Migrantes cubanos, haitianos y extracontinentales se concentran en frontera de Panamá con Costa Rica.

"Es nuestra responsabilidad hacer lo necesario para preservar la vida de los ciudadanos, y si lo hacemos como región podremos lograr mejores resultados", declaró el canciller hondureño, Lisandro Rosales, tras reunirse con su colega nicaragüense, Denis Moncada, en la frontera común de Guasaule.

Miles de africanos, venezolanos, ecuatorianos, haitianos, cubanos y de otras nacionalidades emprenden una larga travesía con destino a Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida. Actualmente, alrededor de 2.600 migrantes se encuentran concentrados en la frontera entre Costa Rica y Panamá.

A las corrientes se suman hondureños, salvadoreñños, guatemaltecos y mexicanos que desafían la política antimigratoria del presidente estadounidense Donald Trump, quien ha militarizado la frontera con México para impedir su ingreso.

El acuerdo entre Honduras y Nicaragua se produjo luego de que, el martes anterior, Costa Rica aceptó permitir el paso controlado por su territorio de estas personas, ante la imposibilidad declarada de Panamá de retenerlas dentro de sus fronteras.

Las autoridades costarricenses explicaron que los migrantes serán sometidos a exámenes médicos para determinar si tienen síntomas propios del Covid-19, en cuyo caso no se les permitirá el ingreso.

El canciller hondureño dijo que uno de los acuerdos con Nicaragua es prestar servicios de seguridad y atención de emergencia sanitaria a los migrantes con el objetivo de frenar la propagación del COVID-19.