Conversamos con ellos y les preguntamos cómo se vieron afectados en sus áreas laborales por la pandemia. Todos coincidieron en que han sido muy golpeados por el cese de actividades. Los que están vinculados a tareas de docencia o con industrias como la publicitaria son los que acusaron menos el impacto, ya que ésta es una de las áreas que más rápidamente se recuperó, mientras que aquéllos más vinculados a lo performático, ya sea actuación, títeres o festivales, se vieron completamente desprovistos de ingresos.

Adriana Cordero Chacón nos contó que “como productora de cine y audiovisuales, los trabajos en los que estábamos se detuvieron y nos quedamos sin el financiamiento que nos faltaba, que era privado.” Ella se encontraba en etapa de pre-producción de una película que se rodaría en Golfito y ante las restricciones, eso debió detenerse y con ello el proyecto se ha retrasado al menos un año o más.

Por otro lado, en la serie que estaba filmada completamente (Animal Político) con 13 capítulos, perdieron la financiación ya acordada para la post producción de color y sonido y para cubrir gastos de la crew, con lo cual esos ingresos desaparecieron y el proyecto quedó detenido indefinidamente, “en el momento que empezó la pandemia, los patrocinadores nos retiraron el apoyo”, y “eso generó problemas porque esa serie tenía un apoyo de Fauno, y habrá que ver con las nuevas autoridades del Centro de Cine, porque hay plazos establecidos”.

En este momento, ella se encuentra “sin perspectiva de conseguir otro trabajo, los que están trabajando son los técnicos, la gente que trabaja en publicidad y los que pueden dar servicios de streaming”.

Por otro lado, Cristina Bruno comentó que se vio “sumamente afectada, porque todas las giras y funciones que estaban programadas desde el mes de abril fueron canceladas”. Carlos Vargas, contó que su principal fuente de trabajo, las funciones de títeres para público infantil en escuelas y teatros, fueron canceladas al cien por ciento, también se vio afectado por la cancelación de festivales y actividades en municipalidades, “nos quedamos sin nada”.

Vargas también da talleres de construcción de máscaras y títeres, clases de teatro con grupos de adultos mayores, niños con discapacidad, y en esta área “todo es muy físico, muy presencial entonces también se vio afectado absolutamente todo”, sus participaciones como productor artístico en una ópera, en el Día de la Niñez y festivales varios se cancelaron.

Alvaro Díaz nos contó que, “se perdieron muchas oportunidades laborales, se cancelaron festivales de verano para nuestra banda y muchas más, y proyectos de producción musical se cancelaron totalmente, afectó presupuestos que ya teníamos contemplados, para trabajar y sobrevivir en toda la primera parte del año”.

Carolina Lett tuvo un parate total de las actividades de pre-producción y vestuarios para diferentes filmaciones publicitarias. “Estaba realizando compras y me llamó la productora y me dijo que dejara todo y me fuera a mi casa. Me preocupé mucho, era la primera vez que cancelaban todo, y que decían “todos para su casa, nadie en la calle”, y no tenía claro el panorama de cuándo se iba a volver a programar esa fecha de filmación”.

SOBREVIVIR EN ESTOS TIEMPOS

Respecto a los trabajos alternativos que debieron buscar o inventar para poder sobrevivir en estos tiempos, los artistas demostraron mucha creatividad y resiliencia: algunos se apoyaron en la docencia con las modificaciones que exigió la virtualidad como Cristina Bruno, Álvaro Díaz y Carlos Vargas, con distintos grados de éxito, siendo para Vargas y Bruno los desafíos mayores al ser sus alumnos de la franja infantil.

“Tuve que aprender a desarrollar mis herramientas, sobre todo, para la captación y el mantenimiento de la atención de niños que iban a estar detrás de una computadora, con un celular en sus casas. Me las ingenié para utilizar cosas que no tan frecuentemente usaba, como títeres u objetos que aparecían y desaparecían, o cambiarme yo de personaje para poder dramatizar” cuenta Bruno.

Vargas coincidió en que los talleres de títeres pueden hacerse virtuales, aunque resaltó “que no es igual”. A su vez, Vargas se dedicó a la creación y venta de títeres de dedo, con materiales de reciclaje, “vamos apostando a la cartonería, tiene un acabado y una estética muy bonita, aprovechando el papel periódico, rollos de papel higiénico de cocina, el engrudo lo hago yo, con harina” y cuenta que la gente se ha entusiasmado mucho encargándole personajes distintos. Por otro lado,

Díaz también se apoyó mucho en las clases virtuales de música y se ha mantenido muy ocupado con esta nueva veta laboral. Cordero nos contó que ella sigue como profesora de audiovisuales en la Universidad Veritas, pero que necesitó buscar otros ingresos porque no le alcanzaba con sólo un curso como docente.

Y es ahí donde muchos coinciden en que las habilidades culinarias y aquellas recetas que han cultivado desde sus familias, los han rescatado en esta cuarentena. Cordero cuenta cómo una mañana se despertó y se dio cuenta de que debía cocinar los chimichurris que aprendió de su familia cuando vivía en Argentina. Ahora está vendiendo sus productos por FB, con la red de amigos y conocidos haciéndoles los encargos, y profesionalizándose cada vez más. “Ari salsas” es el nombre de su emprendimiento y al solicitado chimichurri ya le sumaron unas cebollitas al vino y otras delicatessen.

Vargas y su esposa también realizan comidas por encargo, y el espectro de delicias va desde tortas chilenas, alfajores, queques de zanahoria, pastel de tres leches; durante la semana toman encargo y el sábado y domingo reparten hasta la puerta de las casas.

Lett también se calzó el atuendo de cocinera y apeló a aquellas recetas limonenses de familia para vender por redes. Fueron muy requeridos sus rondones y otros platos tradicionales como Goulash, pollo Strogonoff, “llegamos a vender 100 platos cada vez” y también vende huevos de pastoreo que ella promociona con mucho humor como “huevos de gallinitas felices y libres”.

Desde Rombos, Álvaro comenta que, así como se cerraron oportunidades se abrieron otras. A los productores musicales se les cayeron festivales, pero a aquéllos que lograron conectarse con la industria publicitaria y de streaming se les presentaron opciones de desarrollo laboral.

“Hemos seguido realizando productos musicales para publicidades que es un área en la que más bien se están abriendo oportunidades, debido a las necesidades de comunicación de las marcas y empresas”.

En la misma línea se expresó Lett: “estuve dos meses sin trabajar en filmaciones, pero ya todo lo que es publicidad comenzó a reprogramar fechas porque la gente necesita vender”.

El espíritu positivo no abandona a estos artistas que la pelean aún en circunstancias tan adversas.

Y es que el perfil del artista de por sí conlleva una tenacidad, una focalización y una dedicación que muchos envidiarían, y un ánimo luchador para seguir creando y haciendo lo que les apasiona incluso con el viento en contra.

SOLIDARIDAD SI O NO

Es por eso que, muchos de ellos, aún en plena sequía, buscaron sus gotitas de ocasional lluvia. Y aprovecharon los diferentes concursos que empezaron a surgir cuando ya la pandemia parecía ser un horizonte que no iba a cambiar. Cristina señala que al principio no sintió que se armó la red de solidaridad necesaria, sino que sólo ocurrió en forma individual, entre colegas y artistas.

El reclamo mayor que hizo fue respecto al rol del Ministerio de Cultura y su inacción inicial, la tardía respuesta a los reclamos del gremio cultural. Sin embargo, Bruno admitió que luego se pusieron a la altura y que hubo más de 500 becas, y cuenta con alegría que fue seleccionada para una, gracias a su proyecto de dar clases a mujeres migrantes en situación de refugiadas, lo cual podrá llevar a cabo junto con la Fundación Mujer. “Hay 500 y pico de compañeros que tenemos una luz, una esperanza para los próximos tres meses que se avecinan”, comentó.

Por su parte, Cordero no cree que haya habido una red de contención, sobre todo en el rubro fílmico y audiovisual, “tengo muchos amigos artistas y suelo postear en mi FB sobre sus emprendimientos, pero es muy difícil generar una reciprocidad al respecto, en general no se ha armado una red solidaria, en el cine nadie me ha llamado para ver si necesito algo, ni entre artistas ni el Ministerio, han sabido responder adecuadamente en esta crisis”.

Lett, que tiene un pie en el ambiente teatral y otro en el fílmico, coincidió en este aspecto: “en el mundo de las filmaciones no hubo red solidaria, desde el mundo del teatro algunas personas hicieron concursos y algunas instituciones abrieron convocatorias, y lo más importante fue que colegas compraban de mi comida y yo he apoyado a los que vendían cosas”.

Vargas opina que hay una red solidaria, pero de “artistas ayudando a artistas” o “algunas productoras generando algunas plataformas virtuales para llevar a los artistas y que puedan ganar algo”. Con respecto al Bono Proteger, Vargas reconoce que “algunos nos hemos visto beneficiados, pero hasta ahí”, y que han salido algunos concursos para apoyar, pero admite que “es complicado, porque es como tirar un pedazo de carne a cien lobos y ver quién se lo come, es ponernos a competir entre nosotros”.

Álvaro coincide en que “se han creado redes solidarias en las cuales muchas instituciones y entes han abierto alternativas: becas, conciertos Live, bonos que han permitido subsistir a muchos artistas del medio que se han visto mucho más afectados”, y “oportunidades hacia experiencias web”.

LA NORMALIDAD DEL FUTURO

Por último, se les preguntó a los artistas cómo perfilaban su actividad artística en el futuro desde una nueva normalidad de distanciamiento físico.

La expresión de deseo de Cristina Bruno fue de un retorno al contacto humano: “Si pudiéramos no tener distanciamiento físico sería maravilloso, y que pase esta crisis mundial y digamos ya, salgamos a la calle y abracémonos, porque urge ese acercamiento entre todos”, pero reconoció que ante la posibilidad de poder retornar a la actuación, la apertura de teatros y trabajo social con la comunidad, ella cree que “sería cuestión de adaptarnos con el mayor positivismo posible” y remarcó: “yo no le tengo miedo a los retos”.

Vargas fue un poco menos optimista, él cree que la nueva normalidad en la actividad artística “no funciona muy bien”, “es vital la cercanía, el público, el espacio que se genera, la mística, para lo que nosotros hacemos”.

Por otro lado, Cordero opinó que los requerimientos de distanciamiento social afectarán negativamente la producción de cine nacional, ya que los tiempos de rodaje y producción se alargarán y los costos aumentarán debido a la necesidad de espacios mayores para locaciones, y cree que aun así, en el momento de filmación es prácticamente imposible de respetar para actores y escenas.

“Los actores no pueden mantener distanciamiento social cuando están en el set”, dijo. A su vez consideró que en Costa Rica se está desperdiciando la oportunidad del streaming, en comparación a otros países como Argentina donde hay mayor oferta y en forma gratuita, “creo que Costa Rica tiene que ponerse en marcha para generar la costumbre de consumir cultura vía stream, en la casa o en grupos, como alternativa a la forma tradicional de consumir arte. Tengo la sensación de que los teatros muy pequeños o se unen o se mueren, porque si hay que mantener distanciamiento social en teatros o cines que tienen 60 butacas pues van a poder admitir 10 o 15 personas y eso no les va a ser rentable”.

Lo mismo opina Lett para la industria fílmica publicitaria, reconoce que se toman medidas sanitarias para que los técnicos y la crew esté más distanciada, pero que resulta imposible para los actores, “en filmación no hay distanciamiento físico”.

Álvaro cree que nos toca una nueva era de “adaptarnos más a los medios virtuales de forma mucho más creativa a la hora de proponer proyectos de producción musical y artística para que vayan más ligados a las formas de consumo y de la cultura que se han venido creando y que ahora son una necesidad y una realidad”.

Luego de conversar con los cinco artistas, la conclusión es que este sector que tan afectado se ha visto con la pandemia, no se rinde, y seguirá innovando y creando como siempre, enfrentándose a los nuevos desafíos que surgen y que nos recuerdan que, como dijo Nietszche, “somos humanos, demasiado humanos”.

SI QUERÉS APOYAR:

Ari Salsas: https://www.facebook.com/ari.salsas.argen.ticas/

Telón Títeres: Facebook / Carlos Charly Vargas

Instagram /telón_teatro_de_títeres

WhatsApp 88434398

Correo telonpro@gmail.com

La Polea: https://www.facebook.com/teatrolapolea/

Rombos: https://www.facebook.com/sonidorombos/about/

Caro Lett: https://www.linkedin.com/in/carolina-lett-6b246448/

(* Reportaje especial para Informa-Tico.com de Alicia Nieva).