La vicepresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner increpó a los jueces por el montaje de un juicio fraudulento en su contra. (F: Página 12)

La vicepresidenta electa Cristina Fernández de Kirchner brindó una extensa declaración ante el Tribunal Oral Federal 2 en la causa por la obra pública de Santa Cruz. Expuso su defensa durante tres horas y remarcó el carácter político de la investigación judicial.

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"Había que condenar a un gobierno, porque había que traer de vuelta al Fondo Monetario Internacional. Y para poder hacerlo, había que convencer de que el que le había pagado, y había desendeudado, era un chorro" (ladrón), dijo sobre el final.

"Nunca fui amiga de Lázaro Baez, pero no voy a tolerar que se diga que porque alguien es amigo de alguien hay que condenarlo. Eso pasaba en la dictadura, cuando te encontraban en una agenda y te metían en cana o te desaparecían", denunció.

Aseguró que el tribunal seguramente "tiene la condena escrita" y lo llamó "un tribunal de lawfare". Con el tono firme y vehemente de toda la declaración, pero visiblemente cansada y emocionada, pidió retirarse y anunció que había concluido su declaración.

"A mí me absolvió la historia. Y a ustedes, seguramente los va a condenar la historia", concluyó.

Pero, mientras juntaba sus carpetas, le preguntaron si iba a contestar preguntas de las partes. Al principio pareció no escuchar y comenzó a retirarse cuando le insistieron con la pregunta. La vicepresidenta electa volvió hasta el micrófono y les dijo: "¿Preguntas? Preguntas tendrían que contestar ustedes, no yo. Gracias". Y se fue…