El líder sindical afirma que Piñera no puede llevar la discusión al plano económico al evaluar las pérdidas del paro que comienza hoy. Los trabajadores reclaman una nueva Constitución Política y un nuevo Código del Trabajo. Los estudiantes y sus padres también se han plegado al Paro General.

Por Christian Palma

Santiago. El ambiente se comenzó a instalar anoche cuando un nuevo “cacerolazo” en protesta contra el gobierno se sintió con fuerza en muchas localidades a lo largo de Chile, incluso en las más pitucas y acomodadas de este país con aires primermundista. Esa fue la ruidosa antesala de lo que viene hoy: un paro nacional convocado por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), donde según la multisindical más importante del país, se plegaron más de 80 organizaciones de trabajadores entre otras muchas entidades sociales.

“Será un gran paro nacional de todos los chilenos y chilenas, donde se expresarán demandas de todos los sectores sociales para que se respeten los derechos sociales y ciudadanos y se reitere la necesidad de tener en el país un nuevo modelo económico, una nueva Constitución Política y un nuevo Código del Trabajo”, señaló en la víspera el presidente de la CUT, Arturo Martínez.

Pero la convocatoria no ha estado exenta de polémicas. La Moneda rechazó el paro calificándolo de “ilegal, injustificado y ha dicho que de haber situaciones de violencia la responsabilidad es de quienes han llamado a movilizarse”. De hecho, el presidente Sebastián Piñera dijo sentir “una dolorosa contradicción al ver que mientras tantos chilenos, incluyendo el gobierno, se esfuerzan para que el país avance, hay otros que también se esfuerzan pero para paralizar y hacer retroceder el país”.

En conversación con Página/12, Arturo Martínez rechaza las declaraciones “destempladas y agresivas contra la convocatoria”. El líder sindical compara esos dichos con las expresadas en el pasado por los dirigentes de la derecha y, de paso, rechaza posibles acciones represivas en contra de trabajadores y ciudadanos por parte de carabineros.

–¿Cuál es la motivación central de este paro nacional?

–Esperamos movilizar a mucha gente. La sociedad se expresa para avanzar en igualdad en todo sentido y en contra del modelo imperante en Chile. El gobierno de Sebastián Piñera debe entender que las organizaciones sociales pueden y deben manifestarse, no nos pueden amenazar por eso. Debe entender además que tiene que hacerse cargo de las demandas de la ciudadanía, de lo contrario las protestas y otras actividades similares continuarán. El gobierno no ha querido dialogar con la CUT ni con el mundo social. Existe una escandalosa desigualdad social y económica, cuya cara más sucia es la fuerte concentración de la riqueza del país. Hay que cambiar y aspirar a un país más equitativo, más justo.

- ¿En qué consisten las movilizaciones?

–Se convocó a un gran paro de actividades en todo el país y el jueves (por mañana) en Santiago se realizarán varias marchas que confluirán en el centro de Santiago en lugares importantes como la Estación Mapocho, la Estación Central y la Plaza Italia.

–El gobierno, además de calificar de ilegal la convocatoria, cifró en 400 millones de dólares diarios las pérdidas por el paro. ¿Qué opina de eso?

–El gobierno tiene muchas tareas pendientes. No puede llevar la discusión al plano económico o sacar cuentas sólo en ese ámbito mientras millones están en desacuerdo con la manera de administrar el país. Deben, de una vez por todas, resolver los problemas planteados por los trabajadores, los ecologistas, los pueblos originarios y, por supuesto, los estudiantes. Mientras el gobierno evite escuchar a la gente seguirán las protestas.

–¿Cuál es su opinión respecto de las demandas estudiantiles?

–Las apoyo y las aplaudo. El movimiento estudiantil es justo porque busca cambiar el modelo educativo heredado de Pinochet. De hecho, una nueva institucionalidad para la educación es un tema central para la CUT. Respaldamos las justas demandas de estudiantes y profesores. Exigimos también terminar con el lucro a costa del Estado y garantizar el real acceso a la educación y la participación de todos los estamentos en las decisiones en ese campo.

–¿Cuáles son las otras demandas?

–Una reforma tributaria, cambios al sistema de previsión social, mejoras a la salud de los chilenos, un nuevo Código del Trabajo y una nueva Constitución Política de rango constitucional a los derechos fundamentales de los trabajadores y trabajadoras y que establezca el plebiscito como una forma de resolver los grandes temas nacionales para que chilenas y chilenos puedan opinar y decidir respecto de los grandes temas del país.

–¿Qué le parece que La Moneda no descarte invocar la ley de seguridad del Estado en caso de que se suspendan servicios básicos a raíz del paro?

–Amenazar con aplicar la ley de seguridad del Estado está muy mal. Además eso no resultará porque la ciudadanía está demandando cosas justas. Es un error tratar de criminalizar el paro.

–¿Qué opina de la Concertación que si bien adhirió a la huelga, también es criticada por el poco avance en algunas materias que la ciudadanía ahora reclama?

–Los reclamos no son contra la Concertación directamente, sino que apuntan al legado de Pinochet. Eso que quede claro. Es verdad que la Concertación no resolvió los problemas que se reclaman con mayor ahínco, pero ahora está reaccionando. Eso, al menos, es un paso adelante.