Juan Gómez

Berlín. La directora del Fondo Monetario Internacional (FMI) Christine Lagarde ha advertido este lunes en Berlín del riesgo de que España caiga en una "crisis de solvencia" si no aumenta la capacidad del fondo permanente de estabilidad europeo.

Además, Lagarde pide una "agenda convincente" para la entrada en funcionamiento del "cortafuegos" europeo. Combinado con las "acciones" del Banco Central Europeo (BCE) en el mercado de deuda, el mecanismo de contención evitará que "países como Italia y España", cuyas economías "son fundamentalmente capaces de afrontar sus deudas", se vean ahogados por unos costos de financiación "anormalmente altos", con consecuencias "desastrosas".

El ministro alemán de Hacienda, Wolfgang Schäuble, descartó ayer el aumento del fondo de estabilidad. El democristiano dijo en una entrevista televisada que "lo primero es aplicar los acuerdos" de austeridad y control presupuestario alcanzados en la cumbre de Bruselas en diciembre.

Lagarde se reunió anoche en Berlín con la canciller alemana Angela Merkel, que sin embargo esta mañana ha rechazado la opción reclamada por el exministra francesa de Economía. En opinión de Merkel, que ha comparecido ante la prensa ante el primer ministro belga, Elio Di Rupo, no es el momento de debatir sobre un aumento del fondo de rescate. La prioridad, ha añadido, es asegurar la efectividad del actual fondo y la rápida introducción del próximo mecanismo de ayuda permanente.

En su discurso de hoy, la dirigente francesa ha señalado tres pasos hacia la resolución de la crisis europea: "mayor crecimiento, cortafuegos más potentes, mayor integración". En el primer punto, Lagarde ha destacado que "los recortes presupuestarios" simultáneos en todo el continente lentificarán aún más el crecimiento. Si bien reconoce que "diversos Estados no tienen otra opción que ajustar las finanzas públicas", otros "pueden permitirse ajustes graduales". Aquello países con "espacio de maniobra" deberían, según ha dicho, "reconsiderar el ritmo de los ajustes planeados este año". Aun así, Lagarde ha dado parte de razón a sus anfitriones alemanes señalando lo mucho que "algunos países tienen aún mucho por hacer para impulsar la competitividad y el crecimiento".

En cuanto a la integración europea, Lagarde asegura que esta crisis es "hasta cierto punto, una crisis de integración deficiente". Los datos económicos fundamentales de la Eurozona, puestos en conjunto, "tienen buen aspecto". El problema es que los 17 "no ajustan bien los desequilibrios internos". Así que, para Lagarde, Europa necesita homogeneizar sus políticas fiscales con organismos de supervisión comunes. Además, Lagarde propone que los Diecisiete "compartan riesgos fiscales" para evitar que algunos países se descuelguen del grupo y causen problemas tan graves como los actuales. Lagarde propone, en suma, la emisión de deuda conjunta europea. Alemania ha descartado repetidamente la emisión de estos eurobonos.

Pese al aumento de las presiones internacionales, los líderes alemanes han mantenido rechazo al aumento del fondo de estabilidad permanente. El primer ministro italiano Mario Monti y el jefe del Banco Central Europeo Mario Draghi han pedido, según el semanario Der Spiegel, que se multiplique por dos el volumen del fondo permanente de estabilidad, que contaría así con un billón de euros.

La directora gerente del FMI ha reiterado que el objetivo del fondo es captar 500.000 millones de dólares en recursos para hacer frente a la crisis, pues estima que las necesidades financieras globales de los próximos años estarán en torno a un billón de dólares.

Lagarde ha hecho un llamamiento dramático a evitar una crisis como la de los años 30 del siglo pasado. "Lo que todos debemos entender es que este es un momento decisivo. No se trata de salvar un país o una región. Se trata de salvar al mundo de una espiral económica descendente. Se trata de evitar un momento como el de la década de 1930, en que la inacción, la insularidad y la rigidez ideológica se combinaron y provocaron el derrumbe de la demanda global", ha señalado.