profeta con la mirada vuelta hacia atrás: por lo que fue, y contra lo que fue, anuncia lo que será".