Yolanda Monge

Washington. Cada día que pasa se está más cerca del caos económico en el que se caerá el 31 de diciembre si no se logra llegar a un acuerdo que evite la subida de impuestos para todo el mundo y el recorte indiscriminado del gasto para programas federales –desde ayuda a parados o recortes en defensa- como medida para recortar el presupuesto en 700.000 millones de dólares. Con la presión del calendario pasando hojas y el reloj descontando tiempo, los líderes del Congreso de Estados Unidos se han reunido esta mañana con el presidente Barack Obama para dar el pistoletazo de salida a unas negociaciones que todos reconocieron necesarias y desearon fructíferas.

“Quiero dar la bienvenida a los líderes del Congreso y agradecerles su tiempo. Creo que todos estamos de acuerdo en que tenemos un asunto muy urgente que resolver. Tenemos que asegurarnos de que a la clase media no se le suben los impuestos y de que nuestra economía permanece fuerte”, ha dicho Obama esperanzado en que triunfe su intención de no prorrogar las exenciones fiscales que George W. Bush hizo para los ingresos superiores a los 250.000 dólares anuales y que vencen a final de año. “Estoy convencido de que podremos llegar a un acuerdo para reducir nuestro déficit de una manera equilibrada, que nos permita afrontar los retos a largo plazo para poder seguir creciendo y mantener el foco en asegurarnos de que las clases medias pueden salir adelante”, ha concluido el presidente antes de que se cerraran las puertas de la reunión a la prensa y los cinco políticos discutieran en privado qué hacer de ahora en adelante.

La Casa Blanca ha calificado el encuentro -de más de una hora- de “constructivo” y ha anunciado  que todos los reunidos habían coincidido en hacer todo lo posible para evitar el llamado abismo fiscal. Tanto demócratas como republicanos han manifestado su intención de trabajar por el bien común a pesar de que han reconocido diferencias en el método para llegar al resultado. Tanto John Boehner, presidente republicano de la Cámara de Representantes, como el líder de la minoría en el Senado, Mitch McConnell , han coincidido a la salida de la reunión en que son necesarios “recortes significativos” de los gastos. “Creo que todos los republicanos, sin excepción, piensan que estamos en el dilema que estamos no porque hayamos empleado poco los impuestos sino porque los hemos usado mucho”, ha declarado McConnell.

Nancy Pelosi, líder de la minoría demócrata en la Cámara, ha insistido en lo “constructiva” que ha sido la reunión y en que “todos los americanos son conscientes de que debemos de llegar a un acuerdo”. “Deberíamos ponernos una fecha límite”, ha recomendado Pelosi. “Deberíamos de enseñar alguna prueba de que avanzamos en lograr una solución porque si no logramos alcanzar un acuerdo perderemos la oportunidad de hacer algo importante por nuestra economía y subir la moral del país”.

Harry Reid, líder de la mayoría en el Senado, ha segurado que no iban a dejar para “el último momento” las negociaciones y que trabajarían durante la pausa en la que entra la semana que viene el Congreso debido a las festividades de Acción de Gracias y mientras el presidente viaja a Asia en visita oficial.

La situación actual viene heredada del enfrentamiento que sufrió la Casa Blanca y la Cámara de Representantes en agosto de 2011, cuando el déficit amenazó con bloquear el funcionamiento del país. Entonces se llegó a un pacto que lo que hizo básicamente fue aplazar un acuerdo definitivo sobre los impuestos y el presupuesto de programas federales hasta después de las elecciones esperando que los comicios fueran un refrendo para las políticas demócratas –subida de impuestos a los más ricos- si era reelegido Obama o las republicanas si llegaba a la Casa Blanca el candidato conservador.