Marcha pacífica en Villazón contra la masacre de los pueblos indígenas en Bolivia. Las marchas se realizan en todo el territorio boliviano.

"Fusil, metralla, el pueblo no se calla", corean en las marchas de denuncia de la represión en todas las provincias cercanas a Senkata y La Paz.

La Defensoría del Pueblo confirmó que la cifra de muertos aumentó a nueve personas fallecidas durante las operaciones policiales y militares de desalojo en Senkata y adelantó que también hay personas desaparecidas. “Estamos haciendo la convocatoria para que los familiares vengan, hagamos la denuncia en el caso de desaparecidos y procedamos con la búsqueda”, detalló la defensora Nadia Cruz. 

Las medidas represivas dispuestas por la autoproclamada presidenta Jeanine Añez afectan particularmente al sector campesino e indígena, que se movilizan para denunciar el golpe de Estado y la represión de que son víctimas.

A pesar de que las imágenes de los disparos tomadas por testigos eran muy claras, el ministro de Defensa, Fernando López intentó negar todo.

En tono más bien sarcástico López afirmó que “me encantaría aclarar que del Ejército no salió ni un solo proyectil. Las Fuerzas Armadas se mantienen con la premisa del diálogo permanente”, se atajó, y subrayó sin titubeos, en consonancia con el gobierno de facto que encabeza Jeanine Añez: "Nos sigue guiando la Biblia y la paz para todos nuestros actos, aquellos actores ligados a la violencia ya tienen un carácter de terrorismo de Estado".

Las nuevas víctimas fatales de Senkata, en acciones coordinadas entre la Fuerzas Militares y la Policía para levantar un bloqueo sobre una planta de abastecimiento de combustible, se suman a las 9 personas asesinadas durante la represión ocurrida el viernes anterior en Cochabamba.

El total la cifra de víctimas mortales de la represión militar y policial asciende a las 28 o 30 desde el golpe de Estado de acuerdo a la información de la Defensoría del Pueblo. Los heridos se cuentan por decenas y familiares denuncian la desaparición forzada de personas en varias localidades.

"Denuncio ante el mundo que el gobierno de facto al estilo de dictaduras militares nuevamente mata a mis hermanos de El Alto", escribió el presidente depuesto Evo Morales en sus redes.

Luego de que la presidenta de facto, Jeanine Añez, firmara el sábado pasado el “decreto que exculpa” a las Fuerzas Armadas de cualquier responsabilidad durante la represión a las protestas, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos anunció una visita inmediata frente al "riesgo de impunidad para violaciones de DDHH".

Tras la represión comenzaron a difundirse, a través de las redes sociales, videos y fotos en las que se ve a los uniformados disparar de manera indiscriminada a la altura de la cabeza de los manifestantes.

"Estaba colaborando con un herido y oí los disparos. El compañero murió en mis manos por un tiro de bala que se alojaba en el corazón, explicó en un video tomado con un celular y difundido por redes sociales, un médico del centro de salud de Senkata que lloraba mientras pedía a la Cruz Roja Internacional que acuda en auxilio de la crisis humanitaria y a organismos internacionales pidió ayuda para superar las precarias condiciones para atender a decenas de heridos.

“Le pido a médicos, enfermeras, a la Cruz Roja que vengan a ayudar", imploró un médico de la posta sanitaria de Senkata, mientras asistía a las víctimas.

En varios videos difundidos las mujeres le preguntan a la presidenta de facto, Jeanine Añez, cuántos muertos más del pueblo boliviano quiere en tanto que le piden parar la masacre y la represión.