El sondeo del instituto Datafolha, uno de los más reputados del país, indica que solo un 19% de los encuestados confía "siempre", un 36% "a veces" y un 44% "nunca" en la palabra del presidente, que en sus nueve meses de gobierno multiplicó los embates con instituciones gubernamentales, aliados, oenegés, voces de la sociedad civil y partidos políticos.

El índice de reprobación del gobierno aumentó por su lado de 33% a 38% entre julio y agosto y el de aprobación cayó de 33% a 29%, señala el estudio, realizado el 29 y el 30 de agosto con un muestrario de 2.878 encuestados, que presenta un margen de error de 2 puntos porcentuales.

Otra encuesta, del instituto MDA, mostró la semana pasada que el índice de aprobación de Bolsonaro cayó de 57,5% en febrero a 41% en agosto, en tanto que la desaprobación subió de 28,2% a 53,7% en ese periodo.

Ambos sondeos fueron realizados en plena crisis ambiental y diplomática provocada por la multiplicación de incendios en la selva amazónica, atribuidos por los expertos principalmente a actividades de deforestación.

Bolsonaro, que propugna el desarrollo de la minería incluso en reservas indígenas y áreas protegidas, cuestiona la acción de oenegés y la postura de Europa -y particularmente de Francia- como injerencias que amenazan la soberanía de Brasil.

En las últimas semanas, Bolsonaro se vio enfrascado en otras polémicas que llevaron a algunos de sus aliados a tomar distancias, como la puesta en duda de los datos oficiales de deforestación y de informes sobre desaparecidos durante la dictadura militar (1964-1985), así como la decisión de nombrar a su hijo Eduardo Bolsonaro embajador en Washington.