Desde este 24 de agosto, el Artículo primero de nuestra Constitución Política define que: “Costa Rica es una República democrática, libre, independiente, multiétnica y pluricultural”.

El presidente Solís lo calificó de hecho histórico, “este gran paso reconoce a Costa Rica como cuna de múltiples culturas y etnias, las cuales han enriquecido y engrandecido a nuestro país, y lo seguirán haciendo”, afirmó.

El Proyecto de Reforma Constitucional aprobado por la Asamblea Legislativa (Expediente 17.150), señala que “la llegada de los españoles significó, como en toda América, un cambio sustancial en cuanto a los patrones culturales, económicos y migratorios, entre muchos otros aspectos. “La historia fue testigo del crisol de culturas que vinieron a nuestras tierras”.

“Con el correr del tiempo se fueron sumando a este continente, nacionalidades tan diversas como: china, india, italiana, alemana, jamaiquina, polaca, chilena, argentina, judía, nicaragüense, taiwanesa, guatemalteca, salvadoreña, colombiana, panameña, entre muchos otros grupos. Ya sea por voluntad propia, por la búsqueda de un mejor futuro, de forma forzada, huyendo de las guerras o dictaduras, como refugiados políticos, comerciantes, turistas, fugitivos, residentes o migrantes indocumentados, la realidad es una, Costa Rica tiene el aspecto actual de multiculturalidad y es plurilingüe, gracias a los flujos migratorios en su historia”.

Este es el texto que firmaron el presidente Solís y las ministras de Cultura y Juventud, Sylvie Durán, y de Justicia y Paz, Cecilia Sánchez, en el Teatro Nacional.

Durán destacó que nuestro país “ha sido pionero en educación, en cultura, y en muchos otros aspectos; sin embargo, hasta ahora, hemos sido lentos y omisos con un reconocimiento realmente activo de nuestra diversidad cultural”.

Agregó que “por medio de esta firma, se culmina y honra la condición pluricultural y multiétnica que forma el alma de este país a través de un elemento tan potente como es el primer artículo de nuestra Carta Magna, en el que definimos quiénes somos como Nación”.

“Se trata, dijo, de un acto de justicia histórica primero que nada, porque reconoce a nuestros pueblos originarios y enseguida, a las migraciones asociadas a nuestra historia colonial y de la temprana independencia” así como “a las colectividades que generación tras generación han alimentado nuestra vida al migrar a nuestro país aspirando a una vida digna en la que la solidaridad es posible”.

A partir de este punto, explicó Durán, “corresponde profundizar para que la política y la inversión pública, el reconocimiento social y la agenda del país, asuman crecientemente esa diversidad. En el caso de nuestro Ministerio esto pasa por los derechos culturales, la descentralización y otras pautas con las que ya se viene trabajando y que debemos apuntalar”.