Un total de 18 menores y tres docentes de la escuela La Ceiba, en San Juan de Florencia, en San Carlos, sufrieron una intoxicación masiva debido a agroquímicos aplicados por una piñera. Durante la mañana del viernes los niños y los maestros sufrieron mareo, dolor de estómago, náusea, vómito y picazón en distintas partes del cuerpo. Las 21 personas fueron trasladadas por la Cruz Roja al EBAIS de Platanar y posteriormente al Hospital de San Carlos.

Elisabeth Castro, madre de una de las estudiantes, dijo al medio Noticias Allan Jara que en el momento de la emergencia se encontraba en su casa terminando de almorzar, cuando la llamaron de la escuela para informarle que los niños estaban afuera de la institución “porque había una contaminación en el aire, que les estaba afectando”.

“En ese momento yo fui a recoger a mi hija. Sí estaba afectada con bastante picazón en la garganta, picazón alrededor de la boca, le faltaba el aire, sí estaba muy asustada. Muchos niños estaban asustados también y fue preocupante”, contó Castro.

“Esto ya se ha dado antes con bastante frecuencia y es preocupante porque sucede cuando empiezan a hacer riego de químicos en las piñeras que están alrededor de la escuela. No sabemos cuál químico será. Considero que es una irresponsabilidad de parte de los productores de piña. Deberían tener un poco más de consideración con los estudiantes y los maestros y con las personas del pueblo porque la gente de alrededor también se está viendo afectada. Están regando algo bastante fuerte; no sé qué será pero sí es bien fuerte”, denunció.

“Hacemos un llamado a las autoridades para que nos ayuden y nos colaboren al pueblo de Platanar de Florencia a combatir esto que es un gran riesgo para la población”, agregó Castro.

La empresa responsable sería Cítricos Bellavista, relató Estela Solís Marín, integrante de la Asociación de Desarrollo de San Juan de Florencia y vecina de la comunidad. Según declaró Solís a Informa-Tico, los problemas empezaron hace aproximadamente nueve años y que fue un grupo muy pequeño que empezó a denunciar esta situación.

“La piñera está al puro frente de la escuela; los sembradíos están al puro frente del aula del kinder. Y hay lugares donde la piñera sólo está separada de las casas por una carretera. Igual están a la par de quebradas, ellos no tienen ningún margen de distancia”.

“Siento que es una empresa que en lugar de traer beneficio a la comunidad, lo único que nos han traído es pobreza, pobreza ambiental”.

Solís explicó que han denunciado a la piñera numerosas veces ante el Ministerio de Salud por las fumigaciones: ante la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (SETENA) por contaminación de quebradas, y ante el Servicio de Salud Animal (SENASA).

“En este pueblo antes no había malos partos en ganado. El ganado ahora pare fenómenos, animales sin casco, animales sin hocico. Y lo malo es que nos hemos ido callando y callando. ¿Cómo vamos a permitir que el ganado nazca con malformaciones y que todo mundo pierda sólo porque tenemos a una piñera trabajando al margen de la ley?”.

Tanto Elisabeth Castro como Estela Solís insistieron en que el problema de las fumigaciones por parte de esta piñera es reiterado y preocupante. “La piñera riega químicos y siento que nos están envenenando poco a poco. Siento que no hay medidas que lo controlen. No tenemos por qué sufrir las personas que vivimos cerca de una piñera”, dijo Solís.

Henry Picado Cerdas, de la Federación Ecologista Costarricense (FECON), explicó que Costa Rica no cuenta con reglamentaciones de las fumigaciones cerca de centros de población, escuelas ni EBAIS y que las autoridades se niegan a generar normativa al respecto. Por ejemplo, el reciente Manual de Buenas Prácticas Agrícolas de Piña, publicado por el Sistema Fitosanitario del Estado (SFE), del MAG, no menciona nada sobre la distancia a la que debe estar una plantación de piña con respecto a terceros, que no tienen porqué ser fumigados. En enero de este año la FECON envió un oficio al MAG con recomendaciones para que incluyera en dicho Manual una disposición que dijera que las piñeras debían estar retiradas un mínimo de 200 metros de cualquier centro de estudios, EBAIS o centro de población. Sin embargo; el MAG respondió que, si bien era una buena sugerencia, no la iban a incluir.

De acuerdo con la FECON, se calcula que un 25% de la aspersión de cualquier plaguicida en el campo da en el objetivo; el resto afecta directamente a otros organismos vivos hacia los cuales la aplicación no iba dirigida. Asimismo, cerca del 32% de los plaguicidas aplicados por aspersión fueron retenidos por las plantas objetivo; pero un 49% se depositó en el suelo y un 19% viajó por el aire a otras áreas vecinas.

(Noticia en desarrollo)