Esto que aquí tenemos no es una exclusividad, es parte del orden democrático y muchos países se rigen por mecanismos iguales o similares.

Que haya gentes que desde aquí llamen a desconocer estas instituciones y mecanismos en un país dado, con el que mantenemos buenas relaciones, y se solidaricen con los ciudadanos que han tomado el camino de desconocerlos, no deja de ser llamativo.

Que lo haga un ex-presidente es doblemente llamativo y hasta alarmante. Eso ha hecho Oscar Arias, que haciendo causa común con otros connotados dirigentes de la derecha continental y española, como Aznar, Rajoy, Piñera, Calderón y Pastrana, corre a apoyar a quienes insisten en romper el orden constitucional en Venezuela, que se encuentran detenidos acusados de propiciar y alentar un golpe de estado y llamar a la violencia.

El gobierno de ese país ha presentado pruebas y confesiones que involucran a políticos de extrema derecha en esos planes.

Si desconociendo nuestra soberanía, dirigentes políticos extranjeros ignorando las instituciones y los mandatos constitucionales, pretendieran, ante acusaciones tan graves, interferir en la marcha normal de los procesos investigativos y judiciales nuestros, ¿qué haríamos? Lo más seguro es que nos molestaríamos mucho y terminaríamos por mandarlos al carajo!