La mayor hazaña del fútbol griego se produjo en 2004 cuando, de manera sorpresiva se convirtió en campeona de Europa de la mano del alemán Otto Rehhagel y un equipo de descollantes figuras como  Kosta Katsounaris y la dupla de  Angelos: Basinas y Charisteas.

Desde aquel mágico 2004, Grecia no ha podido repetir la hazaña de levantar el trofeo europeo, pero sí ha conseguido la regularidad necesaria para estar presente en todas las fases finales de la Eurocopa y en los mundiales de 2010 y 2014.

Su clasificación al Mundial de Brasil 2014 no fue un camino de rosas. Para lograrlo, tuvo que sufrir del principio al final. Disputó el último boleto de la zona en un mano a mano con Bosnia, pero al final –con igualdad de puntos- el mejor gol promedio de los balcánicos obligó a Grecia a una repesca con Rumanía, en la que obtuvo el pase.

En el grupo C del Mundial, Grecia cayó ante Colombia 0-3 y empató con Japón 0-0. Llegó con solo un punto al encuentro decisivo ante Costa de Marfil que, con 3 puntos a su haber, lucía favorito para obtener la segunda plaza a octavos de final. Sin embargo, Grecia se impuso 2-1 a los africanos, mientras que Colombia se encargaba de liquidar a los japoneses con un contundente 4-1.

Así las cosas, Costa Rica tendrá frente a sí a un equipo que sin ser una de las máquinas demoledoras de Europa, ha demostrado ser eficiente en la sobrevivencia y que cuenta con figuras de cuidado como Mitroglou, Samaras y Salpingidis en la delantera.

Sin embargo, el fuerte de Grecia no es su capacidad de ataque ni la elegancia en el manejo del balón, sino su casi perfecto sistema defensivo. Fue con ese recurso que Grecia logró clasificar al Mundial. En la fase de grupos de la zona europea fue una de las selecciones menos batidas (solo recibió 4 goles) pero tampoco fue goleadora (anotó 12). Sus victorias fueron casi siempre con marcador 1-0.

Fernando Santos, el técnico portugués de Grecia, es su entrenador pragmático a quien no le preocupan los resultados mínimos ni la belleza del juego con tal de acumular puntos.