Si cada avance televisivo sobre la huelga venía con la salsa de la opinión que la línea editorial del medio pensaba de ella.
 
Con frecuencia, además de informarle a cuenta gotas sobre cómo se desarrollaba el diferendo laboral, terminaban diciéndole, ampliamente, como creía el canal que la huelga le afectaba a usted; o cuál era la noción del medio de lo que la misma le costaba al país. Y, ¡claro!, con esas recetas noticiosas, servidas a lo largo de los últimos años, una vez y otra también, usted oye decir huelga y más rápido que ligero dice: “huelguistas vagabundos”, ¡pero cuidado!... ¿está seguro que esa frase nace de usted? …¿ó se la están estimulando?
 
A través de dispositivos de comunicación masiva, como telenoticieros y periódicos,  quienes con su poder económico dominan realmente este país, más allá de los títulos de la democracia formal (presidencia, ministros, diputados); mediante la construcción y puesta en escena del discurso público, suelen disfrazar de sentido común, los intereses políticos y económicos de su pequeño pero poderoso grupo.
 
De esta forma, le hacen creer a usted que los intereses dominantes que ellos defienden son “ideales nacionales”. Convencido usted de ello, casi desapercibidamente, adopta como propios tales ideales y piensa por ejemplo que las huelgas son de vagabundos. Es así como estos grupos se aseguran de preservar a salvo el proyecto de país, en el que ellos son los ganadores, a costas del empobrecimiento de más de un millón de costarricenses. Tal vez sea bueno adentrarnos un poco en eso que llaman huelga.
 
Empecemos diciendo que  la disciplina del Derecho Laboral Colectivo, define la huelga como “un acto lícito de perfección de un conflicto colectivo de trabajo, acordado por una de las partes de la relación colectiva, y que implica la suspensión temporal de determinadas relaciones laborales”[i]… Así como leyó: para el saber jurídico la huelga es un acto lícito.
 
Toda sociedad que se precie de democrática, establece en su andamiaje legal el derecho a huelga. A nivel internacional, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), organismo de las Naciones Unidas (ONU) que se ocupa de asuntos de relaciones laborales desde 1919, reconoce la huelga como un instrumento legal.
 
En nuestro país, el Código de Trabajo, promulgado en 1943, así como el artículo 61 de nuestra Constitución Política, vigente desde 1948, establecen la huelga no sólo como un acto lícito, sino también como un derecho de las trabajadoras y de los trabajadores; y no sólo eso: a los empresarios o patronos, como quiera llamarles, la Constitución les reconoce el mismo derecho.
 
Como lo oyó. En nuestro país los empresarios (organizados en sindicatos a las que ellos prefieren llamar “cámaras”), pueden parar sus empresas, paralizando con ello el flujo de mercancías o servicios,  y con ello presionar económicamente, para mostrar su descontento y salir en defensa de sus intereses.  Cosas del lenguaje, de igual manera a como prefieren llamarles cámaras a sus sindicatos, cuando usan su derecho a huelga, los patronos prefieren llamarle “paro”.
 
Por cierto, el pasado viernes 1 de julio, los empresarios dueños de las gasolineras, organizados en la Cámara de Empresarios del Combustible, presionaron al Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones (Minaet), con un bloqueo en las entradas de los cuatro planteles de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope). La protesta duró más de ocho horas, durante las cuales los camiones cisterna que transportan combustibles no pudieron entrar a los planteles de Recope, ubicados en Moín, Barranca, La Garita y Ochomogo.
 
Ante esta situación, se crearon filas interminables de cisternas que llegaron a “fulear” desde antes de las 6:00 a.m., pero se encontraron con el bloqueo empresarial, por lo que no les quedó más que aguantar, lo que puso en riesgo el abastecimiento en todo el país… y el Gobierno terminó cediendo ante los empresarios del combustible[ii].
 
Sin embargo, cosa curiosa, usted no escuchó a ningún telenoticiero mientras informaba del bloqueo de la “Cámara” de Empresarios del Combustible, decir a la vez que dicha protesta, amenazaba con paralizar el abastecimiento de combustible del país, a pocas horas del inicio de vacaciones de medio año.
 
Aquí no hubo avances diciendo lo que creía el canal de cómo “el paro” afectaba a usted o a su familia. No hubo cálculos de lo que la eventual escasez  de combustible elevaría el precio de la gasolina subiendo el costo de la vida. Tampoco hubo cálculos de las líneas editoriales, informando sobre las pérdidas multimillonarias que, por día, un faltante en el combustible a nivel nacional generaría al Producto Interno Bruto (PIB) del país, afectando la exportación o el turismo.
 
Y a pesar que la Cámara de Empresarios del Combustible aglutina sólo al 55 % de las gasolineras del país, brillaron por su ausencia nociones editoriales informando que le 45 % de las gasolineras no forman parte de dicha “cámara”. Desde luego, mucho menos se asomaron por lado alguno, estudios periodísticos de cuántas gasolineras del 55% que forman la Cámara del Combustible, apoyaban “el paro”
 
¿Gasolineros vagabundos?, ¡qué va!… A nadie le estimulan pensar a decir eso en este país. Pero si un trabajador ejerce el derecho constitucional a ir a huelga para defender sus derechos, afloran las salsas “neutrales” del periodismo investigativo.
 
¡Qué grandes nuestros abuelos y nuestras abuelas! Los trabajadores y las trabajadoras de los años cuarenta del siglo pasado, fueron gente sabia. Supieron juntarse, sin comer cuento, impulsando con su organización que en nuestra patria se crearan instituciones como la Caja del Seguro, para atender las necesidades de los y de las costarricenses más humildes.
 
También consiguieron la creación del Código de Trabajo y lograron que los creadores de nuestra actual Constitución, contemplaran en ella el derecho a huelga. Sabían que si algún día la Caja del Seguro, el Código de Trabajo o las Garantías Sociales le querían ser arrebatadas a nuestro pueblo, la única forma que tendría la clase trabajadora  de esos futuros tiempos para mostrar su descontento e impedirlo a aras del bien común, sería el derecho a huelga.
 
El desfinanciamiento de la Caja del Seguro, los intentos por desmantelar el modelo ICE de Electricidad, las pretendidas nuevas cargas de impuestos sobre la clase trabajadora, el aumento de la desigualdad social; son señas claras de que quienes gobiernan realmente nuestro país, tienen un modelo patrio distinto al de la Constitución y vienen por todo. Más huelgas habrá sin duda, también más “paros”, más medidas del Gobierno y más coberturas noticiosas. Aléjese de falsos sentidos comunes y forme críticamente su propio punto de vista de lo que le es justo a usted y a su familia como trabajador o trabajadora.