La noticia de la muerte de Gerardo (22 años) resonó fuerte en medio del tránsito cogestionado de la hora pico, cuando miles de personas regresaban a sus hogares después del trabajo.

Cruz permanecía internado desde el 7 de octubre en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Calderón Guardia donde le practicaron varias cirugías para tratar de salvarle la vida y estaba bajo estricta vigilancia médica, dado el estado de gravedad en que se encontraba.

El corazón de Gerardo no pudo recuperarse de la certera puñalada que recibió cuando salía de la panadería en la que trabajaba, en San Sebastián, donde un desconocido lo acechaba para atacarlo, solo unos días después de que hiciera público en redes sociales un video sobre el acoso callejero contra las mujeres en las calles josefinas.

El ataque a Cruz, delató el grado de violencia que se ejerce contra las mujeres y que pasa desapercibido o es invisibilizado por la sociedad y los medios de comunicación.

Cruz logró generar denuncias y que el tema volviera a ocupar un lugar en la agenda informativa y en los reclamos e interpelaciones a las instituciones encargadas de proteger y promover los derechos humanos y la seguridad de las mujeres.

Tras la denuncia del joven, otras mujeres y hombres se han atrevido a poner en evidencia a agresores y acosadores. Por redes sociales han circulado materiales escritos y audiovisuales con información para que la gente conozca, entienda e identifique casos de agresión de género y sepa cómo debe recoger pruebas para denunciarlos.

Los familiares de Gerardo Cruz así como organizaciones feministas y de derechos humanos increparon a las autoridades para que informen sobre los avances en la investigación de este crimen ante el hermetismo que han mantenido tanto la Fiscalía como el Organismo de Investigación Judicial (OIJ).El director del OIJ, Gerald Campos, había dicho que no podían afirmar que el ataque fuera una consecuencia de la denuncia que hizo el joven en el video difundido por redes sociales y que en pocos días alcanzó 700 mil reproducciones. Pero aún hoy, no se tienen informes sobre los avances de las investigaciones.

Logró abrir los ojos y comunicarse

Los partes médicos fueron dando cuenta de la evolución del joven que en los primeros días generaron optimismo porque lograba superar momentos muy difíciles. Tres semanas después del ataque, Cruz logró abrir los ojos pero no pudo hablar, por lo que la comunicación con él fue por parpadeos.

Su familia asegura que él tuvo conciencia de lo que le había pasado, del ataque y de lo grave que se encontraba. Según los médicos después de unas horas, no volvió a comunicarse y su estado paulatinamente se deterioró.

Gerardo Cruz, de 22 años, panadero, era padre de una niña de 4 años, su pareja está embarazada de seis meses y espera un niño.

A la hora de su muerte, su madre Ana Patricia Barquero, su hermana y una tía estaban con él.