Al menos una decena de alcaldes han salido en público a reclamar al presidente Carlos Alvarado por el cierre de negocios en sus respectivos municipios, con el consecuente impacto de desempleo, pobreza y caída en la recaudación tributaria.

También dueños de gimnasios y barberías llevaron sus reclamos a la Casa Presidencial en una protesta, mientras propietarios de restaurantes lanzaron una campaña en redes sociales clamando por ayuda para sobrevivir debido a las restricciones.

Los cantones más poblados de Costa Rica y algunos periféricos se encuentran bajo el estatuto de "alerta naranja", que establece el cierre de negocios no esenciales y prohibe a restaurantes servir alimentos dentro del local, entre otros.

El resto del país se mantiene bajo "alerta amarilla", que permite la apertura de negocios como gimnasios y salones de belleza y restaurantes.

Nixon Ureña, alcalde de San Ramón, 60 kms al oeste de la capital, pidió que la alerta naranja se aplique por distritos y no para todo el cantón (municipio).

"Le pedimos, señor presidente, que se valore la alerta amarilla y naranja por distrito para poder ir reactivando paulatinamente algunos de los sectores de nuestros cantones", dijo Ureña en un video divulgado en redes sociales.

Los dueños y funcionarios de gimnasios se quedaron sin poder abrir desde el 11 de julio, cuando el gobierno dio marcha atrás a la apertura iniciada en junio para frenar un repunte de contagios de covid-19.

"Nuestra petición es que nos dejen entrenar", declaró Erika Elizondo, secretaria de Asociación de Gimnasios de Costa Rica.

En tanto, varios restaurantes lanzaron en redes sociales una campaña con el mensaje de "señor presidente, ¡sálvenos!", en el que piden que les dejen recibir clientes.

El gremio de los restaurantes asegura que 45% de los 19.000 establecimientos del sector han cerrado definitivamente sus puertas desde el estallido de la pandemia.

Costa Rica fue visto como un país modelo en la contención del coronavirus, pero al iniciar una apertura económica en junio, los contagios se dispararon y pusieron en riesgo la capacidad de los hospitales de atender los nuevos casos.

Hasta este lunes, Costa Rica registraba 11.534 casos de covid-19 y 66 muertes.