Instalaciones de Intel en San Antonio  de Belén, Costa Rica.

La compañía había anunciado en diciembre de 2020 su intención de invertir 350 millones de dólares y contratar a 200 personas para este proyecto, pero “la decisión de acelerar la rampa de las operaciones de ensamble y prueba” motivó el incremento.

De esta manera, la inversión ascenderá a 600 millones de dólares y la contratación de personal especializado a 600, el triple de la proyección inicial, detalló el gerente de asuntos gubernamentales de Intel en Costa Rica, Timothy Scott Hall.

De acuerdo con el ejecutivo, Intel emplea a 2.700 colaboradores, la misma cifra que tenía en 2014, cuando tomó la decisión de cerrar la mayoría de sus operaciones en este país. Además, genera empleo indirecto a otras 3.800 personas.

Scott explicó que diferentes factores se unieron para fortalecer las operaciones de la corporación en Costa Rica: la infraestructura ya existente; la sinergia con las operaciones que ya están el sitio; el talento humano; el régimen de zona franca y la certeza jurídica.

El presidente Carlos Alvarado dijo que el anuncio de Intel lanza una “extraordinaria señal de confianza” en el país.

“Esta es una relación de largo plazo, fundamentada en la alta calidad de nuestro talento humano y en un clima de inversión que brinda las condiciones necesarias para ejecutar procesos complejos, fomentando así la reinversión y crecimiento de las empresas”, puntualizó el mandatario.