Imagen. La mayor parte de l a investigación en ciencias básicas y aplicadas, es realizada por las cinco universidades públicas costarricenses (Foto: Miriet Ábrego).

La investigación científica básica, explicó Walter Fernández, es la que se hace sin fines prácticos inmediatos, sino para incrementar el cuerpo de conocimientos de una disciplina. Mientras tanto, la investigación aplicada usa precisamente ese conocimiento para resolver problemas prácticos.

Por ejemplo, la ingeniería hace investigación aplicada echando mano del conocimiento científico matemático, físico y más, que se obtiene mediante ciencia básica y que puede devenir en innovación o desarrollo tecnológico.

Este “delicado ciclo” dijo el académico, debe ser apoyado en todas sus etapas por el Estado, en vez de abandonar la tarea de generar conocimiento solo a las universidades, que es lo que teme, sucederá de aprobarse el proyecto. La iniciativa, plantea, favorece principalmente líneas de investigación en tecnología e innovación con miras al desarrollo económico, que sería, por la composición de la agencia, mayormente aprovechado por las empresas.

“Lo que quieren es otorgar fondos públicos a las empresas privadas para que hagan investigación, saquen patentes y que la ganancia sea para ellas”, dijo Marino Protti.

“Promover el desarrollo del conocimiento científico no es igual a promover la innovación tecnológica”, explicó Fernández. Estos dos campos se traslapan, pero son distintos y no debe disminuirse el apoyo estatal. Citando a Jerome Friedman (Premio Nobel de Física 1990) el académico indicó que no debe olvidarse que “la innovación es la clave del futuro, pero la investigación básica es la clave de la futura innovación”.

“Todo el proceso de investigación científica y desarrollo tecnológico es como un sistema de engranajes; cada uno debe funcionar bien para asegurarse que el sistema funcione. Así, la innovación tecnológica no puede existir aislada de la investigación aplicada, y esta de la investigación básica. Por ello, si la Promotora pretende sustituir las funciones del Consejo Nacional para Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Conicit), debe tener un balance adecuado”, indicó María Laura Arias.

Y es que el modelo no es nuevo, desde el 2006 la doctora Marcia Angell advertía en el libro La verdad acerca de la industria farmacéutica que estudiar enfermedades o dolencias, por ejemplo, es usualmente el comienzo de la investigación de I+D y que puede tomar mucho tiempo.

“No hay duda de que esta es la parte más creativa y la menos segura del proceso”, indica la autora. “Al revés de lo que sostiene la propaganda de la industria, casi siempre son las universidades o los laboratorios de investigación del gobierno los que la llevan a cabo», asegura detallando cómo la inversión pública se traduce en riqueza para las empresas.

Según Marino Protti, “con la máscara de que se va a aumentar el desarrollo industrial para el país” se usarán fondos públicos para costear investigación aplicada, cuyos productos luego las empresas patentarán y podrán lucrar.

“En todo el mundo las empresas privadas invierten dinero en sus propias investigaciones, aquí lo que quieren hacer es recoger fondos públicos para darle a las empresas privadas, y así hagan investigación, saquen patentes, y la ganancia sea para ellas”, indicó.

La jerarca del Micitt, Paola Vega dijo que el proyecto “es un importante paso en la dirección correcta hacia el desarrollo de Costa Rica” y negó cualquier intento de “corporativización”.

No obstante, insistió en el fortalecimiento específico de la innovación y la investigación aplicada “pues sin ellas el conocimiento no podría traducirse en soluciones de problemas, mejora a la calidad de vida y crecimiento económico. Los países más desarrollados son aquellos que han logrado transformar conocimiento en tecnología e innovación, que se han introducido al mercado generando riqueza y crecimiento”, aseguró.

“Es tiempo de que en Costa Rica volvamos la mirada a los sistemas de ciencia, tecnología e innovación de probado liderazgo mundial, los cuales se benefician de sinergias de triple hélice. Esto se logra involucrando al gobierno, a la academia y al sector privado en entes como la Promotora de Innovación e Investigación, tal como se propone en el proyecto de ley”, reafirmó dejando la duda.