Ministro de Hacienda Rodrigo Chaves. Foto: Presidencia de la República.

(Ministro de Hacienda Rodrigo Chaves. Foto: Presidencia de la República).

No sorprende. Desde que asumió este gobierno, hace ya dos años, la economía del país está orientada por las políticas privatizadoras y neoliberales que han conducido a los desastres que el Covid-19 ha contribuido a dejar en evidencia.

Políticas de austeridad, de reducción del papel del Estado (que en España dejó en evidencia las consecuencias de las reducciones de presupuesto de salud pública), debilitamiento de los derechos sindicales y, en general, satanización del sector público.

Es abundante la literatura difundida en estos días sobre los problemas creados por políticas que han llevado el mundo a extremas concentración de la riqueza y desequilibrios de todo tipo, agravando las condiciones de vida de la mayor parte de la población El ministro de Hacienda (como su antecesora) no son ajenos a nada de esto.

Una breve revisión de las políticas del Banco Mundial en Indonesia, cuya oficina Chaves dirigió desde agosto de 2013, de acuerdo con información pública del Banco, desnudan las perspectivas y los intereses que representa.

Las dos instituciones de Bretton Woods –el FMI y el BM– “responsables de las ampliamente criticadas políticas de reestructuración económica, intentan mostrar Indonesia como un ejemplo exitoso de las reformas neoliberales”, escribió en 2018 The Oakland Institute, una institución con sede en esa ciudad de California.

“A pesar de los objetivos de terminar con la pobreza y promover una prosperidad compartida, sus recomendaciones responden a los intereses de las corporaciones a expensas de la mayoría de la población”. “Las recomendaciones del Banco de reforma de las políticas de inversiones han sido particularmente destructivas. En su afán de promover reformas y atraer inversiones, millones de hectáreas de forestas protegidas han sido entregadas a empresas privadas extranjeras”, afirma la institución en su informe Indonesia: the World Bank’s failed east Asia miracle.

Es solo una misma receta, acomodada a lo específico de cada país. De un país que, naturalmente, él conoce poco.

Cuando el verdadero sector productivo del país –sus trabajadores y profesionales– sostiene una enorme lucha, con base en la vasta estructura pública que políticos como él no han podido aun privatizar, renovar intenciones privatizadoras e insistir en las mismas políticas que desde hace dos años el gobierno viene impulsado en el país, parecen contradecir todas las recomendaciones necesarias para enfrentar un futuro económico difícil, pretendiendo hacer recaer sobre quienes han sostenido este enorme esfuerzo, los costos de la recuperación.

(* Historiador, periodista y escritor)