En su escrito, el Papa Francisco “saluda cordialmente a las universidades públicas costarricenses y centroamericanas por la iniciativa de declarar el 2016 como ‘Año de las universidades públicas por la Madre tierra’ durante el que se proyecta realizar diversas actividades académicas, y los alienta en su interés por fomentar el cuidado de la casa común de la Humanidad, así como de los altos valores y la altísima dignidad de las personas y familias que habitan en ella”.

Francisco hizo un llamado a los estudiantes: “la situación actual requiere una mirada de los jóvenes desde donde se contemplen todos los factores de la crisis mundial, por eso invita a la comunidad estudiantil a que nos detengamos a reflexionar en los distintos aspectos de una ecología integral, que incorpore claramente las dimensiones humanas y sociales”.

El mensaje Papal cierre diciendo que: “el Santo Padre agradece a las universidades públicas de la región centroamericana, por seguir construyendo una cultura basada en la ética del cuidado de la vida: cuidar la tierra y cuidarnos como seres humanos unos a otros. Que el gozo y la esperanza animen tan importantes acciones en beneficio del Planeta”.

La rectora adjunta, Luz Emilia Flores, a cargo del discurso institucional, agradeció el mensaje del Papa Francisco y afirmó que la declaratoria del Año de la UNA por la Madre Tierra convocó a los universitarios en un objetivo que transcendió los límites de la UNA y sumó a todas las universidades públicas de nuestro país, al ser acogido por el Consejo Nacional de Rectores (Conare) y a nivel regional por el Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA).

“La UNA convoca en torno a un tema que nos trasciende como institución e involucra a toda la comunidad planetaria”, dijo la rectora adjunta y celebró que esta declaratoria está uniendo a toda la comunidad universitaria “en torno a un compromiso ineludible con nuestro Planeta y sus formas de vida”.

“Como Humanidad, agregó, tenemos la responsabilidad de haber conducido a nuestra Madre Tierra a niveles de explotación que inciden en la generación de fenómenos perjudiciales para la existencia misma de la vida, el calentamiento global, la contaminación de aguas, la extinción de especies y la mala calidad del aire”.

En un tono optimista, Flores destacó que “aunque somos responsables del agotamiento que está sufriendo nuestro planeta, tenemos la responsabilidad de emprender acciones individuales y colectivas que originen un cambio significativo. Es decir, queremos entender que como organismos vivientes somos parte de un delicado equilibrio derivado de la existencia de medios bióticos que funcionan como sistemas integrales”.

“Esto implica la necesidad de transformar el pensamiento humano y entender que no podemos simplemente seguir siendo actores de consumo desmesurado sino que debemos replantear nuestra relación con el medio, en busca de alcanzar una simbiosis con la Madre Tierra”.

“Incluso, es importante ir más allá, y comprender que somos parte de la Madre Naturaleza: somos tierra”.

“Precisamente el Papa Francisco se inspira en San Francisco de Asís por considerarlo modelo del cuidado de lo que es débil y de una ecología integral. En su encíclica Laudado si' (Alabado seas) el Papa hace un llamado al cuidado de nuestra casa común, nos dice: el desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar. Hago una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo en que estamos construyendo el futuro del Planeta. Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos y sus raíces humanas, nos interesan y nos implican a todos”, así cerró Flores la cita del Papa.

Agregó que “el Papa se refiere al cambio climático, a la pérdida de la biodiversidad, al deterioro de la calidad de vida humana y la degradación social, a la degradación planetaria”.

La rectora adjunta resaltó el compromiso que conlleva esta declaratoria “nos compromete a promover un cambio en la relación de la humanidad con la naturaleza y en nuestros propios modos de consumo”.

Para Flores, este año debe convertirse en la antesala “de un diálogo de saberes, de la Universidad necesaria” y que también atraiga a comunidades, instituciones y organizaciones, que debe ser un diálogo “que reconozca el aporte de saberes ancestrales” como aporte de otras culturas a la cosmovisión del planeta y sus formas de vida.

El CSUCA se sumó y declaró que las universidades públicas son instituciones “que desde la academia, la técnica, la ciencia, el arte, la ética y la cultura participan de la ética de la vida, en ese sentido se plantea la urgencia de elevar la conciencia de las poblaciones universitarias y de la sociedad en general, alrededor de los peligros que hoy se ciernen sobre la vida del planeta, eso hace que la tierra con todos los seres que la conforman, se encuentren amenazados”, señala la declaratoria de 2016 el Año de las Universidades Públicas por la Madre Tierra.

Universitarios le toman la palabra al Papa

La algarabía, el colorido y la música que acompañaron el desfile de los universitarios -que portaban como ofrendas pequeños árboles, semillas y otros frutos de la naturaleza-, buscaba la complicidad de los vecinos y de las autoridades locales para celebrar a la Madre Tierra.

El presidente de la Federación de Estudiantes de la UNA (FEUNA), puso énfasis en la necesidad de consolidar un pensamiento crítico en los universitarios. Como ejemplo, dijo que, en el Año de la Madre Tierra los universitarios no pueden permanecer indiferentes frente al conflicto de los campesinos que son expulsados de las tierras que habitan y cultivan desde hace años, donde han visto crecer a sus familias, en nombre de una legalidad que es injusta, de un sistema económico que cada día ensancha las distancias entre ricos y pobres, de un sistema de producción que no se hace responsable de los factores de contaminación que genera, “depredador, explotar, individualista”.

“El Año de la Madre Tierra no se puede quedar en el papel o en la pancarta, se tiene que convertir en acciones para cambiar, para mejorar nuestro cantón, para mejorar el país”, y agregó “que este mensaje debe ser absorbido y se materialice como parte de nuestro quehacer humanista, de lo que nos hace personas con sello UNA”.

Cerró recitando el poema de Jorge Debravo: “Yo no quiero un chuchillo en manos de la Patria, ni un cuchillo ni un rifle para nadie: la tierra es para todos como el aire. Me gustaría tener manos enormes, violentas y salvajes, para arrancar fronteras una a una y dejar de fronteras solo el aire. Que nadie tenga tierra como se tiene traje: que todos tengan tierra como tienen aire. Tomaría las guerras de la punta y no dejaría una en el paisaje y abriría la tierra para todos como si fuera el aire. Que el aire no es de nadie, nadie, nadie y todos tienen su parcela de aire.” (Jorge Debravo. Nocturno sin Patria”).

En el parque central de la ciudad de Heredia, el rector Salom y el alcalde sembraron un árbol de cristóbal como símbolo del Año de las Universidades Públicas por la Madre Tierra y se les entregó un saquito con semillas de árboles autóctonos para seguir reproduciendo y conservando la diversidad biológica de nuestro país.