Stella Chinchilla es pacifista y defensora de los Derechos Humanos. Miembro de la Comisión de Derechos Humanos del Centro de Amigos para la Paz. Desde hace más de 15 años ejerce el periodismo en el seno de esta organización , además tiene su propio canal en youtube, una página en facebook y el sitio web BITÁCORA DE MOVIMIENTOS SOCIALES DE COSTA RICA.  También es defensora del Derecho Humano a la Comunicación y el acceso libre y oportuno a la información, así como de la Libertad de Expresión. Todos consagrados en convenios e instrumentos internacionales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Convención Interamericana de los Derechos Humanos de donde surgió el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, la Corte Interamericana (CorteIDH) con sede en San José de Costa Rica, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y el Instituto Interamericano IIDDHH, también con sede en San José. 

Chinchilla será sometida a una causa por supuesta resistencia a su arresto y agresión a una mujer policía. La audiencia será el próximo martes, 10 de noviembre, a las 6:00 pm, en los Tribunales de Cartago. Los organismos de derechos humanos y organizaciones sociales están llamando a acompañar a Chinchilla a esa audiencia. 

Por Stella Chinchilla. - Primero, agradecerles el apoyo brindado el día de mi detención y el apoyo futuro en el proceso judicial al que, con mentiras, quiere llevarme Fuerza Pública.

Segundo, aclararles que yo no soy periodista, esta indicación la tengo que hacer a menudo, aunque la Sala Constitucional me diga que lo soy. Yo me considero, luego de muchos años, una comunicadora social, una reportera independiente. No estudié periodismo, no soy periodista.

Tercero. Sobre el pasquín de Llorente: Para entender lo que pasó el 29 de octubre, día de mi arresto, con el titular de La Nación, donde dicen que yo pateé a una policía, necesito que volvamos a la manifestación y a los ataques con gases ese 12 de octubre con esta publicación de mi tapia de feisbuk: https://www.facebook.com/stellachinchilla/posts/10215407422093339. Ahí quedó en evidencia el fotógrafo de La Nación que estaba intercambiando información con dos hombres infiltrados del Ministerio de Seguridad (v1).

(v1) https://www.youtube.com/watch?v=mcgHhNuutRg&feature=emb_logo

Y luego me pasaron este otro video (v2) donde se ve al mismo fotógrafo haciendo lo mismo con alguien de Casa Presidencial.

(v2) (complemento de v2)

Cuarto. Sé que molesto con mi cámara, pero jamás patearía a nadie, a no ser que me estén asaltando o algo parecido. No tengo la capacidad física para hacerlo y mental menos: ni que fuera tan tonta para golpear a una policía cuando 6 u 8 me están arrestando, jamás, aun sabiendo cómo abusan del uniforme. Soy defensora y creyente de la NO VIOLENCIA ACTIVA.

Quinto.

-No me resistí al arresto, eso jamás ocurrió. Al respecto, como se demuestra en el video (v3), al momento de mi detención estaba transmitiendo en vivo y no pude seguir grabando porque me tiraron el teléfono al suelo.

-Cómo fue: Llegué aproximadamente a las 17:30 a la entrada del plantel de RECOPE en Ochomogo, ya había mucha policía y como 7 manifestantes, la policía tenía custodiado a un muchacho nicaragüense, desde allí supe que no iba a ser normal, también querían arrestar a un muchacho que estaba fumando, que allí no se podía por la refinería. Empecé a grabar en vivo, las patrullas, las motos y los policías seguían llegando, llegué a contar 27, luego me dijeron que llegaron aproximadamente 60 policías para 9 manifestantes.

-Conversé como diez minutos con un policía sobre la afición de su hijo a la fotografía. Un oficial dijo en voz alta “este es un mega operativo y ya el Ministerio lo había informado a la prensa”, comentario que me pareció muy extraño, como justificando lo que iba a pasar: ¿para qué avisar de un mega operativo? Un oficial, jefe, colocó a su “pelotón” de la GAO en formación, les dio instrucciones, yo no escuchaba bien por el ruido de los furgones y carros, pero sus gestos eran de tomar acciones inmediatas contra la gente que estaba en la acera.

-Se desplazaron hacia el grupo de manifestantes y le pidieron la cédula a un señor con discapacidad -en su mano tenía un bastón-; el señor hacía unos pocos minutos ya había sido indagado por otro grupo de oficiales, y dijo que por qué tenía que volverse a identificar. Se lo llevaron de forma violenta.

-Yo intenté seguir y grabar para documentar cómo lo llevaban y me interrumpieron el paso aproximadamente 7 oficiales que no se quisieron identificar. Uno enciende una linterna y me la pone a pocos centímetros de mi teléfono. ¿Por qué si no estoy cometiendo ningún ilícito no permiten que haga mi trabajo? ¿Qué es lo que quieren que no grave? Estoy mareada por la luz intermitente, fuerte, blanca y además me van corriendo hacia atrás.

-Trastabillo y decido buscar un mejor ángulo, rodeo una patrulla y es cuando se me vienen encima, al menos 4 hombres, uno me tuerce el brazo en el que tengo agarrados mis lentes, y me empieza a pellizcar el músculo del brazo; grita el que me tiene del brazo que me quiten el teléfono, pero logro enviar el “en vivo” que estaba grabando, me tiran el teléfono al piso.

-El que se identificó me tiene el brazo muy atrás y pellizcándome el músculo, le pido que no lo haga y algo grosero me respondió, no preciso qué; además respondió que me arrestaba por resistencia.

-Pedí que no me tocaran los hombres y en ese momento vi a una oficial de ojos claros que me dijo: “no se preocupe señora yo estoy aquí”; mis lentes estaban en mi mano atrás, esta mujer tomó los lentes y entre varios hombres y ella me llevaron a la “perrera”.

-De camino me iba empujando el mismo que me llevaba del brazo, frente a la puerta del vehículo les dije, mientras me esposaban que era hipertensa y tenía dos preinfartos. Este mismo policía dijo que no tenía por qué estar jodiendo, que estaba mejor en la casa. Aquí ya había dos mujeres policías. Informé de mi lesión de rodillas también, la mujer policía de ojos claros me ayudó a subir y también el muchacho de apoyo legal, quien fue muy amable durante toda su intervención, creo recordar que se llama Paul Mora.

-Cuando me subieron al cajón el oficial violento le dijo a la mujer que me quitara la cámara y ella respondió que tendría que quitarme las esposas porque la tenía debajo del abrigo, me dejaron con la cámara y todos los materiales, incluido el otro teléfono.

-Ya adentro del vehículo pude zafarme una mano y llamé a mi compañera activista en derechos humanos, ya le habían dicho que me habían arrestado, le dicté mi número de cédula para el habeas corpus y le pedí que llamara a Olga Magdalena Carrillo Bianchi o a Gisele Rivera, la que pudiera, para que asumiera mi defensa. Gisele tenía una emergencia médica y Olguita se reportó sorora, como siempre.

-Llamé a mi hermano para que fuera él el que le avisara a mi mamá que no se preocupara, antes de que lo supiera por otra fuente. También le puse un mensaje a mi hijo mayor, por el mismo motivo, supe luego que Adrián, mi hijo especial me estaba siguiendo en vivo y fue él el que le avisó a mi hijo mayor Andrés.

-Mientras esperaba en la perrera escuché que decían que me iban a acusar por obstrucción y por resistencia al arresto; les dije que estaban cometiendo un grave error, que era de prensa y que ya le había ganado dos recursos de amparo al Ministerio de Seguridad.

-Seguí escribiendo algunos textos en mi perfil, mal escritos porque no sabía dónde estaban mis lentes, el último que escribí decía algo así: “estoy en la perrera, me llevan a la Delegación de Cartago y me van a quitar el teléfono cuando les avisen que lo tengo”.

-Arrancaron, luego de un rato pararon, creí que habíamos llegado, pero no, estaban muy bravos, la oficial de ojos claros me revisó el bolso y la ropa, y tomaron el segundo teléfono. Les pregunté que cómo se habían enterado y me dijeron que en mis redes, lo que no supe es si ellos desde sus teléfonos me estaban viendo el perfil de feisbuk, si alguien más les avisó, o si desde mi teléfono estaban viendo mi perfil (la primera la descarto, la segunda es la más factible).

-En el cuartel: Seguimos, llegamos a la delegación, el antiguo Cuartel, allí me recibió el oficial de turno, super amable, revisamos mis pertenencias, me pidió que me quitara cordones, faja, …, todo lo inventarió, allí ví el teléfono con el que grababa, y me di cuenta de que los lentes estaban quebrados. El oficial me dio cinta para pegarlos, todo lo metí en un único bolso y lo guardaron.

-Pedí que me tomaran los signos corporales, llamó este oficial una ambulancia, mi presión 134/100, 100 pxm, no tenían glucómetro, dijeron que estaba bien.

-Entró una mujer que yo sabía que la había visto, pero no la ubiqué hasta unas horas después de “atar cabos”, esta era la jefa de Cartago, llegó como feliz; el oficial de apoyo legal me hizo varias preguntas, me permitió la llamada a la abogada, hablamos los tres sobre los cargos, se pusieron de acuerdo para adónde me llevaban, …

-La jefa, Éricka llegó enfurecida, preguntó que dónde estaba mi gafete, sacaron uno de mi bolso, les dije que no era ese, que ese era el pequeño, que yo andaba puesto el grande, les tomó fotos por ambos lados, aquí es que creo que vio al diablo cuando leyó, DERECHOS HUMANOS.

-Repetí por tercera vez que quería que dijeran que llevaba el gafete puesto cuando me arrestaron, no contestó nada y salió.

– En el juzgado: Luego me llevaron a la perrera y me trasladaron al juzgado, allí me llevaron empujada hacia la entrada principal, porque había prensa y mucha gente que nos rodeó. Me pusieron a una oficial muy amable, las otras dos mujeres policías, la de ojos claros y la otra también estaban cerca. Una muchacha simpática y con una cara de inteligencia que se le notaba y no lo escondía, me preguntó si yo era doña Stella, me empezó a dar una inducción sobre flagrancia, le respondí que sabía y que era activista en derechos humanos y no me dejó hablar más, “yo sé quién es usted, yo la sigo”.

-Al rato me llamaron de una oficina, el secretario me preguntó que si tenía alguna enfermedad o padecía de algo, hablé de la hipertensión, me preguntó por el tratamiento, regañó a las oficiales, que tenían que llevarme al hospital porque en celdas no me iban a dejar entrar sin tratamiento, le respondí que no me iba a quedar mucho, no le gustó-.

-Las dos mujeres policías se distanciaron de la otra mujer policía que me custodiaba, yo no entendí bien por qué. Luego de planificar mi salida hacia el hospital, sin que lo supiera la gente que estaba pidiendo mi libertad, me sacaron por atrás.

-En el hospital todo el mundo se me quedaba viendo, en ningún momento me avergoncé; le hice señas a dos personas para que me tomaran una foto, es que yo quería una foto con esposas, una señora se asustó y se corrió como 4 campos de silla, otro muchacho me dijo que no todo asustado. Inmediatamente me atendió un médico, medio ogro también. La oficial y yo fuimos a la farmacia, esperamos.

-Escuché por su radio “… el ministro pregunta por doña Stella…” pero bajó el volumen.

-Me recogió la patrulla en el hospital, de regreso tuvieron que darle 3 vueltas al juzgado para evitar a las personas, mis amigas y amigos, que perseguían a la patrulla por toda la cuadra. Me ingresaron por la puerta de atrás, por donde salí, no tuvieron más remedio, ya me habían esposado con las manos hacia el frente y pude subir los brazos mientras un hombre policía me obligaba y me gritaba que los bajara, no lo hice hasta que entramos, escuchar mi nombre en las voces de la gente me energizaba. No hablaré de las amistades que hice ni de las conversaciones para no afectar a las personas funcionarias del juzgado. Ya en ese momento había bajado la tensión, ya todas allí sabían quién era y por qué estaba .

-Me quitaron las esposas por orden de la jefa de seguridad del juzgado, pedí ir al baño, pero a 5 metros de llegar al servicio sanitario, el secretario de fiscalía volvió a regañar a la policía y me tuvieron que volver a poner las esposas, 5 metros después quitármelas y ponérmelas de nuevo cuando salí del baño.

-Pudo entrar Olga, mi abogada, me contó que tuvo un problema porque la fiscala no la dejaba entrar, me contó que la jefa Éricka había dicho a la prensa que pateé y golpeé a una o dos oficiales mujeres; entonces entendí por qué las otras dos oficiales me habían dejado de hablar y se habían distanciado.

-Nos llamaron a la oficina del secretario, me tomó unos datos, luego a Olga, inmediatamente apareció un señor Esteban, amabilísimo, el fiscal, me dijo que no iba a quedar detenida, que me iba a leer los cargos y ya luego me daría una fecha para volver, regañó a la mujer policía, que por qué yo seguía esposada si hacía mucho rato había dado órdenes de que me las quitaran, le dije que había sido el secretario.

-Me pasaron a la sala, el fiscal hizo lo que había dicho, nos dio cita (a ustedes y a mí) para el martes 10 de noviembre a las 18:30.

-Me llevaron a reseñas, le pedí al que toma esas fotos de perfil y de frente con el cartelito que me tomara una con mi cámara para el recuerdo, pero no quiso.

-Salí del juzgado, creo que ya era la una de la madrugada.

Mi salida del juzgado:

-En la madrugada aún había gente: Marcela, Mario, Denia, José, Gastón, Olga, Richard Molina, la esposa (perdón, no recuerdo su nombre), Nora la cuentera de APSE, otros dos muchachos, … Alejandro.

-Supe que hubo mucha más gente antes. Gracias. Sé que otras personas llamaron a preguntar cómo ayudaban, otras llamaron al juzgado, todo estaba vuelto loco allí adentro.

-Cuando salí vi cómo habían explotado las redes, no puedo contestar todos los mensajes. Agradecer todos los habeas corpus interpuestos. Los mensajes de todo el país, de verdad estoy conmovida.

-Entendí un día después que lo que escuché en la radio, al ministro preguntando por la señora, fue por la llamada de una persona funcionaria de gobierno que le dijo que se había equivocado arrestándome. Ya le agradecí.

-Gracias a Denia por esos recursos de amparo ganados años antes que servirán en mi defensa, gracias a quienes ofrecieron sus servicios legales, tengo a Olga Magdalena Carrillo Bianchi y a Gisele Rivera mis dos defensoras y a Denia que supongo que seguiremos en el mismo camino, una en la parte de acusación por abuso de autoridad, otra ante la denuncia en juzgados y la otra con los amparos. ¡Sororidad!

-Me dijo Richard Molina, el colega, que él cree que las dos oficiales no firmaron la denuncia, como se lo había pedido Éricka Madriz, la jefa.

-Fui al acupunturista por el dolor del brazo, me dijo que tenía salido el hombro un poco y muy lastimado el codo, me lo acomodó y me dejó como alfiletero, pero relajada y casi sin dolor, gracias Francisco Lee.

Yo no quiero ser la noticia,

yo quiero dar la noticia.

Enlace a nota original en Bitácora de Movimientos Sociales en Costa Rica:  https://www.stellachinchilla.xyz/2020/11/01/asi-fue-mi-arresto/?fbclid=I...