La huelga de la Caja Costarricense del Seguro Social terminó, pero mientras el país esté en manos del ejército de “Firmes y Honestos”, léase neoliberales con ansias de destruir, privatizar y hacer negocio hasta con la salud humana,  estamos igual que si nos encontráramos a la intemperie en medio de un huracán.   Esto no es asunto de sálvese el que pueda, porque nadie se salva en medio de la usura y el despojo.  Una sociedad que no sabe protegerse de las enfermedades es que está desquiciada o se ha entregado a la ideología de la destrucción.

 

Las instituciones que nos legaron quienes lucharon, construyeron y cuidaron el Estado de Bienestar Social, no son simples instituciones burocráticas como nos han hecho creer durante treinta años “Alí Babá y los cuarenta ladrones” para justificar la piñata neoliberal.  Son instituciones pensadas y diseñadas para asegurar la Vida humana y su perpetuación.

 

La lógica aplicada es la misma en la educación pública, el ICE, la Caja, las universidades públicas, las deterioran desde adentro con un “comején” burocrático que entraba continuamente el servicio público pero hace “malabares jurídicos” para legalizar el despojo, los viajes, las gollerías y demás “negocios turbios”.   El “comején burocrático” se especializa en servilismo para con las jefaturas y acoso laboral a quien se oponga o denuncie lo que sucede.

 

Tenemos una responsabilidad para las generaciones que no han nacido: ¿Las vamos a dejar a la intemperie? O, ¿las vamos a dejar protegidas con seguridad social como lo hicieron con nosotros?

 

La lucha en defensa de la CCSS apenas inicia porque:

 

1/ Es la herencia de nuestros antepasados, quienes lucharon y se sacrificaron por dejarnos un sistema de seguridad social solidario y universal.

 

2/ Fue construida con el aporte de todos los costarricenses, por lo tanto nos pertenece a todos y todas.

 

3/ La salud y las necesidades de los trabajadores no puede ser negocio y lucro de los tagarotes que quieren destruir la Caja para beneficiar sus clínicas privadas.

 

4/ Si dejamos destruir la Caja, nos quedamos sin el santo y sin la limosna, porque los pobres no podríamos pagar los millones que cuesta la medicina privada.

 

5/ La Caja del Seguro no fue construida para ser la caja chica de la corrupción burocrática.

 

6/ Si los trabajadores damos con gusto nuestro aporte, que la empresa privada también  pague sus deudas, como corresponde. 

 

7/ La salud es un derecho humano y no permitiremos que la conviertan en negocio lucrativo.

 

8/ El Ministerio de Salud debe estar al servicio del pueblo, y no de las empresas farmaceúticas internacionales, como cuando compró las vacunas de la gripe porcina con dinero de los costarricenses.

 

9/ El Gobierno debe pagar sus deudas a la Caja y debemos impedir que la Caja sea otro botín como el ICE.

 

10/ La Caja del Seguro Social es un ejemplo de sistema de salud pública para toda América Latina, según la Organización Panamericana de Salud.

 

 

 

La Caja la pago yo.

La Caja la defiendo yo.

La Caja nos protege a todos.