Fotorama de teleconferencia. Guterres pidió un alto el fuego mundial por la crisis del coronavirus. SALVATORE DI NOLFI (AFP)

Costa Rica se unió al llamado que lanzó la ONU este lunes “un alto el fuego mundial para todos los conflictos que afectan al planeta y a los más desfavorecidos, ante la crisis global por el coronavirus COVID-19” señala la nota de la Cancillería.

“Es urgente que se realice una tregua mundial, que pensemos en las personas más vulnerables que viven los efectos más severos de la pandemia y luchar juntos por la vida de todos” dijo el ministro del Exterior, Rodolfo Solano, quien recordó que Costa Rica es una democracia desarmada y país de paz.

“La furia del virus revela claramente que la guerra es una locura”, defiende el secretario general de la ONU

El jefe de Naciones Unidas fue enfático al advertir que  los países afectados por guerras, con sistemas de salud destruidos y con multitud de desplazados y refugiados “son especialmente vulnerables al virus”.

“A las partes beligerantes les digo: 'Cesen las hostilidades. Dejen de lado la desconfianza y la animosidad. Silencien las armas; detengan la artillería; pongan fin a los ataques aéreos. Es crucial que lo hagan”, reclamó el portugués en una comparecencia televisada.

“La furia del virus ilustra la locura de la guerra. Por eso, hoy hago un llamamiento a un alto el fuego global inmediato en todos los rincones del mundo”.

El jefe de la ONU reclamó así a las partes en conflicto “silenciar las armas” con el objetivo de “crear corredores humanitarios, abrir las ventanas de la diplomacia y llevar esperanza a algunos de los lugares más vulnerables ante la Covid-19”. “Al virus no le importa la nacionalidad o la etnia, la facción o la fe”. “Ataca a todos, de forma indiscriminada”, enfatizó.

António Guterres @antonioguterres. Today I am calling for an immediate global ceasefire in all corners of the world. It is time to put armed conflict on lockdown and focus together on the true fight of our lives – the #COVID19 pandemic.https://bit.ly/33I1hlD

Decenas de conflictos permanecen activos en la actualidad, algunos de los más graves son los de Siria, Afganistán o Yemen. A principios de marzo, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, y el de Turquía, Tayyip Erdogan, llegaron a un acuerdo en el que se establecía un alto el fuego en la provincia siria de Idlib. Guterres manifestó entonces su esperanza de que el acuerdo condujera a un cese inmediato y duradero de las hostilidades y que sirviera para garantizar la protección de los civiles en el noroeste de Siria, quienes “ya han soportado enormes sacrificios” tras nueve años de conflicto. El titular de la ONU solicitó que se retomase el proceso político facilitado por Naciones Unidas conforme a la resolución 2254 del Consejo de Seguridad.

A principios de febrero, y cuando la pandemia no era todavía un hecho, Guterres informó de las grandes prioridades fijadas para este año por Naciones Unidas, entre las que se encontraba romper los “círculos viciosos” que hacen que las guerras se perpetúen, que permiten que el cambio climático siga avanzando y que no dejan escapar de la pobreza a millones de personas.

“Desde Libia a Yemen, a Siria y más allá, la escalada está de vuelta. Las armas fluyen. Las ofensivas aumentan. Todas las situaciones son distintas, pero hay una sensación de creciente inestabilidad”, denunció.