El presidente de la República Alfredo González Flores (izq.) fue depuesto por un golpe de Estado que le propinaron Federico Tinoco Granados y su hermano Joaquín en 1917. Imagen: Google

(Foto: El presidente de la República Alfredo González Flores fue depuesto por un golpe de Estado que le propinaron Federico Tinoco Granados y su hermano Joaquín en 1917. Imagen: Google).

l primero se desempeñó como presidente y el segundo como su ministro de Guerra y Marina. La prensa apoyó el golpe y su popularidad inicial fue grande, pero el despotismo pronto concitó el aborrecimiento ciudadano. Fortalecieron el ejército y su dictadura permaneció de 1917 a 1919. Rogelio Fernández Güell encabezó la insurrección democrática y murió asesinado por los esbirros tinoquistas, en Buenos Aires, mientras huía a Panamá, el 15 de marzo de 1918. El asesinato lo denunció el maestro salvadoreño Marcelino García Flamenco, quien murió poco después combatiendo contra los déspotas. El relevo lo tomó Julio Acosta, junto con los hermanos Alfredo y Jorge Volio. Alfredo fallece de fiebres en Granada, Nicaragua. Jorge fundará el Partido Reformista. En los enfrentamientos militares siempre vencieron las tropas de la dictadura, pero esta no pudo resolver la sublevación ciudadana de maestras y estudiantes del Liceo de Costa Rica, el Colegio de Señoritas y el Colegio Seminario.

Los liberales apoyaron la dictadura, entre ellos Ricardo Fernández Guardia y Cleto González Víquez, o permanecieron en un silencio confortable, tal el caso de Ricardo Jiménez Oreamuno.

El presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson nunca reconoció el gobierno de Tinoco, precipitando su caída, pues lo aisló diplomáticamente, le negó cualquier préstamo y amenazó con desembarcar la Infantería de Marina.

Se restableció la democracia en su dimensión electoral, pero no se avanzó en justicia social. El descontento lo usufructuó Jorge Volio, sacerdote, militar, político, padre de familia, profesor universitario de filosofía, entre otros quehaceres. En unión con trabajadores anarquistas fundó el Partido Reformista, en 1923.

El terreno estaba preparado para el Partido Reformista, como se desprende de la comparación del censo de 1864 con el de 1927, pues indica una severa disminución del número y tamaño de los productores directos de café y un aumento de los jornaleros hasta un 40% del total de la PEA (Población Económica Activa) (Vega Carballo, José L. “La estructura y el cambio social”, en “Costa Rica en el siglo XX”. Eugenio Rodríguez, editor, San José, EUNED, 2004, p.155).

El éxito del reformismo no debe medirse en lo electoral, si bien logró elegir varios diputados y la aprobación de una ley sobre accidentes de trabajo; su legado radica en haber sembrado en la mentalidad ciudadana la noción de que Costa Rica requiere un Estado que, además de hacer respetar la ley, intervenga activamente en pro del bienestar social. Volio, quien siempre se consideró un soldado de Cristo, fue agriamente adversado por la clerecía.

El movimiento cooperativista se insertó en lo jurídico durante la época liberal, y con el Código de Trabajo de 1943 recibió un apoyo decidido. Figura en la Constitución Política (art. 64). Varias cooperativas han diversificado sus actividades y cubren la producción agropecuaria, la venta de los respetivos insumos, el financiamiento, etc. El cooperativismo ha recibido impulso del Partido Liberación Nacional (PLN), en especial por Luis A. Monge, Daniel Oduber y su esposa Marjouri Elliot. El Banco Nacional creó un departamento para su fomento en 1947. Asimismo, varios curas párrocos fundaron cooperativas exitosas como parte de su gestión pastoral. Se ha calculado que en el 2012 el conjunto de cooperativas producía 60.000 empleos directos, de los cuales el 43% son mujeres (Mora, Alberto. “Importancia del sector cooperativo en Costa Rica”. OIT, 2012).

12. Los comunistas costarricenses

Al deterioro de las condiciones de vida de las clases trabajadoras, según lo señala el aumento del sector jornalero con respecto al de propietarios, se añadió el impacto de la quiebra de la Bolsa Nueva York, en 1929, cuyos efectos repercutieron en todo el orbe. A causa de la disminución del consumo y del precio internacional de café y del banano, el mercado interno cayó en receso y agravó la crisis fiscal.

En esa coyuntura se funda el Partido Comunista (1931), como culminación de luchas y organizaciones anteriores, en parte con militantes originarios del Partido Reformista de Volio –entre ellos Manuel Mora Valverde- decepcionados por lo que juzgaron exiguos resultados y fascinados por el marxismo-leninismo, entonces una teoría prestigiada. Pronto agrupó valiosos intelectuales, sobre todo novelistas, al tiempo que se instalaba entre zapateros y otros artesanos. Carmen Lyra, activa en la caída de los Tinoco, la costarricense más valiosa del siglo XX por sus aportaciones en pedagogía de párvulos, obras literarias y ensayos sociopolíticos, oficiaba como sacerdotisa del nuevo partido.

Los fundadores del comunismo, atentos a la geopolítica, percibieron que una revolución marxista-leninista era imposible en Costa Rica mientras existiera Estados Unidos como potencia mundial. Por esa razón, suscribieron un Programa Mínimo (1932), más acorde con las realidades nacionales e internacionales. El Programa Mínimo guarda muchas coincidencias con el documento Propósitos del Partido Reformista, publicado por Jorge Volio en 1923.

El triunfo de mayor importancia de los comunistas fue la huelga bananera de 1934, en la cual destacó Carlos Luis Fallas (Calufa), posteriormente novelista y jefe militar en la Guerra Civil de 1948. En dicha huelga el presidente Ricardo Jiménez utilizó el ejército contra los huelguistas, quizás presionado por los Estados Unidos. Téngase en cuenta –como antecedente- que Estados Unidos había amenazado al gobierno de Colombia con desembarcar la infantería de marina para reprimir a los trabajadores bananeros alzados en huelga en el municipio de Ciénega, Magdalena. El presidente Miguel Abadía cedió a la presión, por lo que el ejército colombiano, la noche del 5 de diciembre de 1928, ametralló a mansalva una concentración de huelguistas. El incidente se conoce como “La masacre de las bananeras”.

(Esta Síntesis Histórica que está publicando Informa-Tico a razón de dos entregas semanales, los días martes y jueves, se recomienda coleccionarlas).