Nueva York. “El desfile de líderes que intentan dar una buena imagen no resultará en la adopción de las medidas reales que se necesitan para combatir la crisis climática. Esta cumbre no adoptará ninguna medida importante en la lucha contra el cambio climático”, afirmó Dipti Bhatnagar, coordinadora del programa Justicia Climática de Amigos de la Tierra Internacional.

“Los líderes del mundo no están haciendo lo necesario para realmente combatir el cambio climático de manera justa. Sus promesas no vinculantes en Nueva York no harán mucho para mejorar su historial. Necesitamos urgentemente reducciones de carbono equitativas y vinculantes, en lugar de reducciones débiles y voluntarias”, añadió.

El 21 de septiembre, cientos de miles de personas, entre ellas miembros de Amigos de la Tierra Internacional y activistas, marcharán en Nueva York, Londres, Ámsterdam y otras ciudades del mundo para exigir justicia climática en defensa de las comunidades que están siendo afectadas por el clima y la energía sucia.

La semana pasada, la Organización Meteorológica Mundial advirtió que los niveles de gases de efecto invernadero en la atmósfera alcanzaron un nivel sin precedentes en 2013, debido al aumento de las concentraciones de dióxido de carbono al ritmo más acelerado de que se tiene registro.

Las consecuencias de los eventos climáticos extremos, que son cada vez más habituales, (como las inundaciones, las sequías y los huracanes) están destruyendo las vidas y el sustento de millones de personas.

El cambio climático es responsable directo de las muertes de cientos de miles de personas al año, en su mayoría en los países más pobres.

De no adoptarse medidas de inmediato, el cambio climático empeorará y podría sobrepasar el límite peligroso en que se convertirá en catastrófico e irreversible.

Los 195 Estados que firmaron la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) reconocen que los países industrializados han sido los principales causantes del cambio climático y deben ser los primeros en solucionarlo al brindar fondos a los países más pobres.

Sin embargo, los líderes de los países desarrollados no están cumpliendo con sus responsabilidades para evitar una catástrofe climática. Sus posiciones están cada vez más influenciadas por los intereses económicos y financieros de las élites ricas, la industria de los combustibles fósiles y las empresas multinacionales.

Amigos de la Tierra Internacional exige que se eliminen progresivamente las emisiones de carbono a mediados de este siglo para poder revertir las tendencias del calentamiento global actual y minimizar un posible daño irreversible y el cambio climático descontrolado.

El científico de la NASA, James Hansen, y otros expertos han señalado la necesidad de regresar a un nivel de dióxido de carbono (CO2) de 350 partes por millón (ppm) o inferior para preservar el planeta y a su población. El modo en que se divide esta carga debe basarse en la responsabilidad histórica, la capacidad para actuar y el acceso al desarrollo sustentable para permitir una transición mundial justa.

Amigos de la Tierra Internacional considera que los países industrializados deben comprometerse de inmediato a la reducción de sus emisiones a nivel nacional basados en la ciencia y la equidad, sin recurrir a falsas soluciones como la compensación.

Hay soluciones reales a la crisis climática. En primer lugar, la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Las reducciones deben establecerse mediante un acuerdo legalmente vinculante en la CMNUCC que sea coherente con la ciencia y respete la exigencia de equidad.

También necesitamos energía comunitaria sustentable, el derecho de las personas de acceder a la energía; de decidir y ser dueños de sus propias fuentes de energía sustentable, como la energía eólica y la energía solar, y patrones de consumo sustentables.

Amigos de la Tierra Internacional también apoya el Impuesto a las Transacciones Financieras, conocido como ‘Robin Hood’, como fuente de financiamiento para el clima. Se necesitan en forma urgente fondos para energía comunitaria sustentable y para la adaptación al cambio climático en los países en desarrollo.