Como todos los 15 de enero, queremos, nuevamente,  rendirle un homenaje a quien tanto le dio a este país,  y a quien los sectores triunfantes de 1948 enviaron al exilio y también al olvido.  Aunque este último mandato no fue  obedecido, pues no hay fuerza militar o bruta que venza el pensamiento revolucionario, tal y como lo afirmaba José Martí.

Si bien su obra ha sido invisibilizada, sobre todo sus reflexiones políticas; poco a poco,  se va rescatando la profundidad de su pensar y la calidad de su trabajo literario.

Hoy, vamos a contar el cuento de Mi hogar y mi pueblo, pues parece asunto de ficción.  Bien daría el tema para una trama policíaca. 

Tengo entre mis manos cuatro ediciones diferentes del conocido libro de lectura de segundo grado Mi hogar y mi pueblo.  ¿Cuántas generaciones de costarricenses nos topamos en nuestros primeros años escolares con ese libro?  ¿A cuántas personas nos remueve las imágenes primarias con que entramos al mundo de la literatura?  Surgen desde la profundidad del recuerdo textos como Pilo el enano, El gallo zancón y la gallina enana o la inolvidable recitación de “¿Quién mató al yigüirro?  Yo,  yo lo maté con mi arco y mi flecha, dijo el zoterré”.    Esos textos  fueron sedimentando nuestro inconsciente colectivo y,  de una forma u otra,  construyeron parte de nuestra sensibilidad e identidad. 

La última edición que llegó a mis manos es del año 2005, la anterior es de 2001 y ambas me dicen que es “Una publicación de Lehmann Editores-División de Librería Lehmann S.A.; Copyrihht 1978 – Por Lehmann Editores, Reservados todos los Derechos, Hecho el depósito de ley; Autor: Propiedad literaria de Librería Lehmann S.A.”[i]   Durante no sé cuántas décadas, los y las costarricenses hemos creído que Mi hogar y mi pueblo  salió de la Librería Lehmann.   A alguien en la librería se le ocurrió ponerse a pensar en la infancia y cómo introducir a esta en el mundo de la lectura  y gracias a esa gran idea nos nutrieron los años escolares con un libro ameno, didáctico y creativo.  ¡Nada más lejos de la realidad!

La edición de Mi hogar y mi pueblo de 1932 me da una información muy diferente.   Dice así: “Libros de Lectura de Costa Rica – Arreglados de acuerdo con las disposiciones de la Secretaría de Educación Pública de Costa Rica por la señorita MARÍA ISABEL CARVAJAL  y los señores ELÍAS LEIVA y CARLOS LUIS SAÉNZ miembros de la Comisión Redactora nombrada por el Supremo Gobierno de Costa Rica -  Libro primero: Buenos Días – Libro segundo: Mi hogar y mi pueblo – Libro tercero: Costa Rica – Libro cuarto: Centroamérica – Libro quinto: América y el mundo – Ilustraciones de FRANCISCO AMIGHETTI”.  La casa editorial fue: Sauter  & Co., Libreros (Librería Lehmann).  

La edición de 1957, reporta ser un “Texto oficial autorizado por el Consejo Superior de Educación Pública – Revisado por los profesores Marco Tulio Salazar y Guillermo Solera R.  164.a EDICIÓN LIBRERÍA LEHMANN SAN JOSÉ, COSTA RICA -1957”.  En ese momento, Carmen Lyra tenía ocho años de haber fallecido en el exilio pasando pobrezas, pues hay cartas, de 1948 y 1949,  de don Manuel Mora Valverde para el señor Víctor Manuel Sanabria  pidiéndole ayuda económica por la enfermedad de María Isabel.  Su libro,  ya en 1957,  llevaba más de cien ediciones, según lo planteó la propia editorial.

¿A quién le pidieron permiso para alterar el texto original?  El Consejo Superior fue cómplice de una pérdida de derechos de autor pues autorizó su publicación.

La revisión realizada por los señores Salazar y Solera bien puede interpretarse como una amputación del original.  Pues, si bien mejoraron el orden global del texto, le quitaron partes sustantivas del original donde se mostraban, desde las voces infantiles,  cómo y dponde vivían una niña rica de la ciudad, un niño campesino, un niño de la zona bananera, un infante en Nueva York, una niña japonesa.  La infancia pobre debe existir para provecho del sistema pero no debe aparecer en los libros de texto.

Hay otras alteraciones más que no voy a nombrar.  Sí quiero decir que se sabía bien lo que se estaba haciendo, pues el único sobreviviente en la década del cincuenta era don Carlos Luis Saénz y se eliminaron dos poemas suyos que aparecían en la de 1932: “Flor de reseda” y “Mi trompo de  cedro”, ambos se publicaron por primera vez en la revista San Selerin.  También se le quitó la autoría a dos poemitas famosos de Billo Zeledón: “La muerte y el entierro del pobre yiqgüirro”  y “Los abejoncitos que andaban buscando casa” – ambos también vieron la luz por primera vez en San Selerín con el nombre la “La Noticia del día”, firmada por Billo, y la de los abejoncitos, arreglo de San Selerín, pero sí Carmen lyra se lo asigna en 1932 a Billo Zeledón es porque a él le correspondía.

La misma suerte ha de haber corrido el silabario Buenos días.  En 1957, aparece revisado por los mismos profesores, pero no tengo edición original para hacer el detalle.  La Biblioteca Nacional reporta una edición de 1940 que no aparece; la biblioteca de la Universidad de Costa Rica también reporta dos ejemplares extraviados.  Si alguien posee esa edición, le agradecería avisarme para fotografiarla y completar así esta memoria de la producción de Carmen Lyra.

Y, bueno, este es el cuento  que quería contarles el 15 de enero del 2013, en el aniversario del nacimiento de María Isabel Carvajal.  Así  son las clases dominantes,  sacan clavos de oro de quienes ponen su vida al servicio de las clases más desposeídas, después de haberlos exiliado o condenado de otras formas.