“Somos una empresa con más de 85.000 asociados y 52 años de servicio a la zona norte del país, no estamos en un debut. Nuestro historial crediticio de cuatro décadas con el sistema bancario nacional, incluido el Banco de Costa Rica, ha sido y continúa siendo impecable”, indicó la ejecutiva.

Los cuestionamientos que se han formulado a esta cooperativa que presta servicios de generación y distribución de electricidad a casi todo San Carlos, además de sectores de Sarapiquí y Esparza, giran en torno a un crédito por 32 millones de dólares que le otorgó el BCR para la compra de la planta hidroeléctrica Aguas Zarcas.

La adquisición fue pactada por Coopelesca con la empresa cementera Holcim, que era su propietaria, por un monto total de 35 millones de dólares.

Sobre dicha operación se han lanzado diferentes cuestionamientos, pero “todos los hemos respondido de manera contundente, con pruebas y criterios técnicos calificados”, acotó Cruz.

 

En río revuelto…

Todo empezó en el contexto de las investigaciones que una comisión legislativa realiza en torno al crédito que el BCR otorgó por 30 millones de dólares al empresario Juan Carlos Bolaños, importador de cemento chino, en condiciones aparentemente irregulares.

El escándalo generó un conflicto interno en la junta directiva del banco, uno de cuyos miembros, Alberto Raven, era a su vez directivo de Holcim. Esto dio pie a que se dijera que en el crédito a Coopelesca  había mediado un tráfico de influencias.

“La división en (la anterior) junta directiva del banco ha sido muy evidente: hay un grupo al que se acusa de haber favorecido los intereses del importador de cemento chino y ese grupo acusa al otro de favorecer la compra de la central hidroeléctrica mediante un crédito”, explicó la subgerente.

Además, “hemos descubierto que hay intereses económicos privados que tienen interés en dañar las operaciones de la coooperativa”.

“Pero nosotros hemos demostrado que no tuvimos ningún privilegio para recibir ese crédito por parte del BCR y que cumplimos todos los requisitos que debe cumplir cualquier otro cliente. Así lo constató y lo informó la auditoría interna del banco”, agregó.

Cruz señaló que Coopelesca ha sido cliente del BCR y del resto del sistema bancario nacional durante cuarenta años y que siempre ha cumplido cabalmente con sus obligaciones. El crédito para la compra de la planta hidroeléctrica Las Zarcas no es una excepción.

El préstamo por 32 millones, acordado a 20 años plazo, fue formalizado en setiembre de 2014 y a la fecha -tres años después- no presenta ningún atraso, según ha informado el propio banco.

“Estamos clasificados por la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef) como un cliente categoría A1, que es la mejor en el sistema financiero nacional”, señaló la subgerente.

Cruz agregó que la presencia de Alberto Raven en la junta directiva del BCR no influyó en nada en la aprobación del crédito y sostuvo que esta cooperativa nunca ha tenido ninguna relación con Raven.

“Tampoco hemos acudido nunca a la junta directiva del BCR, las operaciones con ese banco se manejan con el ejecutivo de crédito en San Carlos.

“Nosotros pedimos ofertas a todos los bancos del sistema y solo recibimos dos, la del Banco Popular y la del Banco de Costa Rica. Fue Coopelesca la que eligió el BCR porque tenía unas mejores condiciones en cuanto a la comisión inicial, aunque el resto de condiciones eran iguales en ambos bancos”, aseguró.

 

Más tiros

Cuando la contundencia de las pruebas dejó desacreditada la posibilidad de un tráfico de influencias, surgieron nuevos cuestionamientos: que el precio de la planta estaba inflado, que la maquinaria era chatarra o que la inversión está en riesgo porque el caudal de agua del río es bajo o que los terrenos que ocupa la planta son del Instituto de Desarrollo Rural (INDER), que podría no renovar el contrato de arriendo.

Se ha argumentado que el precio en libros (contable) de la planta es muy inferior a los 35 millones de dólares pagados por Coopelesca a Holcim, pero Cruz indica que ese argumento solo puede ser producto de la ignorancia o de la mala fe, porque los negocios nunca se dan sobre la base de valores en libros.

“Cualquier bien se vende y se compra por el valor de mercado, sobre la base de un avalúo técnico y eso lo sabe cualquier estudiante de primer año de economía o administración de empresas”, argumentó la ejecutiva.

Para hacer el avalúo de la planta, Coopelesca contrató los servicios de CT Energía, una empresa especializada en proyectos hidroeléctricos y la cifra de 35 millones de dólares fue la que ellos dieron tras efectuar el estudio técnico. Incluso, se debió negociar largamente con Holcim que pretendía 42 millones de dólares.

Pero “comprar una planta instalada y en operación tiene una ventaja adicional y es el ahorro que se produce al eliminar el periodo de construcción que es de cinco años y durante el cual la inversión no genera ningún rédito”.

“La proyección que hemos hecho es que la central producirá en los primeros cinco años 25 millones de dólares”, que representan una buena parte del costo, afirmó Cruz.

Se ha argumentado también que la cooperativa está trasladando a los usuarios los costos de la compra mediante un aumento de tarifas que se ha solicitado a la Aresep, pero eso -asegura la subgerente- es una falacia, porque la petición de aumento que ha formulado Coopelesca es por un aumento en los costos de distribución, no de generación eléctrica.

“Tan falsa es esa acusación que en los últimos tres años hemos estado pagando el crédito y desde hace cinco años que la Aresep no nos aprueba un aumento en la tarifa”, subrayó.

En cuanto al estado de la planta, el avalúo de CT Energía asegura que es “excelente” pero recomendó realizar trabajos de mantenimiento que se están realizando, para lo cual la cooperativa había reservado 720.000 dólares.

Los trabajos están a punto de concluir, aseguró Cruz, y la fecha máxima para que la planta entre a trabajar al 100% es enero, pero probablemente se podrá hacer antes de esa fecha.

 

El contrato con INDER

Actualmente, la planta funciona en un terreno que INDER alquilaba a Holcim mediante un contrato por 25 años que heredó Coopelesca y que expira en setiembre del próximo año.

La cooperativa negocia actualmente con la institución estatal dos posibles opciones: la renovación del contrato o una compra del inmueble.

De acuerdo con la dirigencia de Coopelesca, no existe ninguna razón para que el INDER no renueve el contrato o venda el terreno, pues se trata de una franja pequeña con una pronunciada pendiente que no es apta para desarrollos agrarios u construcción de vivienda.

Además, el INDER comparte con la cooperativa objetivos trascendentales como es lograr el desarrollo económico y social de la región.

“En todo caso, aunque la posibilidad de no llegar a un acuerdo es remota, Coopelesca blindó los intereses de los asociados en el contrato de compra con Holcim, mediante una cláusula que obliga a la empresa cementera a deshacer el negocio, o sea a devolver el dinero, si se presentara algún problema con los terrenos”, agregó la ejecutiva.

Para quienes aseguran que el río se va a secar, Coopelesca también tiene una respuesta: existe un estudio técnico contratado por la cooperativa que contradice totalmente esa afirmación. La condición del río se mantendrá al menos durante 70 años, aunque su caudal haya disminuido un poco en el último quinquenio debido a condiciones climáticas temporales.

“Cuando se proyecta la vida de una central hidroeléctrica, deben hacerse estimaciones sobre un periodo de al menos 70 años, no de cinco”, concluyó Cruz.