Yo pensé que el viejo del saco había desaparecido del mapa imaginario para la educación de la infancia. Recientemente, volví a saber de su existencia en boca de dos madres que “educaban” a unas criaturitas que no llegaban a los tres años con la amenaza de que si no dejaban de llorar iba a venir el viejo del saco a llevárselas. ¡Mujeres jóvenes ambas!

Y es que la pedagogía del miedo tiene raíces profundas en la sociedad occidental.

Bartolomé Benassar, historiador, plantea que la pedagogía del miedo comenzó con los métodos que usó la Iglesia Católica con el Tribunal de la Santa Inquisición para ejercer el control y el dominio de la población europea y en la América Hispana. Con la amenaza constante, mediante la tortura pública o privada, el uso de los sambenitos y las sentencias, se propagaba el miedo y el terror a otro intangible: satanás. Las mujeres, acusadas de brujería en medio de la tortura, confesaban hasta que el pisuicas las visitaba de noche o que volaban en escobas.

También pensé que con la desaparición de la Guerra Fría se había borrado del mapa imaginario: el comunista – come chiquitos. Un hijo de comunistas me contaba que una vez oyó decir a una maestra en la escuela que “los comunistas comen chiquitos”. Se torturó mentalmente durante años con el pensamiento: “Mi mamá come chiquitos”. ¡Todo por luchar por la justicia social!

Históricamente, quienes le tienen pánico a la justicia social, es decir las clases dominantes de ayer o de hoy, montan escenarios para que los débiles, los vulnerables, los excluidos, los diferentes, los que no piensan igual, es decir quienes desean cambios y transformaciones económicas, políticas o sociales sean juzgados en un juicio público donde los que no saben lo que en realidad sucede -como el niño que no sabe que el viejo del saco no existe, o que la mamá comunista no comía chiquitos- se asusten y señalen a los “malos” de la película.

Y resulta que a la vuelta de la esquina, la historia los absuelve, porque, como lucharon por la justicia social, terminaron por darle a la humanidad toda su vida por hacer de la Madre Tierra un planeta habitable para todas y todos.

En Costa Rica, el sambenito se le aplicado a figuras de las más diferentes tendencias y colores políticos. Para el Movimiento Costa Rica Libre, la organización ultra derechista y retrógrada, aliada incondicional de La Nación, José Figueres Ferrer era comunista y así lo descalificó durante muchos años. Lo mismo se le recetó a Daniel Oduber en 1966, lo acusaron de comunista para que perdiera la elección.

Lo que son las ironías de la historia, los líderes del Partido Liberación Nacional fueron descalificados por comunistas. Hoy, en 2014, los líderes de ese partido hacen lo mismo con José María Villalta.

En la década del 40, fue acusado de comunista Víctor Manuel Sanabria, arzobispo de San José, por apoyar las Garantías Sociales impulsadas por los comunistas y por declarar –previo estudio del Programa y las bases- que los católicos podían militar en el partido comunista. Tuvo que llegar de Roma una defensa del Papa para que dejaran en paz a Víctor Manuel Sanabria.

A Manuel Mora V., líder fundador del Partido Vanguardia Popular, los capitalistas de la década del 40 le mandaron a poner bombas dos veces en su automóvil. ¡Sí, sufrió dos atentados con bombas! Una de ellas explotó en el auto cuando éste se encontraba estacionado frente a la casa de Carmen Lyra. Según el periódico Trabajo, Carmen Lyra iba hacia la puerta cuando explotó la bomba y se cayó, pero no tuvo consecuencias pese a una ventana quebrada.

A Carmen Lyra, por una vida dedicada a luchar contra la explotación y la injusticia, la premiaron con un exilio en 1948 y con no dejarla a venir a morir en su tierra.

¡Todo por luchar por la justicia social! Y es que quienes gozan de la corrupción, las gollerías, los millonarios que evaden impuestos, los morosos de la CCSS tienen pánico de que se acabe el festín de hacer fiesta del patrimonio del pueblo costarricense!

Con la frente en alto y la dignidad entera, no vamos de dejar nuestra lucha por la justicia social, que nos pongan los sambenitos que quieran: brujas, endemoniados, anarquistas, comunistas, etc. etc.

¡No nos detendrán!
Del viejo del saco al comunista
Nunca supe dónde vive.
Nunca en la casa lo vi.
Nunca en ningún país lo vi.
Pero, a todos asustó,
el viejo malo del saco feo.

Yo pensé que el viejo del saco había desaparecido del mapa imaginario para la educación de la infancia. Recientemente, volví a saber de su existencia en boca de dos madres que “educaban” a unas criaturitas que no llegaban a los tres años con la amenaza de que si no dejaban de llorar iba a venir el viejo del saco a llevárselas. ¡Mujeres jóvenes ambas!

Y es que la pedagogía del miedo tiene raíces profundas en la sociedad occidental.

Bartolomé Benassar, historiador, plantea que la pedagogía del miedo comenzó con los métodos que usó la Iglesia Católica con el Tribunal de la Santa Inquisición para ejercer el control y el dominio de la población europea y en la América Hispana. Con la amenaza constante, mediante la tortura pública o privada, el uso de los sambenitos y las sentencias, se propagaba el miedo y el terror a otro intangible: satanás. Las mujeres, acusadas de brujería en medio de la tortura, confesaban hasta que el pisuicas las visitaba de noche o que volaban en escobas.

También pensé que con la desaparición de la Guerra Fría se había borrado del mapa imaginario: el comunista – come chiquitos. Un hijo de comunistas me contaba que una vez oyó decir a una maestra en la escuela que “los comunistas comen chiquitos”. Se torturó mentalmente durante años con el pensamiento: “Mi mamá come chiquitos”. ¡Todo por luchar por la justicia social!

Históricamente, quienes le tienen pánico a la justicia social, es decir las clases dominantes de ayer o de hoy, montan escenarios para que los débiles, los vulnerables, los excluidos, los diferentes, los que no piensan igual, es decir quienes desean cambios y transformaciones económicas, políticas o sociales sean juzgados en un juicio público donde los que no saben lo que en realidad sucede -como el niño que no sabe que el viejo del saco no existe, o que la mamá comunista no comía chiquitos- se asusten y señalen a los “malos” de la película.

Y resulta que a la vuelta de la esquina, la historia los absuelve, porque, como lucharon por la justicia social, terminaron por darle a la humanidad toda su vida por hacer de la Madre Tierra un planeta habitable para todas y todos.

En Costa Rica, el sambenito se le aplicado a figuras de las más diferentes tendencias y colores políticos. Para el Movimiento Costa Rica Libre, la organización ultra derechista y retrógrada, aliada incondicional de La Nación, José Figueres Ferrer era comunista y así lo descalificó durante muchos años. Lo mismo se le recetó a Daniel Oduber en 1966, lo acusaron de comunista para que perdiera la elección.

Lo que son las ironías de la historia, los líderes del Partido Liberación Nacional fueron descalificados por comunistas. Hoy, en 2014, los líderes de ese partido hacen lo mismo con José María Villalta.

En la década del 40, fue acusado de comunista Víctor Manuel Sanabria, arzobispo de San José, por apoyar las Garantías Sociales impulsadas por los comunistas y por declarar –previo estudio del Programa y las bases- que los católicos podían militar en el partido comunista. Tuvo que llegar de Roma una defensa del Papa para que dejaran en paz a Víctor Manuel Sanabria.

A Manuel Mora V., líder fundador del Partido Vanguardia Popular, los capitalistas de la década del 40 le mandaron a poner bombas dos veces en su automóvil. ¡Sí, sufrió dos atentados con bombas! Una de ellas explotó en el auto cuando éste se encontraba estacionado frente a la casa de Carmen Lyra. Según el periódico Trabajo, Carmen Lyra iba hacia la puerta cuando explotó la bomba y se cayó, pero no tuvo consecuencias pese a una ventana quebrada.

A Carmen Lyra, por una vida dedicada a luchar contra la explotación y la injusticia, la premiaron con un exilio en 1948 y con no dejarla a venir a morir en su tierra.

¡Todo por luchar por la justicia social! Y es que quienes gozan de la corrupción, las gollerías, los millonarios que evaden impuestos, los morosos de la CCSS tienen pánico de que se acabe el festín de hacer fiesta del patrimonio del pueblo costarricense!

Con la frente en alto y la dignidad entera, no vamos de dejar nuestra lucha por la justicia social, que nos pongan los sambenitos que quieran: brujas, endemoniados, anarquistas, comunistas, etc. etc.

¡No nos detendrán!

No vamos a reproducir aquí porque no hay pruebas lo que algunos trabajadores de la “muni” o muchos taxistas susurran a los cuatro vientos acerca del negocio de la importación de pólvora para los juegos artificiales o cierta fábrica de adoquines para los “bulevares”. Vamos a referirnos a lo que se ve, a lo que está expuesto a los ojos de quienes tenemos por obligación -no por placer- que andar por “Chepe”, por el centro de la capital.

Quienes recorremos, día tras día, semana tras semana, año tras año, el centro de la capital no podemos sentirnos orgullosos de lo que vemos. Hace unos diez años, un taxista madrileño que había vivido aquí varios meses, trasladó unos amigos ticos que estudiaban en Madrid y al captar el acento tico les preguntó al mejor estilo español: “¿Cómo un país tan bonito como Costa Rica tiene una ciudad tan fea?”

Si ese taxista volviera ahora ya no diría fea, diría horrorosa y maloliente, ¿Dónde se ha visto que el centro de la capital de cualquier país del mundo se convierta en un estacionamiento? Ese es el principal legado de don Johnny Araya: parqueos, casinos, barcillos o hoteles de muy dudosa reputación.

Empecemos el recorrido por el sector oeste, para decirlo en dirección tica, arriba del Parque Nacional en la calle 21 ave. 3, frente a la “Northen” tiene el primer parqueo; no se impaciente, camine 100 m y en la calle 19, ave. 1, tiene 4 (3 esquinas con parqueos y uno a mitad de la cuadra). Asómese a la Ave. Central y tendrá 3 (entre calle19 y 17).

Volvamos a la ave. 1 y entre calle 17 y 15, es decir baje por Cuesta de Núñez y la vista se deleitará con la desaparición de viviendas hermosas de San José; sí, usted a diestra y a siniestra, tendrá oportunidad de deleitar 5 parqueos, uno de ellos en construcción tiene salida Cuesta de Moras, -esplendor parqueano se llama la estética “Johnnyaraya”- (este no se le podemos asignar a su gestión, quizás el permiso se dio después de su partida; sin embargo, el estilo predomina, formó escuela a la mejor manera de los maestros renacentistas). El esplendor parqueano brilla cuando tienen salida a dos avenidas o a calle y avenida como el que le sigue al citado: el parqueo Bonanza tiene entrada por calle 11 y salida por ave. 1. En la misma calle 11, entre ave. 1 y 3, tiene otro de un hotel – casino que también tiene salida a la calle 9.

¡Cuadras completas ocupadas por estacionamiento! Ya llegamos al Morazán, el Edificio Metálico, al mejor estilo urbanístico de la “nouvelle vague arayiana”, está custodiado por uno que cubre de ave.5 a ave. 7 y al frente lo acompaña uno más discreto de solo media cuadra. La ave. 7 brilla por exponer un nuevo estilo decorativo, dejan un pedazo de las paredes de la casa que destruyeron, ahí detrás del Edificio Metálico sólo quedan unos 25 m de viviendas, corran a verlas porque ahorita las tumban.

Y, así para no cansarlos o cansarlas con el recorrido, cubrimos de la calle 21 a la Calle Central y de Avenida Central a la avenida 7 y contamos cuarenta parqueos. Como toda ciudad del mundo requiere estacionamientos, no contabilizamos los que son edificios construidos para tal efecto o aquellos estacionamientos que pertenecen al edificio, por ejemplo, el estacionamiento del Auto Mercado en San José o la LLacuna.

Se nos olvidaba, no se entristezca, ese sector le ofrece cinco casinos, no importa que uno colinde con la Escuela Perú. ¡Sin palabras!

No se desaliente no crea usted que la belleza urbana impulsada por Johnny Araya se restringió a ese sector. También cubrimos un área que va de la ave. 2 a la 8, y un par de cuadras de la ave. 10, y de la calle 17 a la 10, dicho en tico, del Museo Nacional a la iglesia La Merced, hacia el sur. Por ahí, usted puede disfrutar con el goce estético de un paisaje urbano que le ofrece 52 parqueos. Reiteramos que no se toman en cuenta aquellos que forman parte del edificio como el de la CCSS.

Andando por el Paseo de los Estudiantes, nos dimos cuenta que no hay semáforos peatonales, dejaron los semáforos para autos. Así, si usted va de norte a sur, sabe cuándo cruzar, pero de sur a norte, nunca sabe cuándo lo puede hacer. ¡Coqueteras del “art-deco” de don Johnny!

La Calle Central de San José, de la ave. 20 a la ave.2, en tico del Pacífico al Parque Central, le deleitará con 13 paqueos en ocho cuadras, de nuevo no se cuenta el de la Clínica Bíblica, construido como edificio para tal efecto.

¿Cómo pasará a la historia este paisaje urbano del centro de la capital? Los estudiantes de arquitectura podrán ir a analizar el estilo en su esplendor “in situ”. ¡Todo un desafío para la historia del arte! Paisaje urbano al estilo Johnny Araya se llamará el estudio que está por escribirse. ¿Quién encontrará los paradigmas para descifrar esta estética del esplendor neoliberal? Al mejor estilo de George W. Bush, primero destruyes y después construyes. Aquí se destruyó el centro de la capital para convertir el espacio en un parqueo.

Cierto es que la destrucción de San José no la inició el alcalde de las dos décadas. La Biblioteca Nacional no fue destruida durante su gestión. Pero, don Johnny Araya hizo de la tormenta un huracán. ¿Con cuánto cariño recordaríamos los josefinos a don Johnny si hubiera mandado a construir una réplica de la amada Biblioteca Nacional? ¿O nos hubiera respetado el histórico Paseo de los Estudiantes?

No vamos a cansar con más detalles paisajísticos. Revisen el blog “Herencia de Johnny Araya” http://www.laherenciadelalcalde.blogspot.com/ para que vean el estado de los cordones de acera, los caños y las aceras de la ciudad. El cuidado de las aceras corresponde al dueño del espacio pero ¿cuál institución debe velar por el buen estado de las mismas?

Únicamente, queremos recordarles que la codicia y la ambición del señor Araya lo llevaron a profanar un cementerio.

Y, bueno, después no se quejen, si con un voto cómplice llevan a otro neoliberal al Poder Ejecutivo.

Isabel Ducca D. - Flora Fernández A.

Nota: en el blog usted podrá constatar con una fotografía la existencia de los parqueos, los casinos y los barsuchos.

Tenemos registro de cada parqueo por calles y avenidas.

De justicia es recordar que le debemos a don Óscar Arias S., durante su primera administración, la legalización de los casinos.