La canciller Angela Merkel, Alemania, Vladimir Putín, Rusia, Antonio Guterres, ONU. (F: EFE)

El acuerdo se selló en una conferencia internacional sobre Libia en Berlín, organizada por el gobierno alemán y la ONU, a la que también acudieron el presidente del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) de Libia, Fayed al Serraj, apoyado por Turquía, y el jefe del Ejército Nacional Libio (LNA), Jalifa Hafter, respaldado por Rusia.

"Se puede decir que la Conferencia de Libia hace una importante contribución a esfuerzos de paz de la ONU", aseguró en rueda de prensa al término de la conferencia la canciller alemana, Angela Merkel.

A su juicio, "no hay posibilidad para una solución militar". "Necesitamos una solución política", agregó la canciller, que ha logrado por primera vez reunir en una conferencia a todos los actores relevantes en este conflicto, nacionales e internacionales.

Se trata de un plan "comprensivo" y "vinculante" que "no soluciona todos los problemas", pero da un "impulso" hacia una solución diplomática. "No me hago ilusiones; será un camino difícil", agregó la canciller.

Merkel recalcó que el embargo de armas debe ser "fuertemente controlado" para su cumplimiento y que el conjunto de este acuerdo, para que tenga validez internacional, debe ser ahora aprobado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

El documento apuesta por una tregua "duradera" y "verificable" e insta a todos los actores a cumplir de forma "unívoca" con el embargo de armas. También se les exige no contribuir a la escalada del conflicto.

Asimismo, se defiende que la solución a la crisis sólo puede pasar por un proceso político que debe estar controlado y liderado por los libios. Además, se insiste en la necesidad de mantener la unidad de Libia, su integridad territorial y su soberanía nacional.

La conferencia tuvo un carácter inédito al reunir por primera vez tras años de conflicto armado a todos los actores nacionales e internacionales involucrados en Libia.

Acudieron el presidente francés, Emmanuel Macron; el ruso, Vladímir Putin; el turco, Recep Tayyip Erdogan; el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, y el británico, Boris Johnson, así como el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, y el presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi.