Y exhortan a sus seguidores a resistir cuerpo a cuerpo. La comunidad internacional, por su parte, da por terminado el régimen y pide la rendición incondicional de Muammar Ghadafi para evitar un baño de sangre. El vocero militar de los insurgentes, Ahmed al Bani, desde Bengasi advirtió que "la derrota de las fuerzas del dictador es inevitable".

Al Bani aseguró que "la cúpula opositora se prepara para entrar pronto en Trípoli". Además, el líder rebelde señaló que la situación en otros frentes de combate fue más tranquila y sólo en la ciudad costera de Brega hubo enfrentamientos durante la mañana.

En los alrededores de la residencia de Ghadafi se registraron cruentos combates y la gran incógnita ahora es dónde se encuentra el líder libio, pues sigue sin conocerse su paradero.

El Consejo Nacional de Transición ya ha anunciado que quiere detener con vida a Ghadafi y que el mundo sea testigo del juicio al dictador. Las fuerzas rebeldes libias aseguraron que la OTAN lanzará un ataque contra los muros de la residencia gubernamental en Trípoli, informó la emisora Al Arabiya. Según la fuente, el ataque se producirá antes de los rezos de la víspera. Los rebeldes dicen además controlar el 95 por ciento de la capital, sin incluir la residencia amurallada de Bab al Aziziya.

Mandatarios de todo el mundo exigieron a Ghadafi la capitulación inmediata para evitar un mayor derramamiento de sangre y aseguraron que ayudarán al país norafricano en la reconstrucción. A ello podrían contribuir la fortuna millonaria del régimen si se desbloquean sus cuentas en el extranjero. El Consejo de Transición se prepara para trasladarse de Bengasi a Trípoli. Su presidente Mustafa Abdul Yalil ya anunció: "Aspiramos a la paz, la justicia y el Estado de derecho". La cúpula de los insurgentes intenta además evitar saqueos y que se destruyan instalaciones oficiales en Trípoli. Los insurgentes vigilan, entre otros, los edificios de la compañía estatal petrolera.

La jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, afirmó: "Hoy empieza en Libia una nueva era". El paradero de Ghadafi, sin embargo, sigue siendo un misterio. Fuentes estadounidenses lo sitúan todavía en Libia. "No tenemos ninguna información de que haya abandonado el país", dijo un portavoz del Departamento de Estado norteamericano, según la CNN.

El presidente del Consejo de Transición en Bengasi, por su parte, afirmó al canal de noticias Al Arabiya que "nadie sabe dónde se encuentra Gadafi". Y en rueda subrayó: "Confiamos en capturarlo vivo". Las especulaciones que apuntan a que el derrocado líder habría solicitado asilo en Sudáfrica fueron enérgicamente desmentidas en Johannesburgo.

En tanto, dos hijos de Ghadafi fueron detenidos ayer en Trípoli, mientras que un tercero se encuentra bajo arresto domiciliario. La Corte Penal Internacional (CPI) se comunicó con los insurgentes y le manifestó su confianza en que el hijo de Ghadafi, Saif al Islam, sea llevado ante la justicia, así como su cuñado, el jefe de los servicios secretos, Abdullah Senussi. Contra todos ellos se han emitido órdenes internacionales de arresto por crímenes contra la humanidad. El Consejo Nacional de Transición sin embargo ha señalado en varias ocasiones que quiere juzgar a Ghadafi y su gente en Libia.

Los rebeldes asentados en Trípoli recibieron refuerzos de su bastión en Misrata, ubicado al este de la capital, con la llegada de más de un millar de combatientes armados. El portavoz militar de los insurgentes en Bengasi, Ahmed al Bani, a su turno, aseguró que "la derrota de las fuerzas de Ghadafi es inevitable".

Además, los insurgentes informaron de la liberación de unos 900 presos de la cárcel de Ain Zara, cerca de Trípoli. Indicaron que la mayoría de ellos son presos políticos. En la ciudad de Zawara, en el oeste del país, prosiguen entretanto los combates. Las tropas de Ghadafi atacan la ciudad desde tres puntos distintos.

La perspectiva de un rápido fin al conflicto hizo que bajara en los mercados el precio del petróleo. Libia es miembro del Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que ha visto mermada su producción estos últimos meses con el conflicto civil. En tanto, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, ya invitó al presidente del Consejo a que acuda a París el miércoles para conversar sobre los últimos acontecimientos, mientras el ministro de Asuntos Exteriores galo, Alain Juppé, anunció que en la capital francesa se celebrará una reunión extraordinaria del Grupo de Contacto para Libia la próxima semana.

"Hoy podemos comenzar a construir un nuevo futuro", afirmó en Bruselas el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, en Brüssel. Rusia advirtió, sin embargo, contra una excesiva euforia. "La experiencia de la revolución muestra que es demasiado difícil mantenerse en el poder una vez se ha conquistado", dijo Mijail Margelov, enviado especial para Libia del primer ministro ruso.