Más allá de la opinión que cada quien tenga sobre ANEP, así como de los métodos adoptados para entablar sus procesos de lucha, lo que es innegable, para “Tirios y Troyanos”, es que la organización tuvo, tiene y sin duda tendrá, una enorme incidencia en la sociedad costarricense. Para bien o para mal, ya es una cuestión de percepción de cada persona, posición construida en base a su nivel intelectual, calidad de la información que posea, medios por los que se informe, y, claro está, los intereses propios que le sean afines.

Resumo en palabras más simples lo que quiero expresar. ANEP, en sus 63 años, no ha pasado en balde por la historia de Costa Rica. Los contextos y las diferentes coyunturas socio-económicas, laborales y hasta culturales, de cada época, han constituido importantes desafíos y enormes riesgos, incompatibles con aquello que la organización se ha propuesto a defender.

Y es que, usualmente los derechos y valores que esta organización plantea reivindicar, conservar, defender y a veces incluso crear, generalmente van en contra de los intereses de grupos que ostentan un apabullante poder económico, y una estructura compleja y bien diseñada, para difundir sus ideas propias entre el pueblo, a través de la clase política y los medios de comunicación.

Esta constante ha expuesto a la ANEP, a su equipo de trabajo, secretario general y hasta sus afiliados de base, a ser objeto de estrategias del miedo, desprestigio, calumnias y escarnio público. Por ello, el sindicato se ha visto en la obligación de construir una sólida base ideológica, complementada por estudios de las diferentes áreas técnico-profesionales. Lo que les da los insumos para discernir con propiedad y presentar contrapropuestas en pro de los intereses que defienden y obvio, lanzarse a las calles.

Pero: ¿Qué intereses defiende ANEP?

Tan importante preguntante, más allá de ser respondida con una serie de frases emotivas, o académicas líneas doctrinarias sobre el pensamiento sociopolítico, es mejor hacer referencia a algunas de las luchas que esta institución ha adoptado a lo largo de su vida (si, solo algunas o esto se convertiría en un libro).

ANEP ha impulsado ir en contra de la venta de activos del Estado: C.C.S.S; FANAL, RECOPE, ICE, BICSA, estuvo presente en las protestas contra la concesión a ALCOA, obvio el combo ICE, fue el principal bastión opositor contra el TLC, se opuso al combo fiscal (ley 9635), a la entrada de Costa Rica a la OCDE, al préstamo con el FMI, se niega rotundamente a aceptar que se continúe elevando la edad de jubilación, a la aprobación de la ley de Empleo Público, son el único sindicato que aborda temas de seguridad ciudadana, así como de la importancia de ofrecer condiciones dignas a los cuerpos policiales y se plantean crear un hito al acudir a la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Considera el suscrito que cada acción habla por sí misma, son claros los intereses que se defienden, los de la clase trabajadora, pública y privada (si privada, les insto a preguntar en la organización por la cantidad de obreros bananeros, choferes de autobús y guardas de seguridad que han conservado su trabajo y mejorado sus condiciones, gracias a la intervención de ANEP).

La propia ANEP, plantea por escrito sus objetivos, los plasma en su hoja estratégica, en la que plantea un horizonte utópico que transcribo a continuación: “La transformación de la sociedad, en aras de hacerla más justa, democrática e incluyente en todas sus dimensiones: económica, ambiental, política y sociocultural”. Sobra agregar nada más.

Ahora bien, es muy importante tener absoluta claridad de que Costa Rica es un Estado de derecho, respetuoso de las normas (al menos en la mayoría de los ámbitos), y que esta característica es una base esencial de nuestra democracia. Adoptando esta perspectiva se torna menester comprender que el ejercicio de una democracia sana exige la existencia de voces que tengan libertad de expresión y de movimiento para proclamar, defender, e impulsar sus derechos, e intereses.

Bajo esa tesitura, nace la frase recurrentemente utilizada por varias figuras de: “Sin sindicatos no hay democracia.” Por eso, con mucho orgullo asevero que ANEP es parte importante de la democracia costarricense, lo ha sido a lo largo de 63 años y lo seguirá siendo por mucho tiempo. ¡Feliz aniversario y gracias ANEP!

(También publicado por La Plumacr.com)