La defensa de la libertad, la democracia y la diversidad fueron los principales mensajes de los discursos del rey Harald y del primer ministro, el laborista Jens Stoltenberg.

Con las banderas de la ciudad a media asta, unas 6.700 personas asistieron a una ceremonia que reunió a supervivientes, familiares, autoridades y artistas noruegos. El acto contó con actuaciones musicales, interpretaciones de textos literarios y vídeos de las intervenciones de los supervivientes.

La ceremonia culminó tres días en recuerdo de las víctimas, en los que sus familiares y supervivientes visitaron los escenarios de la tragedia.