El jefe socialista francófono belga, Elio Di Rupo, ha informado en la madrugada de este viernes al Rey Alberto II de que está en condiciones de comenzar las negociaciones con ocho partidos para formar un Gobierno, tras más de un año sin Ejecutivo. En este periodo, con el que ha batido el record histórico de vacíos de poder con sus más de 400 días sin Gobierno, el país ha sufrido además una grave crisis de unidad por la batalla entre valones y flamencos.

El soberano, atendiendo a la "voluntad expresada por una amplia mayoría" de los ciudadanos belgas, "de solucionar los problemas institucionales y socioeconómicos a los que el país se enfrenta", ha pedido a Di Rupo que siga en su misión de formar el nuevo Gobierno, ha indicado la Casa Real belga en un comunicado.

Este parece ser un gran paso en una situación que parecía eternizarse y que ha sumido al país no solo en una crisis institucional, también económica ya que la inestabilidad y la elevada deuda pública han encarecido la financiación de Bélgica en los mercados.

Larga reunión. El líder socialista, que había presentado su dimisión el 8 de julio aunque el rey la mantuvo en suspenso, tuvo una larga reunión con los responsables de ocho partidos, cuatro francófonos y cuatro flamencos, ayer jueves, día de la fiesta nacional belga. Di Rupo había invitado especialmente al encuentro a Wouter Beke, jefe de los cristianos demócratas del CD&V, un partido clave en el lado flamenco, para que explicara en base a qué estaría dispuesto a formar un Gobierno.

La presentación de la dimisión de Di Rupo se debió a la negación del partido más votado en las elecciones del 13 junio de 2010, la Nueva Alianza Flamenca (N-VA), de negociar sobre una propuesta del socialista. Agravando el bloqueo, el partido CD&V se negaba en principio a separase de los nacionalista y separatistas flamencos de la N-VA mientras otros siete partidos había dado el visto bueno al programa de Di Rupo y estaban dispuestos a negociar la formación del Gobierno y una transferencia de competencias suplementarias a las regiones, como reclamaban los flamencos.