¿Hay déficit o superávit en el intercambio comercial con la nación norteamericana? El saldo es negativo, según las estadísticas del Ministerio de Comercio Exterior (COMEX) y del Banco Central, pero es positivo –y por mucho-, de acuerdo con el Departamento de Comercio de EE.UU.

Al revisarse las estadísticas que publica el COMEX en su página en Internet, en el 2012 las exportaciones de mercancías de Costa Rica hacia EE.UU. sumaron $4.451 millones (¢2.255.500 millones), y las importaciones desde este país alcanzaron $8.754 millones (¢4.377.000 millones), lo que deja un saldo negativo para Costa Rica de $4.303 millones (¢2.151.500 millones).

Pero, un boletín de prensa en el cual el COMEX resaltó los “resultados positivos” del tratado de libre comercio (TLC) entre EE.UU., Centroamérica y República Dominicana, citó estadísticas del Departamento de Comercio estadounidense, según las cuales las exportaciones costarricenses hacia ese país en el 2012 totalizaron $12.042 millones (¢6.021.000 millones). Es decir, prácticamente tres tantos más de lo que dice Costa Rica que son, y es incluso una suma mayor a las exportaciones totales del país en el 2012 según el COMEX, cifradas en $11.343 millones (¢5.671.500 millones).

Las importaciones desde EE.UU., de acuerdo con la misma fuente norteamericana, sumaron $7.198 millones (¢3.599.000 millones); o sea, cerca de $1.500 millones menos que la cifra del COMEX, aunque la proporción de la divergencia con la cifra de COMEX es menor, si se le compara con el caso de las exportaciones. De esta manera, el balance es positivo para Costa Rica en $4.844 millones (¢2.422.000 millones), de acuerdo con el Departamento de Comercio.

Fernando Ocampo, viceministro del COMEX, dijo que la diferencia con las cifras de EE.UU. se debe a que hay exportaciones que registran en ese país el costo de la propiedad intelectual, y los precios son distintos.

“Lo que pasa es que a una serie de importaciones cuando salen de aquí no se les incluye el costo propiedad intelectual; se lo meten a la hora de facturar allá; entran con un precio distinto. Esa es la explicación.”, aseguró Ocampo.

Lo que usa COMEX son las “intenciones de exportación” que declara el exportador, y no hay nadie viendo si se exportó lo que se dijo que se iba a exportar, mientras que en el otro país “sí hay un tema de decir claramente cuánto es lo que entra”. En el mundo se trabaja con las cifras de importación del otro país; y “cuando vendemos a EE.UU. el dato oficial, digamos, es el de EE.UU”, explicó el viceministro.

Valga señalar que las estadísticas oficiales del Banco Central, las que a su vez son retomadas por la Organización Mundial del Comercio (OMC), son coincidentes con las de COMEX.

Con base en los reportes de aduanas, el Banco Central registra para el 2012 exportaciones del llamado “Régimen Definitivo por $1.469,7 millones; del “Perfeccionamiento Activo” por $282,3, y de Zonas Francas por $2.738, para un total de $4.490 millones (¢2.245.000 millones).

Consultado uno de los funcionarios encargados de llevar esta estadística, acerca de la diferencia en la valoración de las exportaciones que hace EE.UU., expresó no tener idea, y cuando se le preguntó si podría ser por la inclusión del costo de la propiedad intelectual como dice el COMEX, afirmó nunca haber oído hablar de eso.

Las exportaciones salen del país con la denominada valoración FOB, que es la valoración del exportador de la mercancía más todos los pagos al muelle, y para las importaciones la valoración es CIF, que incluye además el flete y los seguros pagados por el importador. Este valor es mayor que el FOB, pero la diferencia no puede ser tanta como para explicar la divergencia de cifras mencionada, consideró.

Problema

Para Marlene Salazar, funcionaria de la Unidad de monitoreo de COMEX, la valoración de la propiedad intelectual es “la hipótesis” que hay para explicar la diferencia.

No hay una metodología que apliquen de manera uniforme los países; lo que existen son recomendaciones de organismos internacionales para el registro de las importaciones y exportaciones y resolver los problemas de registro que afectan a los países. Son problemas que se han venido abordando, pero no son fáciles de resolver, agregó.

“Al final de cuentas nosotros lo que hacemos es capturar la estadística que nos viene de aduanas, con las metodologías y mecanismos que ellos utilizan, y nosotros tomamos esa estadística para nuestra guía y nuestro trabajo”, amplió Salazar.

“Lo que nosotros hacemos para nuestro trabajo técnico es utilizar las dos fuentes (de Costa Rica y EE.UU.) para poder dar seguimiento en los procesos de registro comercial. Las dos cifras son oficiales; lo que pasa es que una es la registrada por el país que está importando y otra registra lo que se está exportando”, comentó Salazar.

Pero entonces ¿existe o no déficit comercial con EE.UU.? “Eso es todo un tema. En efecto, si se utiliza la fuente estadounidense no existe, pero si se utiliza la fuente de nosotros sí hay”, respondió.

Ante la pregunta de si se está declarando todo el valor de las mercancías que se exportan de Costa Rica, aclaró que hay un problema técnico que no se ha solucionado, y es determinar si el valor de la patente se debe registrar en Costa Rica o en el país de origen de la empresa.

“No es posible determinar aún de manera técnica dónde se debe registrar; es una área de trabajo en la cual no se ha llegado a una conclusión. Es un tema complicado para abordar; de hecho hay un estudio de parte de las Naciones Unidas para ver todo lo relacionado con temas de comercio y acuerdos internacionales, y ver cómo se atienden ese tipo de situaciones, porque es un problema que enfrentan otros países también”, recalcó.

Desorden

Consultado Jorge Sauma, vicepresidente de la Cámara Costarricense de Exportadores (Cadexco), acerca de si estará ocurriendo un subregistro de las exportaciones costarricenses, opinó que habrìa que estudiar la situación, aunque cree más bien que lo que ocurre es que “no hemos afinado bien la estadística”.

Opinión similar externó Manuel González, exministro del COMEX. La diferencia en las cifras “yo la atribuiría más a desorden nuestro”, aunque no debería ser así, porque Hacienda y Aduanas han invertido recursos para poner al día los sistemas de registro, comentó.

La transferencia de mercancías –añadió- es un asunto muy complicado, porque de aquí salen por una cosa y allá entran por otra, y por las exportaciones aquí no se pagan impuestos, mientras que en el otro país sí tienen esas implicaciones de pago. Y aunque el registro de las exportaciones aquí no tenga impacto fiscal, sí tiene importancia desde el punto de vista del registro estadístico, para saber qué estamos exportando y obviamente qué estamos importando, advirtió González.

Por su parte, el economista Helio Fallas es del criterio de que no se puede asumir que las cifras oficiales del sobre comercio son las de EE.UU. Si no existe certeza de cuánto es lo que se exporta ¿con base en qué se formulan las políticas?, cuestionó, tras recordar que las cifras oficiales del Banco Central muestran un creciente déficit en la balanza comercial del país.

De acuerdo con esa entidad, en el 2012 las exportaciones totales del país fueron de $11.452,7 millones (¢5.726.500 millones) y las importaciones $17.577,5 millones (¢8.788.500 millones).

El 70 % de las exportaciones del país provienen del 1.5 % de las empresas exportadoras (que suman alrededor de 4.000 si se toman en cuenta todas las que realizan alguna venta en el exterior). Más de la mitad de las exportaciones (el 52 %) son de las zonas francas, constituidas por un total de 256 empresas, según análisis del Estado de la Nación.