Estudiantes y sindicalistas durante la manifestación de este miércoles. (Foto Prensa Gráfica)

Al grito de consignas como "el agua no se vende, el agua se defiende" y "el agua es un derecho, no una mercancía", los autollamados "defensores del agua" se concentraron en las afueras de la estatal Universidad de El Salvador (UES), en el sector norte de la capital, desde donde marcharon hasta la sede del Congreso en pleno corazón de la ciudad.

"Estamos denunciando ese intento mezquino de partidos de la derecha en la oposición de querer aprobar una ley de agua en cuyo contenido se quiere plasmar que la administración y regulación del servicio esté en manos de un ente en donde habrá participación de sectores privados y eso no lo vamos a permitir", dijo a la AFP el rector de la UES, Roger Arias.

El proyecto de ley que se discute en el Congreso contempla la creación de un ente regulador del agua que podría abrir la puerta a la participación del sector privado. 

En una comisión que estudia el proyecto, el principal partido de oposición, la derechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), y otros dos partidos minoritarios de derecha se mostraron a favor de que en la conformación del ente regulador se incluya al sector privado agrícola e industrial.

Los promotores de la iniciativa indican que se incrementarían las inversiones y por lo tanto se extendería el acceso de la población al agua potable, pero sus detractores temen que esto encarezca significativamente el servicio.

"Está clara la intención de ARENA de que la empresa privada meta manos en la administración del agua en este país. Si llegamos a permitir que eso suceda, en este país un vaso de agua costará más que una botella de vino", advirtió Óscar Bolaños, secretario general del sindicato de la empresa nacional de aguas.

En tanto, el presidente del Congreso, el diputado de ARENA Norman Quijano, suspendió la sesión plenaria de este miércoles como medida preventiva ante eventuales desórdenes derivados de la marcha de protesta.

La policía bloqueó las calles de acceso al Congreso con alambradas de púas para evitar que los manifestantes se acercaran al palacio legislativo.

Pese a ello, presuntos estudiantes de la UES lanzaron piedras, petardos y bolsas con agua contra un grupo de policías antimotines que resguardaban una de las entradas al Congreso. En otra calle cercana, dos jóvenes que participaban en la protesta fueron detenidos, señalados de ser parte de los instigadores a que se efectuaran desórdenes.