“La Caja no está quebrada, pero en una pandemia como ésta la institución enfrenta un doble embate: un aumento extraordinario de los gastos e inversiones en equipo y materiales y, por otro, un bajonazo de los ingresos por la reducción de cuotas”, manifestó el jerarca.

Macaya recordó que los ingresos de la CCSS están constituidos en un 80% por las cuotas obrero-patronales, cuyo volumen ha disminuido “de manera sustancial” debido al desempleo y subempleo ocasionado por la pandemia.

El funcionario agregó que la institución tiene reservas a las que puede echar mano para enfrentar la emergencia.

Dichos recursos “están invertidos en títulos, se pueden hacer efectivos, pero usarlos no es gratis”, explicó Macaya, porque el objetivo de las reservas es hacer inversiones en infraestructura que tienen un rezago de mucho tiempo”.

El principal problema, de acuerdo con el presidente de la CCSS, es que no es posible pronosticar cuánto va a durar la crisis de la pandemia ni cuánto va a costar a la institución.

Pueden pasar muchas cosas durante este año e incluso el próximo. Aunque la pandemia está muy controlada en el país, en este momento, puede darse un rebrote en el futuro, que exija nuevas y grandes inversiones.

 

Soluciones conjuntas

Macaya mencionó el acuerdo adoptado con las autoridades del gobierno central en el sentido de establecer una mesa de trabajo con el fin de analizar los eventuales escenarios y las soluciones posibles a corto y largo plazo.

“Ahí vamos a buscar esas soluciones”, afirmó el jerarca, quien informó que la Junta Directiva de la CCSS ya nombró al equipo que se integrará a esa mesa de trabajo.