Especialistas en temas de cambio climático coincidieron durante el foro, celebrado el miércoles, en los fuertes impactos que los fenómenos meteorológicos están provocando en la economía de los siete países y en el bienestar de sus poblaciones.

“El interés del BCIE en convocar a este primer foro regional sobre cambio climático es generar conciencia de la relevancia de los efectos del cambio, afirmó al cierre de la actividad el vicepresidente del organismo, Alejandro Rodríguez.

El funcionario destacó que entre 1970 y 2008, Centroamérica ha tenido pérdidas por unos 80.000 millones de dólares, debido a la destrucción de infraestructura y cultivos ocasionada por huracanes, sequías, deslaves y otros desastres de origen climático.

Pero según proyecciones de la CEPAL, “para el año 2100 esos costos podrían llegar a ser aproximadamente de 250.000 millones de dólares”, agregó Rodríguez.

“No habrá desarrollo sin adaptación al cambio climático”, sentenció por su parte el economista Francisco Alpízar, investigador del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), quien subrayó que los impactos del fenómeno afectan mucho más a los más pobres en todos los aspectos de su vida.

Por ejemplo, “los casos de dengue aumentarán en los próximos años entre un 200 y un 500% (…) y las pestes y enfermedades en la agricultura tenderán a acrecentarse”.

La “roya del café”, explicó Alpízar,  que está causando pérdidas muy altas en toda Centroamérica y arruinando a miles de pequeños y medianos productores es otro de los tantos efectos del cambio climático.

“Todas esas cifras nos ponen en la perspectiva del problema: el tema de sostenibilidad es el eje que debe unir todos los pilares de la estrategia de desarrollo para Centroamérica, una región con gran potencial en recursos naturales”, afirmó Alejandro Rodríguez.

El ejecutivo del BCIE explicó que, consciente de estos hechos, en 2013 el banco regional aprobó créditos por 782 millones de dólares -el 57% del total- para iniciativas relacionadas con el desarrollo sostenible, tales como proyectos de generación eléctrica a partir de tecnologías limpias.

Este enfoque -agregó- se acentuará en la estrategia del banco para el periodo 2015-2019, que se encuentra en proceso de elaboración.

“Lo que no queremos es continuar haciendo esfuerzos que puedan ser anulados por un acontecimiento meteorológico aislado”, como un huracán o una inundación, manifestó Rodríguez.

El funcionario reconoció que la atenuación de los efectos del cambio climático puede tener costos muy altos, por lo cual “estamos convocando a otros organismos multilaterales y cooperantes internaciones para que se sumen a los esfuerzos que realizamos nosotros para proponer soluciones”.

Para Alpízar, sin embargo, los gobiernos podrían hacer mucho con solo adoptar algunas políticas que tienen costos muy bajos o nulos, como generar incentivos económicos “con inteligencia y flexibilidad”.

Establecer impuestos diferenciados para los vehículos según su impacto en emisiones o en el estado de las carreteras; desestimular la construcción en zonas de riesgo mediante tarifas diferenciadas en servicios públicos, son algunas de las ideas expuestas por el experto.