Marcela Garita es graduada de la UCR y es la única mujer latinoamericana que trabaja con optogenética y células madre en el mundo.  

Marcela Garita junto a especialistas internacionales, dio vida a una terapia que promete restaurar la visión mediante el uso de células madre y la optogenética. Foto: Anel Kenjekeeva.

Esta costarricense, graduada en el 2002 de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Costa Rica (UCR), no solo enaltece a nivel mundial a todo un pueblo, sino que también deja en alto la capacidad científica de la mujer costarricense. 

En sus años de estudio, y de manera sobresaliente, la Dra. Garita se graduó de la UCR con honores. Posteriormente, logró una Maestría en Investigación Biomédica, así como un Doctorado en Terapia Celular y Medicina Regenerativa. Ambos títulos fueron obtenidos en la Universidad de Sevilla, España, con la distinción Cum Laude; es decir, con promedio sobresaliente. 

Por lo tanto, si hay elementos que caracterizan a Marcela, son su tenacidad, perseverancia, coraje, así como un fuerte conocimiento científico, mismo que le permitieron enfrentarse de forma exitosa a un área históricamente dominada por hombres. En este caso particular, por físicos, biólogos e ingenieros.

El esfuerzo constante de la Dra. Garita, junto con otros ocho especialistas internacionales, dio vida a una terapia única que promete restaurar la visión mediante el uso de células madre y la optogenética―proceso usado para transferir el ADN de una proteína e introducirla en la célula de interés―. 

En términos más sencillos, lo que el tratamiento propone es remplazar las células muertas encargadas de captar la señal luminosa, conocidas como fotorreceptores, por células funcionales capaces transformar esa señal en un vínculo eléctrico para el cerebro. Si bien, el método requiere de otras etapas de validación para finalmente aplicarse al paciente, el tratamiento avanza de manera alentadora con un gran apoyo del Gobierno francés. 

Garita es oriunda del cantón de Guadalupe, San José, e integrante de uno de los principales grupos de investigación en el Instituto de Neurociencias de la Universidad de Montpellier. La potencial terapia fue patentada en Europa a inicios del 2019 y desarrollada en el Instituto de la Visión en Francia. 

Este método podría revolucionar la salud de casi 1.5 millones de personas en el mundo que actualmente carecen del sentido visual por retinosis pigmentaria. Esta enfermedad es la primera causa de ceguera en la población adulta y es más frecuente en hombres, según lo publicó un artículo científico de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso en el 2013.