Autoridades del MEP y de laUCR firmaron este jueves una carta de intenciones para que los universitarios aporten su tiempo y conocimiento a estudiantes de colegios públicos, con el fin de apoyar la orientación educativa y vocacional; la participación y convivencia estudiantil; y los estilos de vida saludables, entre otros aspectos.

 “Una sociedad, que busque un desarrollo sostenible con equidad social, se debe involucrar activamente en el mejoramiento del sistema educativo. Solo mediante un proceso participativo podremos consolidar este proyecto país, que ha conducido a nuestro país desde su origen”, afirmó la ministra de Educación, Sonia Marta Mora.

Por su parte, el rector de la UCR, Henning Jensen, expresó que “desde el vínculo Universidad-sociedad, esta iniciativa es un aporte más de la UCR que permitirá que las y los colegiales reciban procesos formativos académicos y creativos para lograr mayor permanencia en la educación secundaria, tener éxito escolar y aumentar sus posibilidades de ingreso a las universidades públicas”.

El TCU es una modalidad de acción social que plantea una vinculación entre el estudiantado y grupos sociales o comunidades. Se trata de un requisito para la graduación, en el que cada estudiante universitario debe inscribirse en un proyecto y cumplir 300 horas de trabajo comunal, si cursan un bachillerato o una licenciatura.

Cada año, unos 3.000 estudiantes se inscriben en un proyecto de TCU y dedican, en conjunto, aproximadamente un millón de horas anuales a la atención de problemas nacionales.

A través de la Dirección de Vida Estudiantil del MEP, el ministerio coordinará con la Vicerrectoría de Acción Social de la UCR las propuestas para que los universitarios realicen sus horas de trabajo comunal en los colegios públicos, tanto académicos como técnicos, nocturnos y de educación abierta.

El proyecto tiene dos ejes. El primero es el educativo, basado en tutorías para reforzar temas vistos en clases, pero también para motivar a las y los jóvenes a continuar con sus estudios y a aumentar su posibilidad de ingresar a alguna universidad.

El segundo eje es el creativo, que busca ayudar a los estudiantes de secundaria a encontrar alternativas a la violencia para expresar lo que ocurre en su vida cotidiana y repensar el futuro con optimismo. Esto se logrará mediante talleres lúdico-creativos, que incentiven la imaginación y el uso de formas alternativas de comunicación.

Esta iniciativa se suma a proyectos de la UCR que han beneficiado a estudiantes de secundaria, tales como la ‘admisión diferida’, que favorece a estudiantes de colegios con baja representatividad en la UCR; ‘Tutorías en pueblos y territorios indígenas’, que promueve el acceso de estudiantes provenientes de esas comunidades; y ‘Habilidades para la vida’, con el que se ha apoyado a jóvenes de colegios de Nicoya y Sarapiquí, en el diseño de su proyecto de vida.