Dos razones hay para esta convicción. En primer lugar, las calidades humanas de LGS. En segundo, la compleja coyuntura que vive Costa Rica , obligada hoy a reformas tan esenciales y profundas como las que hizo en la década de 1940-1950. Las reformas que logró el país hace 70 años se nos agotaron. La cuerda se nos gastó, y tenemos que reinventarlo en muchas de sus áreas.

UNA CUESTION DE CARACTER.- Echar adelante esas nuevas reformas demandará reciedumbre y carácter. Quienes conocemos a Luis Guillermo hace muchos años sabemos que es un muy buen ser humano y un hombre inteligente. Sin embargo, en esta bizarra y extraña campaña del 2014 demostró tener otros valores especiales, bastante inusuales en estos tiempos: templanza, mesura y fortaleza de carácter, los cuales son esenciales para el liderazgo.

Por muchos meses, al inicio de la primera ronda (el año pasado) estuvo incluso por debajo del margen de error de las encuestas, no sólo dentro de su partido, sino en la elección general, y tuvo la entereza y el carácter para seguir adelante. Donde muchos se desinflaron y perdieron el fuelle, LGS siguió adelante, creyó en sí mismo y en el proyecto que tenía.

Esto es esencial en la política. Actuar y diseñar ideas y escenarios donde otros sólo ven el aire y espacios vacíos.

Lao Tse describió bien esa cualidad hace 2.500 años: “actuar sobre lo que aún no existe”. Adicionalmente, en esta segunda vuelta, ha tenido la fortaleza y la prudencia de decir cosas sensatas, de unir personas, de no aceptar presiones para adelantar gabinetes, mientras en la acera de enfrente de desgastan en una entropía dramática. Sintetizo: las reformas de Costa Rica demandarán inteligencia, carácter y mucha serenidad para hacer diálogos, unir sectores, generar confianza. LGS ha demostrado tenerlas.-

LAS REFORMAS QUE NECESITAMOS.- La segunda razón es la magnitud de los cambios que tendremos que hacer y lo que ello implica. Todo no se podrá hacer en 4 años, pero hay que empezar con las iniciativas más grandes y sentar las bases de las que seguirán. Costa Rica hizo puntos y apartes decisivos en 1841 con Braulio Carrillo; en 1870 con Tomás Guardia, Jesús Jiménez y nuestra generación liberal; entre 1940 y 1950, con Calderón y Figueres, quienes fundaron la Costa Rica moderna. Ahora parece abrirse otra ventana que nos tomará, por los menos, una década. Pero hay que empezar ya, en los próximos 4 años.

1.- Una reforma del Estado integral. Esto es vital porque se refiere a las “reglas del juego” del sistema. Y hemos llegado a un punto de atrofia. Todo nuestro Estado (desde el Reglamento Legislativo hasta las Juntas Directivas de las autónomas) está diseñado para una Costa Rica bipartidista que ya no existe. Esa reforma incluye algunos capítulos constitucionales y varias reformas a leyes secundarias. Esto incluye la reforma al sistema de representación. Como dije en un artículo previo, somos un “parlamentarismo de facto”. El país deberá pasar del presidencialismo bicéfalo del pasado a un régimen multipartidario y de corte parlamentario (en la práctica y jurídicamente). Podríamos ser el primer país de América Latina en dar ese salto. Ello deberá incluir el régimen de elección de diputados

2.- Mucha infraestructura: las urgentes victorias tempranas.-- Con un crecimiento débil (3% del PIB) y un país atrasado casi 40 años en infraestructura y carreteras, la clave para volver a crecer es construir mucho, y generar la sinergia virtuosa keynesiana de producir trabajo y empleo. Brasil invirtió más del 15% del PIB en infraestructura en la última década, y hoy es uno de los BRICs indiscutibles.- Panamá está invirtiendo casi un 10% del PIB. Nosotros tenemos más de 20 años de invertir un raquítico 1.8% del PIB, quizá el 2.3% en el mejor de los años. Esto es vital. Necesitamos varias “victorias tempranas” en ese campo para volver a sentir confianza en nosotros mismos. Ello incluye el urgente mega-proyecto de nuestro tren del GAM.-

3.- Crecimiento y empleo competitivo. La atracción de inversiones extranjeras está muy bien, pero es solo la mitad de la ecuación. Además de traer mega-empresas del extranjero, tenemos que apostar por generar un empresariado nacional fuerte y dinámico. Un país progresa si sus empresarios nacionales crecen. Las PYMES, que producen casi el 40% del PIB y cerca del 60% del empleo de todo el país, sin tener ningún incentivo y exoneración, deberán ser nuestra gran apuesta. Tenemos que hacer una revisión integral del crédito y los incentivos. Los países que han crecido mucho en AL (Brasil, Colombia, etc.), lo hicieron a partir de sus empresas nacionales.

4.- Mucha educación y rediseñar la CCSS.- La mayoría de los ticos no lo saben, pero el MEP y la CCSS son las dos instituciones públicas con el mayor presupuesto de todo América Central con casi $3.500 y $3.000 millones de dólares cada una. Pero son macro-instituciones que se están volviendo un fin en sí mismas. Hay que reestructurarlas integralmente y ello demandará racionalidad, sacrificio de gremios y una apuesta del país por ser eficientes y exigentes. Es imperativo subir la tasa de escolaridad neta del 46% al 60%, al menos; educación más competitiva; mayores demandas a los educadores y a los estudiantes. Exactamente lo mismo para la CCSS y sus médicos.

5.- El déficit y la deuda. Ese será otro gran reto inmediato. Con 6,5% del déficit y una deuda interna que se acercará al 70% a fin de 2014, no somos viables financieramente. Ahora bien, una de las enseñanzas de los últimos años es que ninguna reforma tributaria para generar más fondos será viable (ni legislativa ni socialmente) si no existen una serie de medidas para garantizar la eficacia del gasto y evitar la corrupción. Es fácil decirlo, pero no tanto hacerlo. Ese será un reto esencial de cualquier próximo gobierno. Yo empezaría con algunas reformas tributarias parciales (no un paquete integral), paso a paso, sin esperar a dos años. Empezaría en los primeros cien días. En el año tres es casi imposible empezar un proceso así.

6.- Transparencia.- El mundo cambió. Las sociedades del presente son mucho más transparentes, dinámicas e informadas. No admiten la corrupción. El internet y la comunicación en tiempo real requieren una forma de exposición totalmente distinta de los funcionarios públicos ante la población. La rendición de cuentas cotidiana y el diálogo son la base de la sociedad del futuro. Y ya llegamos al futuro. La gente necesita volver a creer.-

7.- CR y el mundo.- El éxito del país en el último medio siglo fue siempre una política exterior basada en la promoción de los DDHH, siendo uno de los abanderados mundiales en esta materia. Por eso se firmó aquí el Pacto de San José y tenemos la Corte Interamericana. El país no sólo deberá cumplir obligaciones pendientes en ese campo (como la fecundación in vitro) sino, además, apostar por una fuerte política exterior de integración con Centroamérica y el resto del mundo.-

Todo el mundo habla hoy de un urgente “gran pacto de Estado”. Esto es vital, pues nadie puede sacar este trabajo sólo. No podemos perder más tiempo como país, mientras el resto de América Latina y el mundo avanza. Por eso el apoyo a LGS será vital en estos próximos cuatro años. O todos damos un paso adelante, o todo nos quedamos atascados como sociedad.-(*ordonez@icgweb.org )