Roma. El Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores de los 28 países de la Unión Europea, reunido ayer en Luxemburgo, aprobó por unanimidad la primera fase de la misión naval europea, conocida como EuNavFor, contra los traficantes de seres humanos que lucran con los miles y miles de inmigrantes que intentan llegar a Europa.

Entre el sábado y el lunes, sólo como ejemplo, llegaron a Italia unos 2.160 inmigrantes, rescatados en el mar por distintas naves, una italiana, otra alemana y una tercera inglesa.

A Grecia habían llegado en el mismo período unas 1.160 personas en busca de refugio. “El objetivo son los traficantes, no los migrantes”, subrayó la virtual ministra de Exteriores de la UE, Federica Mogherini, quien al hacer el anuncio de la aprobación añadió que “es la primera vez que la Unión Europea afronta tan rápidamente y tan seriamente el tema de la inmigración, con una decisión aprobada por unanimidad a menos de dos meses de que el Consejo Europeo nos encargara organizar esta misión para salvar vidas”.

La primera fase de la operación naval EuNavFor prevé que naves, submarinos, aviones y drones sean desplegados en el Mediterráneo y se supone que esto sucederá aproximadamente en una semana.

La operación debería permitir, en un segundo momento, la destrucción de las naves de los traficantes, principalmente en las costas de Libia. Y también los barcos principales que sirven para arrastrar, hasta un cierto punto mar adentro, a las barcazas donde ponen a los inmigrantes y que después abandonan a la deriva.

En esta primera fase sin embargo, la misión tendrá sus límites, hasta tanto no llegue la autorización de la ONU para poder hacer uso de la fuerza, es decir bombardeos o tiroteos, en aguas de Libia.

Los medios inicialmente a disposición de esta operación son 5 naves militares de distintos países, 2 submarinos, 3 aviones, 2 drones, 3 helicópteros y unos mil soldados. Si bien no se podrá hacer uso de la fuerza, los medios disponibles podrán hacer una suerte de mapeo activo de la zona y de las naves que circulen así como la eventual identificación de traficantes y los medios que utilizan.

En la fase dos, precisó Mogherini, está previsto el secuestro de los barcos de los traficantes y la tres incluye la “captura de los traficantes”. Toda la operación estará dirigida por el contraalmirante italiano Enrico Credendino, quien deberá informar al Consejo de Ministros Europeos que decidirá sucesivamente cuando pasar a las próximas etapas del plan.

Pero claramente, luchar contra los traficantes puede ser, como dicen algunos, una manera solapada de decir en realidad “no queremos más inmigrantes”. “Los países europeos no pueden decir que no recibirán a los que piden asilo. Pero dicen que quieren luchar contra los malos que los transportan. Si no se prevén otros medios para llegar a Europa, los refugiados siempre estarán obligados a caer en las manos de los traficantes.

La verdadera medida sería prever otros canales para llegar a Europa o a otros países seguros”, dijo a Página/12 el profesor Maurizio Ambrosini, profesor de Sociología de las Migraciones de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de Milán.

De todas maneras, Mogherini aclaró en este sentido que la misión naval “forma parte de una acción más amplia que funciona sólo si hay una estrategia eficaz para la recepción de los migrantes”. Y el canciller italiano, Paolo Gentiloni, reforzando el tema de la aceptación de refugiados, comentó en este sentido que “la solidaridad no puede ser algo optativo sino que debe ser un compromiso dentro de la UE”.

En efecto, en la reunión que este jueves y viernes harán en Bruselas los jefes de Estado y de gobierno, el tema migrantes está entre los primeros de la lista por tratar. En particular las cifras de refugiados que cada uno está dispuestos a acoger en su territorio. Países como Gran Bretaña, por boca de su primer ministro David Cameron, dijo clarísimo que no recibirá a ninguno más, pero que dará una contribución económica para que otros países se ocupen.

El gobierno del socialista François Hollande, por su parte se manifestó contrario a renegociar las cifras o cuotas de refugiados que han sido acordadas precedentemente entre los países de la UE aunque subrayó que “no hay que dejar sola a Italia”. El premier italiano Matteo Renzi fue muy claro en este sentido: “Si Europa no reacciona, actuaremos por nuestra cuenta con un plan B”. Pero por ahora no se conocen detalles de ese plan.

Mientras tanto, la agencia italiana Ansa difundió un borrador del texto que deberá ser discutido y aprobado en la reunión del jueves y viernes por los jefes de Estado y de gobierno. Se trata de cinco puntos principales, entre ellos la redistribución de 40.000 refugiados –los inmigrantes por razones económicas no son aceptados– que actualmente se encuentran en Italia y Grecia, la creación de zonas de frontera estructuradas con el apoyo de organismos de la UE que permitan la rápida identificación de los migrantes y el aumento de las asistencia financiera europea a los estados más afectados por la llegada de migrantes, a fin de aliviar sus costos.