En la primera cita de cancilleres del SICA, Belice, Panamá, República Dominicana, y representantes de gobierno de México, Colombia y Ecuador, se impulsó un plan de medidas especiales para proteger el tránsito de miles de cubanos por los países ubicados entre Ecuador y México, aprobado por todos los países que partipan del diálogo con excepción de Nicaragua, que insistió en mantener cerradas sus fronteras a los migrantes cubanos.

Entre tanto, las autoridades costarricenses reportaron el número creciente de cubanos que han ingresado a nuestro país y reveló que pasan de tres mil personas y no es posible prever cuantos más ingresaran en los próximos días.

El Ministro de Desarrollo Humano, Carlos Alvarado, informó que se han habilitado 14 albergues en La Cruz y Liberia y en la zona de San Carlos, donde reciben alimentación, atención médica y vituallas.

Según Alvarado cada día aumentan las dimensiones de la crisis humanitaria generada por los miles de migrantes que han quedado varados en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua, crisis que inició cuando las autoridades desmantelaron una red internacional para el tráfico de persona y por el cierre de frontera a ciudadanos cubanos por parte del gobierno de Managua.

Atención regional

El ministro de Relaciones Exteriores costarricense, Manuel González, propuso un arreglo operacional para permitir el paso seguro, ordenado y documentado de los migrantes cubanos para evitar que sean presa de las redes de tráfico internacional de personas.

González destacó que estas personas salen legalmente de Cuba pero al llegar a nuestros países su paso se vuelve ilegal y que esta condición es la que urge resolver para asegurar el paso ordenado, legal y rápido de los migrantes que tienen como destino los Estados Unidos.

Agregó el ministro González que a pesar de contar con el apoyo de los demás países del SICA y los otros países que están participando del diálogo “Nicaragua obstaculizó toda propuesta e intento de solución, sin presentar ninguna alternativa más allá del bloqueo y la intransigencia para resolver el problema de los migrantes cubanos”.

“Yo tengo que decir las cosas como son, añadió González, hoy el SICA recibió una puñalada y quien lo ha hecho se debe responsabilizar por esto. Es inaceptable jugar con el dolor de las personas”, puntualizó.

Los resultados adversos del encuentro de este martes en San Salvador, no lograron desanimar a las autoridades de los países presentes en la cita que aseguraron que aunque se tarde, el acuerdo va a llegar, lo que se confirma por el respaldo a las propuestas de Costa Rica y los ofrecimientos hechos por los representantes de los gobiernos, al ministro González.

Obispos Centroamericanos llaman al diálogo

Mientras tanto, en San José, siete Obispos de los países Centroamericanos se reunieron con el presidente Luis Guillermo Solís para tratar la crisis migratoria, desde una perspectiva humanitaria y de respeto por los derechos humanos.

Los prelados adhirieron a la propuesta que les presentó el mandatario costarricense, se comprometieron a dar apoyo en cada país.

En un esfuerzo por explicar la posición de su país, el Cardenal y presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, Leopoldo Brenes, aclaró que Nicaragua no puede dejar pasar a los migrantes hasta conocer los compromisos de los gobiernos involucrados, como Honduras y El Salvador, sobre el tránsito por su territorio, toda vez que no pueden exponerse a que ocurra lo que está pasando en la frontera norte de Costa Rica, donde miles de cubanos se han quedado varados.

Monseñor Brenes dijo que confía “en que el diálogo será positivo” para resolver un problema tan complejo.

La reunión de los obispos y el presidente Solís se realizó en la Casa San Benito, en Santa Bárbara de Heredia, tras la cual firmaron una carta dirigida a los gobiernos en la que llaman al diálogo y la colaboración que será entregada a los Cancilleres.

El Mandatario costarricense les pidió apoyar el diálogo regional para encontrar una solución inmediata. “No queremos colocar en clave de diferendos geopolíticos o diplomáticos lo que a todas luces es una crisis que afecta a personas cuyo bienestar está comprometido y depende ahora de los gobiernos de estos países”, dijo Solís.

Solís fue más allá y explicó que lo que ocurre en la frontera norte de Costa Rica por una disposición del gobierno de Managua, no es una situación bilateral “es un tema muchísimo más grande que un diferendo bilateral y desde ese punto de vista hemos estado buscando las opiniones y apoyo de todos los países para encontrar una salida”.

Defensa de los derechos humanos

La propuesta de Costa Rica se planteó en estricto apego al derecho internacional para buscar una solución que atienda la situación humanitaria que viven los migrantes.

En este sentido, González hizo ver a los representantes de gobiernos que “este no es un problema bilateral o político, se está hablando de la seguridad e integridad de miles de personas que solo desean avanzar en forma segura, y arrebatarlas de las garras de las redes de tráfico ilícito de migrantes y de todos los abusos que eso conlleva”.

Además, señaló que “el no llegar a un consenso ni tomar decisiones para dar soluciones inmediatas, solo incrementará el problema y los responsables de que eso ocurra tienen nombre”.

“Es irónico que Nicaragua hable y defienda a los migrantes centroamericanos hacia los Estados Unidos mientras bloquea una solución razonable” a la actual crisis migratoria de los cubanos, y recordó que este país nunca dio importancia ni se ocupó de atender “la migración de miles de nicaragüenses durante décadas hacia Costa Rica y ahora se atreve a señalar a nuestro país, según ellos, por no ser “solidario”, lamentó el ministro González.