Tras los dos fracasos de las últimas dos semanas, Atenas y el eurogrupo liderado por Alemania intentan alcanzar un acuerdo de asistencia financiera tras la propuesta griega de prolongar por seis meses un fondo temporal bajo condiciones que no pongan contra las cuerdas a la economía doméstica helena.

Durante la cumbre, el presidente francés, François Hollande, insistió que Grecia no debe abandonar la moneda común.

Grecia quiere pasar página de la austeridad. Pero Alemania, con la inflexibilidad que encarna su ministro de Finanzas, el conservador Wolfgang Schäuble, exige que Atenas siga saneando sus finanzas públicas y las reformas estructurales que le exigieron a cambio de dos planes de apoyo por valor de 240.000 millones de euros.

Berlín no está solo, cuenta con el respaldo de Finlandia y los países bálticos al norte, de España y Portugal al sur. La ministra portuguesa de Finanzas, Maria Luisa Albuquerque, dejó claro este viernes en la prensa alemana que hay "un marco, que es el programa de ayuda actual" a Grecia y "no estamos dispuestos a negociar bajo otras condiciones".