Los movimientos ecologistas están realizando manifestaciones en diversos países para exigir medidas urgentes contra el cambio climático.

La actividad reúne a los representantes de los países que forman parte de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático (UNFCC). En esta ocasión el encuentro tiene lugar en la ciudad escocesa de Glasgow, del 31 de octubre al 12 de noviembre.

Unas 25.000 personas acuden a este encuentro, incluidas delegaciones oficiales de 190 gobiernos, organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales.

La cumbre de este año se da en medio de alarmantes señales de que el cambio climático se está acelerando con impactos cada vez más intensos y letales: huracanes, inundaciones, olas de calor e incendios forestales.

 

Las metas

 

La gran meta de la COP-26 es lograr un compromiso de los gobiernos de adoptar medidas que impidan que la temperatura del planeta sobrepase un aumento de 1,5 °C (grados centígrados) respecto al siglo XIX.

Actualmente dicha temperatura está a solo 0,4 grados por debajo de ese máximo (1,1), según el informe de agosto del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU, IPCC.

Este organismo y, en general, todos los expertos en cambio climático estiman que por encima de los 1,5 grados los eventos climáticos extremos serán mucho más frecuentes y afectarán a regiones cada vez más extendidas del planeta. Un calentamiento de 2º produciría impactos desastrosos, como la virtual desaparición de las poblaciones de corales en los océanos.

Para contener el calentamiento en el punto en que se encuentra, será indispensable restringir drásticamente y de forma urgente los niveles de emisión de dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero que genera sobre todo la quema de combustibles fósiles.

En cifras, esto implica que para los próximos 8 años (de aquí al 2030) las emisiones de CO₂ deben reducirse en un 45% y, para el año 2050, deberían estar en 0 neto.

La forma de alcanzar estas metas es reduciendo las emisiones y aplicando mecanismos de compensación que absorban el gas, como la plantación de árboles o mediante tecnologías que lo capturen y lo almacenen.

Sin embargo, las tendencias van en sentido contrario. Según la ONU, para finales de esta década las emisiones de CO₂ habrán aumentado un 16% con respecto al 2010, de mantenerse las tendencias actuales.

De no cambiarse radicalmente la matriz energética en todo el mundo, la temperatura del planeta se habrá incrementado en 2,7 grados para finales de siglo.

 

Los compromisos

 

A la COP-26, los países acuden con un compromiso claro: anunciar nuevas medidas y nuevas metas para la reducción de las emisiones, una tarea que deberán retomar cada cinco años.

"La COP 26 debe llegar a acuerdos de una reducción enorme de las emisiones globales hasta 2030", dijo a BBC Mundo Carlos Nobre, investigador del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Sao Paulo y experto en la Amazonía.

La cumbre debe obtener "no solo promesas para 2050, sino compromisos de reducciones rápidas de emisiones con planes concretos de transición para economías de bajo carbono, algo que ya es tecnológicamente factible, pero se está implementando muy lentamente a nivel global en los sectores de energía, agricultura e infraestructura, entre otros", señaló.

 

Justicia climática

 

Otro tema clave de la Cumbre es retomar el compromiso de los países desarrollados de invertir $100.000 millones para ayudar a otros países a efectuar la transición hacia economías de bajo carbono y adaptadas al cambio climático. Esta meta se fijo en 2009 para el 2020, pero ha tenido que ser extendida hasta el 2025 porque no logró cumplirse.

"No todos contribuyeron a las emisiones en forma igual", señaló Saleemal Huq, director del Centro Internacional de Cambio Climático y Desarrollo en Bangladesh.

"Los países ricos se beneficiaron de la Revolución Industrial. Pero las principales víctimas son los pobres en países como el mío, Bangladesh, cuyas emisiones son minúsculas en comparación. Es realmente una cuestión moral".

Anaid Velasco, gerente de investigación del Centro Mexicano de Derecho Ambiental A.C. (CEMDA), afirmó que "para América Latina, el cumplimiento de esta promesa de US$100 mil millones es de gran relevancia, considerando que somos una región altamente vulnerable a los efectos del cambio climático, con cuantiosas pérdidas y daños".

 

Mercado de carbono

 

Otro asunto financiero sin resolver es el de los mercados de carbono, que permitirían a países con emisiones inferiores a sus metas vender créditos a otras naciones.

La implementación de este mercado es polémica. Muchos temen que los países ricos eviten reducciones en sus propios países comprando créditos que no contribuyen lo suficiente a la caída global de emisiones.

Y otra disputa clave es la relacionada con "pérdidas y daños". Además de la ayuda para adaptación, el Acuerdo de París reconoció en su artículo 8 en términos generales "la importancia de afrontar pérdidas y daños" causados por el cambio climático.

Los países ricos se niegan a cualquier sugerencia de compensación. Pero eso es lo que plantean desde hace años grupos como la Asociación de Países Insulares (AOSIS por sus siglas en inglés), que incluyen islas para las que el aumento del nivel del mar es una amenaza existencial.

 

China y EEUU

 

El mayor obstáculo a un acuerdo efectivo en la COP-26 lo constituyen las relaciones entre los principales actores internacionales, especialmente China y Estados Unidos, que representan casi el 40% de las emisiones globales actuales de CO2.

El presidente estadounidense Joe Biden no logró aprobación en el congreso para su ambiciosa iniciativa de electricidad a partir de energías renovables. Esto debilita según analistas su capacidad de presionar a otros países hacia reducciones de emisiones.

El presidente chino, Xi Jinping, sólo participará en la COP26 con una declaración escrita. Pero la cooperación de China es vital.

"A menos que China descarbonice su economía no vamos a vencer el cambio climático", señaló a BBC Mundo David Tyfield, profesor del Centro Ambiental de la Universidad de Lancaster en Inglaterra y autor del libro "Liberalismo 2.0 y el ascenso de China: Crisis Global, Innovación y Movilidad Urbana"."Las emisiones de China dominan las cifras globales, con el 27% de las emisiones mundiales en 2019, y Estados Unidos en segundo lugar con un 11%. Por primera vez las emisiones chinas pasaron a todas las emisiones combinadas de los países de la OCDE", agregó Tyfield.

Pekín puede tener otro gran impacto en la lucha contra el cambio climático, según el experto.