El Tratado se derivó de un mandato de la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre del 2016, con negociaciones que iniciaron en marzo del 2017 y culminaron con un acuerdo el 7 de julio del 2017 respaldado por 122 países.

De esta manera, se convirtió en el primer tratado multilateral que prohíbe el uso y proliferación de las armas nucleares, una aspiración que tenía dos décadas de gestionarse pero sin concretarse en este foro mundial.

El presidente Solís resaltó el liderazgo de Costa Rica en este proceso, en el cual la embajadora costarricense Elayne White ocupó la presidencia de la Conferencia Diplomática que negoció el Tratado. “Agradezco a todo el equipo de la Cancillería costarricense dirigido por el ministro Manuel González por este esfuerzo extraordinario”, dijo.

El Mandatario costarricense lamentó la decisión de los países que decidieron desvincularse del proceso. “Les exhorto a trabajar para dar vida al imperativo humano, político y jurídico del desarme nuclear, establecido desde 1946 con la primera resolución aprobada por la Asamblea General”, manifestó el Mandatario.