La secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América y el Caribe (CEPAL) hizo estas declaraciones al inaugurar el seminario "Haciendo negocios con China: Experiencias de América Latina", efectuada en Santiago de Chile.

En este evento, similar al que se hizo en Beijing el pasado año, participaron expertos, académicos y funcionarios de ese organismo de Naciones Unidas, la CAF Banco de Desarrollo de América Latina y el embajador de China en Chile, Yang Wanming.

"Estamos convencidos de que estamos ante una oportunidad histórica para impulsar las relaciones de América Latina y el Caribe con China, con desafíos y oportunidades",  subrayó Bárcena.

De acuerdo con las previsiones, la economía europea se contraerá 0,4 por ciento en 2013, en tanto la percepción de riesgo sigue alta en España, Grecia, Italia y Portugal, alertó la secretaria ejecutiva de la CEPAL.

Entre tanto la política monetaria de Estados Unidos se mantiene como un factor de incertidumbre, donde el anuncio del fin de estímulos provoca inestabilidad financiera, señaló Bárcena.

América Latina y el Caribe tienen activos, pero también debilidades. Entre los primeros están los mejores indicadores macroeconómicos, reservas, baja deuda pública y baja inflación, una caída de la pobreza y recursos naturales abundantes, explicó.

Entre sus debilidades, Bárcena mencionó la estructura productiva/exportadora basada en ventajas comparativas estáticas; rezagos en innovación, ciencia y tecnología; baja inversión en infraestructura y alta informalidad laboral. "La economía china es la que más crece en el mundo desde hace tres décadas, aunque se espera un menor dinamismo en los próximos años.

No obstante, para 2016 China podría superar a Estados Unidos como la mayor economía mundial, puntualizó la secretaria ejecutiva de la CEPAL.

Añadió que Asia representará cerca de 60 por ciento del crecimiento mundial en la próxima década, en lo que consideró una clara asimetría con América Latina.

La región de América Latina y el Caribe  (ALC) registró en 2011 valores de participación en el comercio mundial que no se comparan a los alcanzados por Asia en 1985.

La productividad laboral de 2008 a 2010 en Asia creció 2,3 por ciento, mientras que en América Latina fue de 0,2 por ciento.

La tasa de inversión en América Latina es de 22,9 por ciento del producto interno bruto (PIB), mientras que en los países asiáticos en desarrollo supera el 40 por ciento del PIB.

Bárcena explicó que el comercio entre China y ALC se multiplicó por 22 de 2000 a 2012, siempre con saldo deficitario para la región latinoamericana.

Las exportaciones de ALC a China están dominadas por las materias primas, mientras que las importaciones del país asiático son manufacturas de alta tecnología.

La funcionaria señaló sin embargo que esto ha sido positivo para la región, ya que ha impulsado las exportaciones, el crecimiento, las tenencias de reservas y ha presionado al alza los precios de los productos básicos.

A eso se agrega la disponibilidad de manufacturas chinas a bajo costo ha ampliado el acceso a esos productos y ayudado a contener la inflación.

Bárcena recordó la visita a la CEPAL en 2011 del ahora presidente chino Xi Jinping y su visita a tres países latinoamericanos, tras ocupar el liderazgo de China y las propuestas que en junio de 2012 formuló para la región desde la CEPAL el entonces primer ministro chino Wen Jiabao.

Wen Jiabao propuso crear un mecanismo regular de diálogo entre cancilleres de China y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), un Foro de Cooperación China-ALC, elevar el comercio a 400.000 millones de dólares en cinco años (hasta 2016) y un crédito especial de 10.000 millones de dólares para proyectos conjuntos.

Ya se creó el Foro de Ministros de Agricultura China-ALC, que tuvo su primera reunión en Beijing en junio pasado, y se instalarán entre cinco y ochos centros de investigación y desarrollo en ciencia y tecnología agrícola en América Latina, además de otorgar 5.000 becas para estudiantes latinoamericanos en los próximos cinco años.

La funcionaria de Naciones Unidas destacó la necesidad de América Latina de avanzar en "la prosperidad compartida con igualdad y sostenibilidad", al proponer a corto plazo, fortalecer y expandir la demanda interna, nacional e intrarregional.

En su opinión, el mayor reto para América Latina y el Caribe es transformar y diversificar el patrón exportador para reducir la dependencia de las materias primas.

Por último instó a América Latina y el Caribe y China a aprovechar las oportunidades con la finalidad de cerrar brechas, alcanzar acuerdos para ampliar las exportaciones, diversificar sus productos y mercados y lograr cadenas de valor global y regionales.