Los dibujos del libro fueron hechos por niñas y jóvenes del territorio de Altos de San Antonio.

Cuando se creó esta casa que es el mundo había un gato, un cusuco, un pájaro carpintero, un mono, un cangrejo, una guatusa y una culebra. Todos estos animales -en conjunto con sus poderes-, son los protagonistas del libro “Compartiendo enseñanzas de nuestros mayores ngäbes”, que representa las narraciones de una cultura y también sus experiencias políticas de defensa del territorio.

El compilador de estos relatos es el indígena ngäbe don Javier Montezuma, quien también realiza un trabajo de revitalización del idioma, la música, la danza y el vestido de su cultura, es un defensor de las tierras de los pueblos originarios y ha formado parte del movimiento de lucha por la cedulación de las personas ngäbes.

"Estoy muy agradecido que todos ustedes han venido a ver a este humilde ngäbe, que salió de allá del monte con los zapatos llenos de barro", dijo Montezuma, durante la presentación del libro el pasado 19 de setiembre, en el Centro Nacional de la cultura (CENAC).

La idea del libro surgió hace cuatro años. Eescrito en español y en ngäbere, incluye más de 20 relatos que pertenecen a la cultura ngäbe, recopilados durante su vida; pero afinados durante seis meses.

"Este libro lo hice de corazón, tuve que caminar, buscar la información, recopilar lo que me hacía falta para las historias, porque yo no sabía todo sino que tenía que consultar con los mayores. Aquí una de las personas que me compartió esa sabiduría fue mi querida madre, que está en la Comarca Ngäbe-Buglé. Para mí el libro fue alegría, porque lo trabajé en las noches, en las madrugadas, traduciendo, compartiendo las enseñanzas de nuestros mayores; pero no fue fácil", contó Montezuma.

Este libro es producto de una Beca Taller de la Dirección de Cultura del Ministerio de Cultura y Juventud, con apoyo del Centro de Investigaciones en Cultura y Desarrollo (CICDE) y el Laboratorio de Fabricación Kä Träre, de la Universidad Estatal a Distancia (UNED).

El líder es un buen narrador, porque es el vocero de una colectividad
"Solito yo no lo hubiera podido haber hecho. Se hizo un trabajo en equipo. Gracias al trabajo en equipo se hizo este material", expresó Montezuma.

Adriana Collado Chaves, jefa del Departamento de Promoción Cultural en las regiones, de la Dirección de Cultura, explicó que por esta razón el libro se considera patrimonio comunitario, porque la autoría es del pueblo ngäbe; las y los ancianos que han recordado su historia y se la han contado a sus hijos, en el territorio de Altos de San Antonio.

Collado comentó durante su exposición que a lo largo de la historia de la humanidad, los grupos que se unen para protegerse, alimentarse y reproducirse, terminan agrupándose también para contar lo que les ha pasado y así surge la figura del líder; y el líder, es un buen narrador, porque es el vocero de una colectividad.

"Don Javier y toda una cultura nos van a hablar a través de este libro, por eso los pueblos originarios han sobrevivido hasta hoy", recalcó.

En Costa Rica habitan cerca de 6.000 personas ngäbes, ubicadas principalmente en cinco territorios indígenas ubicados en la Zona Sur: Osa, Conte Burica, Coto Brus, Altos de San Antonio y Abrojo Montezuma, según el Ministerio de Cultura. También hay un asentamiento informal en Sixaola y en Panamá habitan unas 2.000 personas en la Comarca Ngäbe-Buglé.

La cosmovisión de un pueblo resiliente 
“Tengan cuidado… van a venir tiempos muy difíciles donde la sociedad dominante va a querer imponer su cultura y eliminar la nuestra. No se dejen engañar por los chui, porque van a querer que seamos como ellos, algo que es imposible porque somos gente con una cultura pura y propia; por eso tenemos que ser celosos con lo nuestro”.

Estas son las palabras del Sukia Montezuma, en un extracto del libro. Son historias que concentran elementos de la cosmovisión de un pueblo resiliente a la conquista, a la colonización y al despojo.

Para Karol Montero Rony, gestora de formación y gestión sociocultural de la Dirección de Cultura, “para el caso de las comunidades ngäbes, resulta de vital importancia apoyar desde el Estado y la Academia este tipo de iniciativas, dada la deuda histórica que existe con esas comunidades, pues se ha tratado de imponer relatos de otras culturas mediante diversas instituciones sociales y, más recientemente, mediante medios de información masiva, lo que pone en riesgo su propia cosmovisión, que en muchos casos resulta de mayor respeto y solidaridad con animales, naturaleza y hasta con otras sociedades”.

La tradición oral transmite la imagen y autorreferencia de los pueblos. La publicación incluye dibujos hechos en un taller por niños, niñas y jóvenes del territorio Altos de San Antonio, Corredores.

Todavía falta mucho por buscar y recopilar
Don Javier Montezuma también aprovechó para hacer un llamado a que desde el Gobierno se apoye la educación de calidad para las poblaciones indígenas, la prioridad para su cultura dentro del currículum escolar, y el apoyo de las universidades.

"Este trabajo lo realicé con todo amor para la niñez que está en las escuelas, en los colegios, que lo irán a leer; esto es para las futuras generaciones que vienen. Y no todo termina aquí, esto es sólo una parte, falta todavía mucho por buscar y recopilar. El camino queda abierto para que otros busquen ese legado. Hay muchos jóvenes que hoy están estudiando, ojalá que en el futuro las universidades les den la oportunidad de prepararse para que sean historiadores, investigadores de su propia cultura, no sólo los ngäbes, sino también bribris, cabécares, que trabajen en sus territorios y palpen y vivan la situación", manifestó.

"Hay mucho talento en nuestras comunidades; por ejemplo, cantores que necesitan ese apoyo, porque nuestra historia es oral, pero nuestros mayores se van y se llevan esa riqueza cultural, por eso necesitamos apoyo para estos proyectos. La ciencia y el conocimiento están en los mayores, hay que buscar a esta gente".

"Los maestros en las escuelas en territorios se supone que deben saber sobre la cultura, eso es saber cantar, historia, leyendas. Necesitamos que eso se promueva más, en el idioma, porque desafortundamente nuestros jóvenes salen graduados de bachiller pero no están empapados en la parte de la cultura".

Se informó que los libros fueron distribuidos en centro educativos de la Zona Sur del país.

(*) Fabiola Pomareda García es periodista freelance. Actualmente vive en San José, Costa Rica. Correo: pomaredafabiola@gmail.com. Twitter: @FabiolaPomareda